Las incógnitas del «caso Isabel Carrasco»

Cinco interrogantes a las que deberá responder el jurado y que determinarán el veredicto.

Cinco interrogantes a las que deberá responder el jurado y que determinarán el veredicto.

El asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León y principal dirigente provincial del PP, el 12 de mayo de 2012, a manos de Montserrat González, quien le descerrajó cuatro tiros a bocajarro, por la espalda, ha dejado claro en la primera semana del juicio la estrategia de las defensas: culpar como única responsable a la autora confesa del crimen y lograr eximir a la hija de ésta, Triana, y a la tercera acusada, la policía local Raquel Gago. Un juicio donde las intrigas, acosos sexuales, reales o no, un asesinato diseñado al milímetro y un madre vengativa conforman un puzzle que esconden algún que otro secreto al margen del estrictamente judicial. Pero si está clara la autoría de Montserrat González en el asesinato de «La Carrasco», como ella misma la definió, hay una serie de interrogantes a las que deberá responder y que en buena medida marcarán el veredicto y la posterior sentencia.

¿Está «loca» la autora?

Respuesta clave para determinar si se le debe aplicar la eximente incompleta de trastorno mental. Esta es la tesis de la defensa y que rechazan de plano las acusaciones. La determinación de una u otra versión incidirá en que la pena pueda ser de 20 años o de siete años y medio. En el juzgado señaló que «se le fue la cabeza. No sabe qué le pasó», pero el primer día del juicio fue claro: no estaba arrepentida lo más mínimo.

¿Entregó el arma a su hija?

Determinante para establece la posible responsabilidad de Triana Martínez, hija de la asesina. Ambas sostienen que la autora de la muerte de Carrasco tiró la bolsa donde se escondía el arma a un garaje y que Triana la recogió para esconderla posteriormente en el coche de Raquel Gago. En contra de esta versión figura la propia declaración judicial de Montserrat González, donde aseguró que esa bolsa se la entregó a su hija y le pidió «que la tirara». La defensa sostiene que existe un encubrimiento familiar, por lo que estaría exenta de responsabilidad.

En León y Madrid a la vez

Fiscal y acusaciones no tienen dudas de que Raquel Gago intervino en todo el plan, con seguimientos y posterior ocultación de las armas. En su declaración desmontó uno de los elementos claves relacionados con el primeros de esos aspectos: demostró que no podía estar con pocos minutos de diferencia en León y en Madrid. Tiraba por suelo así el informe de la Policía Científica. Un mando policial intentó justificar lo anterior: «Puede deberse a un error informático». El jurado decidirá, al igual que si da más credibilidad a las acusaciones, quienes hicieron hincapié en el hecho de que la bolsa con el arma estuvo 30 horas en su coche antes de que la entregase, o a que si no lo hizo antes fue porque estaba escondida y no la había visto.

¿Mintió el polícia que evitó el «crimen perfecto»?

Pedro Mielgo es el policía jubilado que presenció el asesinato, persiguió a Montserrat González y permitió su detención y vio cómo esta, supuestamente, entregaba la bolsa con el arma a su hija. Pero ahora su testimonio está en entredicho, y ello porque en su declaración admitió que la voz que se escuchaba en la llamada que recibió el 112 informando del crimen no era la suya. De ser cierto, la acusación contra Triana, en lo referente a recoger el arma, perdería mucho peso. Se enfrenta a una petición de las defensas de falso testimonio.

¿Qué papel tuvieron los «chicos de Burgos»?

La actuación de los policías de Burgos que se trasladaron para colaborar en la investigación ha sido puesto más que cuestionada, desde el hecho de haber, presuntamente, «orientado» las declaraciones, porque eran «compañeros» de la madre e hija acusadas, hasta el hecho de que declararan que no estuvieron en la casa de Gago cuando se encontró el bolso con el arma, cuando sí acudieron.