El toreo salvaje de Urdiales vuelve a convencer a Madrid

El riojano brilló también con el capote, al igual que su subalterno Tirado, con un tremendo quite de riesgo

MADRID.21/05/2021.
Toros de la feria de san Isidro en la plazo de vistalegre . Diego Urdiales .
Rubén Mondelo
MADRID.21/05/2021. Toros de la feria de san Isidro en la plazo de vistalegre . Diego Urdiales . Rubén Mondelo FOTO: Ruben Móndelo La Razón

Comunión perfecta entre Urdiales y «Jubilado». El Victoriano repetía en el capote hasta la saciedad, Diego no falló una verónica. Más de una decena regaló, templadas y ajustadas. Rompía la plaza a los pocos minutos de comenzar una de las tardes más esperadas y sin duda la de mejor taquilla. Se espera un fin de semana de gran ambiente. En el caballo empujó con casta, derribando al caballo en su primer intento. La faena no podía prometer más. Aunque la plaza ya estaba entregada, los primeros muletazos fueron cortos, el animal no terminaba de romper. Entre que por el izquierdo «Jubilado» no ofreció nada y que el animal tardó en caer, todo quedaría en una tremenda ovación. Un torero con un gusto único, salvaje.

Impresionaba ver al grandón cuarto rodeando el cuerpo de Urdiales. Ordenó parar la música y la muleta cambió de velocidad. El toro se fue acompasando a la lenta muleta del riojano, dejando una última tanda sublime. El Victoriano embestía con profundidad y fue de menos a más. El acierto con la espada le concedió la oreja, la única que el presidente concedió en tarde de ovaciones.

Al contrario que el primero, el segundo sorprendería en la muleta tras no mostrar grandes condiciones en los primeros tercios. Muy fijo en la muleta de Manzanares la perseguía humillando en tandas en redondo, aunque brincaba a la salida del muletazo. Le falló la suerte recibiendo al alicantino, una de sus marcas personales que tantos triunfos le ha dado. A pesar de la ausencia de trofeos hasta el momento los tendidos estaban entregados y no olvidaron ovacionar a ambos matadores al finalizar sus turnos

MADRID.21/05/2021.
Toros de la feria de san Isidro en la plazo de vistalegre . Roca Rey . 
Rubén Mondelo
MADRID.21/05/2021. Toros de la feria de san Isidro en la plazo de vistalegre . Roca Rey . Rubén Mondelo FOTO: Ruben Móndelo La Razón

Fino era el quinto, que salió con mucho empuje hasta que se empotró contra el burladero, donde pareció perder la fuerza. Desde entonces pasó por la muleta sin entrega, quedándose corto y sin rematar a la salida de los derechazos de José María. El alicantino se acabó alargando con él sin éxito. Aún así, por el peso de toda su tarde, el público le despidió con una ovación.

Los tres demostraron que son la terna más completa de todos los carteles de este San Isidro, el clasicismo de Urdiales, la rotundidad de Manzanares y el valor sordo de Roca. Tremendo susto se llevó Sergio Molina, cuando su caballo perdía las manos delanteras justo en el instante en el que el toro arrancó hacia él. Suerte que «Descreído se quedó fijo en el peto. Apabullante quite de riesgo. Juan Carlos Tirado, subalterno de la cuadrilla de Urdiales, anduvo atentísimo para cruzarse entre el toro y el banderillero de Roca, que quedó en vilo tras pasarse en un par, recordando a la cogida de Domínguez del pasado miércoles. Le tocó meterse entre los pitones a Roca, su zona de confort. Capaz es de provocar la embestida hasta al más manso de los cabestros. Tras ser levemente volteado decidió reaccionar como solo sabe hacer, con el más difícil todavía. Volvió a tirar de uno de sus recursos de antaño, los pases por la espalda. Una fea estocada emborronó su actuación.

La dirección de lidia en el sexto brilló por su ausencia, el toro campaba a su aire sin que la cuadrilla del peruano pudiese fijarlo en sus capotes ni colocarlo en el caballo. En cambio sí brilló José Chacón en banderillas. Aprovechando el calor del ambiente el peruano se colocó de rodillas, citando de largo a su oponente y pasándoselo por la espalda. Un tipo de tauromaquia impactante normalmente denostada por el público de Las Ventas por ser excesivamente efectista. No terminaba de convencer Roca a los tendidos por naturales. El andino se empeñaba en ligar un muletazo con otro sin interrupción, mientras el toro pedía, lo contrario, parar, colocarse y citar de nuevo. Prisa tenía Roca. Por el derecho, en redondo, el animal obedecía con más nobleza. Le faltó temple para que la faena terminase de cuajar. Cuando sonó el primer aviso se empezaron a impacientar los tendidos. La intensidad es lo que tiene.