Los padres de Nadia estafaron presuntamente 72.000 euros a la abuela para una operación

Nueva causa contra los padres de Nadia por explotación sexual. Alegan ante el juez que las fotos son de «carácter familiar y natural».

Margarida Grau, junto a su abogado  Alberto Martín
Margarida Grau, junto a su abogado Alberto Martín

El juez ha abierto una nueva causa en la que imputa a los progenitores los delitos de exhibicionismo, provocación sexual y explotación sexual, a raíz de las fotografías de carácter sexual en las que aparece su hija.

«Si mi hija va a la cárcel dice que se mata». Son las compungidas palabras de Catalina, la abuela de la pequeña Nadia, otra de las grandes víctimas de esta truculenta historia que día tras día sorprende con un nuevo capítulo. Ayer abría su puerta a los periodistas de Telecinco y, pañuelo en mano, confesaba que aún estaba pagando, no sin esfuerzo, los 780 euros al mes del préstamo de 72.000 euros que pidió para salvar la vida a su pequeña, afectada por tricotiodistrofia. Como le había contado su yerno, con una operación se podría ayudar a la menor, y no lo dudó. Pero ahora reconoce que «no la han hecho nunca, que yo sepa». Ni Houston, ni la cueva de Afganistán... La anciana siempre creyó en sus palabras, como también hace ahora, al menos, las de su hija. Destapado todo, le preguntó por ello y obtuvo por respuesta un «mamá, yo soy inocente». Sin embargo, sí se atisbaron inseguridades en la mujer con respecto a Fernando Blanco. Recuerda que su yerno le encantaba, que era muy predispuesto a ayudarla cuando iba de visita a su casa, pero ahora responde sobre él con un melancólico «no sé qué pensar». Estas declaraciones las hizo poco antes de que su hija, Margarita Garau, hiciese un nuevo intento por evitar la cárcel. Algo que finalmente consiguió.

En la mañana de ayer, llegaba, acompañada de su abogado al Juzgado de Instrucción 1 de La Seu d’Urgell en Lérida, donde le esperaba su titular y el fiscal. Poco después, y en un furgón procedente de la cárcel de Ponent llegaba Fernando Blanco. A distinta hora, y por separado, prestaron declaración. La de ella de media hora, y la de él, de una. Según su abogado, Alberto Martín –que tras esta última declaración dejará de defender al padre–, ambos sostuvieron ante el magistrado que nunca perjudicaron a la niña y que las fotografías que le tomaron tienen un carácter «familiar, personal y natural» y no sexual ni pornográfico. «Es una niña muy juguetona, que hace payasadas, juega y adopta poses, como todos los niños», alegó Martín.

Pero el juez sí aprecia en cambio el contenido sexual. Y les mostró alrededor de una veintena de fotografías que corresponderían a los años comprendidos entre 2008 y 2011. Aquellas que hallaron los agentes en un «pendrive» en el coche de Fernando Blanco porque aún no había llegado ayer al juzgado el resultado del rastreo que el magistrado autorizó a los Mossos d’Esquadra de otros trece lápices de memoria, siete tarjetas de memoria y tres discos duros de la pareja, con el objetivo de localizar si había más fotos de contenido sexual, si borraron algunas o si las difundieron.

Esas imágenes, las del «pendrive», son las que el magistrado describió en su auto: «Ambos investigados aparecen manteniendo relaciones sexuales, de forma explícita en la cama. En el margen inferior izquierdo de algunas de estas fotografías se pueden apreciar unos pequeños pies, los cuales por edad y tamaño se podrían corresponder con los de su hija (...)». Marga y Fernando negaron ayer la mayor y, según su letrado, no se tomaron fotografías practicando sexo de forma que la niña lo pudiera ver. Y, en cuanto a otras imágenes, en las que se apreciaría a la menor sin ropa, la pareja alegó que se habían tomado para llevar a cabo un control y seguimiento de una patología de la piel derivado de la enfermedad que padece, la tricotiodistrofia. «No hay nada de especial que tenga un criterio pornográfico, sexual o de explotación, absolutamente nada», insistió el abogado.

Tras la declaración, el juez decidió no adoptar más medidas cautelares contra ellos, algo que tampoco habían solicitado ni la Fiscalía ni el abogado de la Generalitat, presente en el interrogatorio. Así, el padre de Nadia permanecerá en prisión provisional, y la madre, Margarita Garau, se mantiene en libertad y podrá seguir visitando a su hija –que vive en Mallorca al cuidado de su tía materna– los fines de semana. No obstante, y pese a no modificar estas medidas, el titular del Juzgado de Instrucción 1 de La Seu d’Urgell sí ha abierto un nuevo procedimiento contra ellos, al ver indicios de presuntos delitos de exhibicionismo, provocación sexual y explotación sexual. En esta nueva causa que ahora se inicia, Blanco y Garau tienen condición de investigados por estos delitos sexuales, y el juez enviará estas diligencias previas al decanato de La Seu para que sean repartidas entre los juzgados de instrucción de este partido judicial, que son dos.

Por otra parte, el juez aceptó que la Generalitat sea parte como acusación particular en el procedimiento que sigue en su juzgado por la presunta estafa por haber recaudado hasta casi un millón de euros para tratamientos para su hija que, supuestamente, no se realizaron. El magistrado lo ha permitido, ya que la custodia de la menor está en manos de la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (Dgaia), que vela por sus intereses en el procedimiento. Además, dos particulares que dieron dinero para el tratamiento de la menor, y que se han sentido estafados, ante los indicios de que los padres destinaron estos fondos a fines particulares, también han pedido personarse, pero el juez ayer aún no lo había resuelto.

El abogado concluyó que los padres no quieren que se les «demonice» ni se les «queme en la hoguera por estas fotografías, ya que tienen un afecto y un respeto enorme» para la niña. «Ellos han actuado de buena fe. Fernando ya sabe que no tiene mucha credibilidad, pero en su opinión, en esta cuestión está siendo absolutamente sincero y no se le puede reprochar nada», dijo.

«No soy capaz de explicarle a la niña lo que pasa»

Juan, hermano de Marga Garau, mostraba ayer su impotencia por todo lo que está ocurriendo. Según aseguró a través del programa «Espejo Público» de Antena 3, «Marga está bajo mínimos y me da mucho miedo porque la veo muy mal independientemente de lo que haya hecho. La justicia hará lo que tiene que hacer. Hay una familia detrás y una niña pequeña y eso parece que se olvida. Procuramos que no se entere. Llora muchísimo porque pregunta mucho por la madre y por el padre y la tenemos que ir engañando como podemos. Nos dicen que habría que explicárselo, pero yo no me veo capaz».