La OMS: «El zika avanza de manera explosiva»

«El nivel de preocupación es tan alto como el nivel de incertidumbre», añadió

Imagen de un científico analizando un mosquito Aedes Aegypti.
Imagen de un científico analizando un mosquito Aedes Aegypti.

El organismo internacional estima que podrían producirse entre tres y cuatro millones de afectados. En Brasil ya hay 1,5 millones.

La doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reunió ayer a su comité ejecutivo ante el avance imparable del virus del Zika en toda Latinoamérica –salvo Chile– y la llegada de los primeros casos importados a Europa –ya se han contabilizado 14 en seis países–. Hace años que se conoce este virus. Es más, los últimos grandes brotes se dieron en 2013 en la Polinesia francesa y el año pasado en Brasil, pero, como indica la doctora Chan, «ahora se está extendiendo de forma explosiva». Y es que desde que en el país carioca arrancara el brote el pasado año ya se han visto afectadas más de un millón y medio de personas, sin contar con los casos que se han registrado en otros 22 países de Suramérica. Por todo ello, «el nivel de preocupación es alto, como también lo es el nivel de incertidumbre. Abundan las preguntas, a las que tenemos que dar respuesta rápidamente», insistió. Por todo ello, el comité ha determinado que el próximo lunes, 1 de febrero, la OMS decidirá si es adecuado o no decretar la situación de Emergencia de Salud Pública a nivel internacional, como ya ocurrió durante el verano de 2014 con el brote del ébola. Y es que desde la OMS estiman que podrían producirse entre tres y cuatro millones de casos. Pero, como apuntan los expertos, el riesgo para la salud de estos dos virus no tiene nada que ver.

La realidad es que «el zika no es el ébola», afirma tajante Rogelio López-Vélez, responsable del Centro de Referencia Nacional de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y portavoz de la Seimc (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica). «Mientras que el virus del Ébola tiene una letalidad del 60 por ciento –prosigue el experto–, la mortalidad por zika es del 0,01 por ciento. Es más, las personas que pueden tener problemas son las que sufren enfermedades graves, crónicas o quienes tienen problemas inmunológicos». Eso sí, a pesar de que no es una enfermedad mortal, sí que han aparecido pruebas cada vez más numerosas de una relación entre este virus y la microcefalia, aunque «aún no se ha determinado que los nacimientos de bebés con cabezas pequeñas se hayan producido a causa del zika. Es lo que estamos investigando», afirmó ayer la directora general de la OMS.

A pesar de las «reticencias» de este organismo de determinar una relación directa entre el virus y los problemas congénitos de más de 4.000 bebés sólo en Brasil, lo cierto es que en el brote de 2007 ya se encontraron evidencias que sostenían que este tipo de flavivirus está íntimamente ligado con el desarrollo del síndrome Guillain-Barré –trastorno autoinmune que afecta al sistema nervioso–, «como ya se confirmó durante epidemia en la Polinesia francesa», remarca López-Vélez y «durante el brote que se ha iniciado en Brasil se ha detectado una vinculación directa entre el incremento de casos de bebés con microcefalia y el aumento de casos de zika». Es por ello por lo que los expertos sostienen esta relación, a pesar de la «no causalidad» que defiende la OMS. «No sabemos aún si el virus atraviesa la placenta y genera o causa microcefalia. Creemos que juega un rol, de eso no hay duda», sostuvo durante la rueda de prensa de la organización Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aunque también añadió que en las próximas semanas se va a hacer público un estudio que relaciona las deformaciones de los bebés cuyas madres enfermaron de zika durante su gestación. Eso sí, la OMS ha permanecido pendiente de esta posible vinculación desde que en octubre se detectara, por primera vez, un recrudecimiento de los casos de microcefalia en Brasil.

Estados Unidos, que ya registra 51 casos, fue el primer país en alertar a las mujeres embarazadas de los peligros de viajar a los países endémicos. Así, el CDC (Centro de Control de Enfermedades, en sus siglas en inglés) sostiene que deben evitar los viajes a 14 países y ha emitido una alerta de tipo dos para que todos los viajeros estrechen las precauciones y se protejan de las picaduras de mosquitos de la familia «Aedes», el vector responsable de su expansión y que se localiza en toda América, salvo Canadá y Chile.

Un mosquito de esta familia, el tigre, cada vez está más presente en España, pero «se le considera el vector suplente porque no es el principal transmisor», explica el experto de Seimc. Este insecto está presente en todo el Levante español, «desde Gerona hasta Málaga, pero como estamos en periodo invernal estos mosquitos no registran actividad. Por lo que es improbable que se dé un caso autóctono, a no ser que se transmita a través de una transfusión o por relaciones sexuales, aunque sobre ésto último se han dado muy pocos casos». Por ello, la preocupación de los expertos en enfermedades tropicales se centra en el periodo de duración del brote. «Si se mantiene cuando llegue el verano al hemisferio norte sí es más probable que puedan aparecer» casos nativos. No obstante, los tres casos registrados hasta el momento: dos en Cataluña y uno en Valladolid –este último se detectó ayer– son de ciudadanos que han viajado desde alguno de los 23 países afectados. Es por ello que, desde el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad se está ultimando un protocolo de actuación para todo el país. Ya han mantenido una primera reunión con las comunidades autónomas y, en los próximos días se concretará en un segundo encuentro. Pero, por el momento, tanto desde Sanidad como los expertos en Infecciosas desaconsejan a las mujeres que estén embarazadas que viajen a las zonas endémicas.

Uno de los problemas en la detección del zika es que «sólo una de cada cuatro personas manifiestan la enfermedad, tiene síntomas», explica López-Vélez, por lo que muchos de los afectados superan la enfermedad sin saberlo. Del mismo modo, su transmisión también se establece en un periodo de tiempo muy corto. «La viremia es inferior a una semana, por lo que el virus sólo circula en el cuerpo durante cuatro o cinco días», describe el experto. Ese tiempo tiene que coincidir con la picadura del mosquito transmisor.

Eso sí, el médico del Hospital Ramón y Cajal hace especial hincapié en que «cualquier persona que venga de un país donde se transmita el virus y tenga síntomas parecidos a los de un proceso gripal, fiebre, conjuntivitis o rash cutáneo debe ir a un centro de referencia en infecciosas para determinar si padece esta enfermedad o es dengue o chikungunya», dos de las enfermedades con las que más se confunde. En el caso afirmativo, en la mayoría de casos lo que recomiendan es el «aislamiento altruista»: «Que no salga de casa durante cinco o seis días y que evite la picadura de mosquitos».