La verdadera odisea de vivir un año en el Ártico

El canal temático Odisea estrenó ayer el documental de dos partes sobre una de las mayores expediciones de la historia

Rompehielos
UCL
04/06/2021
Rompehielos UCL 04/06/2021 FOTO: UCL UCL

Sigue haciendo justicia a su nombre. El canal Odisea estrenó ayer en exclusiva la mayor expedición de la historia en el Ártico. Durante más de un año cerca de 300 expertos e investigadores estudiaron el terreno para analizar la capacidad del Ártico para regular la temperatura global y frenar el cambio climático. Una presente preocupación medioambiental que justifica una inversión sin precedentes. Aunque este contenido habría sido atractivo para cualquier plataforma debido a su carácter excepcional, Odisea se hacía con él en exclusiva para emitirlo en dos piezas.

Lejos de otros formatos de aventureros como Jesús Calleja o Bear Grylls, «Expedición en el Ártico: Un año en el hielo» es un espacio documental más riguroso y que profundiza en la crisis climática y la implicación científica internacional en la zona. De hecho, en esta misión bautizada como MOSAiC se han invertido más de 10 años de planificación y hasta 390 días de pura expedición sobre el terreno. Así este documental dividido en dos partes alcanza dimensiones de superproducción, llegando a contar con millones de presupuesto. Las complicadas condiciones de luz y la dificultad de desplazamiento disparan el precio de este tipo de proyectos.

Técnicamente «Expedición en el Ártico» destaca por su dirección de fotografía. Aunque es cierto que el privilegiado paisaje en el que se ha rodado favorece el impacto visual del documental, nunca se había llevado tan lejos la apuesta visual en un escenario así. El reflejo de los bloques de hielo, las particulares condiciones de luz, los tonos celestes y los horizontes infinitos dibujan unos planos irrepetibles. Además, entre el numeroso equipo que participa en la misión, también tendrá su protagonismo una pequeña presencia de españoles.

El otro gran protagonista de este documental será el buque alemán rompehielos «Polarstern», que no deja de ser el centro de operaciones. Sobre esta nave decenas de expertos calculan las condiciones en las que el planeta sobreviviría a medida que se deshiela el Ártico, que el pasado verano ya solo ocupaba la mitad de la superficie que hace 4 décadas. Así, enumeran las consecuencias que podríamos sufrir en apenas unos años.

En el primer episodio estrenado ayer, los científicos se enfrentan al desafío de encontrar una banquisa lo suficientemente fuerte como para soportar el barco y los laboratorios que les rodean. La misión no deja de ser prácticamente una obra de ingeniería a gran escala, en la que se desplazan toneladas de equipos de última tecnología. También se narrará uno de los mayores espectáculos medioambientales, como lo es la llegada del invierno ártico, momento en el que el sol desaparece por completo.

En el segundo capítulo el equipo de expertos tendrá que enfrentarse a condiciones extremas, tormentas, movimientos de bloques de hielos y cualquiera de las adversidades que ofrezca el océano helado. De hecho, parece mentira que tantas semanas de expedición hayan podido caber en solo dos entregas. Sin embargo, ambas piezas ayudan a comprender la gran volatilidad climática que se vive en este tipo de escenarios, donde las condiciones pueden variar drásticamente de un día para otro y la dependencia del sol lo marca todo. Ahora toca reflexionar sobre estos descubrimientos y lo que significan para el futuro del planeta.