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Aprobado Pentauro, el primer Plan Nacional de Tauromaquia

  • De izquierda a derecha, el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, Carlos Núñez, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert y el torero Enrique Ponce durante la reunión de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos de hoy
    De izquierda a derecha, el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, Carlos Núñez, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert y el torero Enrique Ponce durante la reunión de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos de hoy
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

20 de diciembre de 2013. 10:32h

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Madrid. 19/12/2013

Un escenario solemne y emblemático como pocos para un día histórico para el toreo. La Biblioteca Nacional acogió ayer la presentación del Plan Estratégico Nacional de Tauromaquia (Pentauro), aprobado «con una inmensísima mayoría», que impulsará su fomento y protección «poniendo en valor la marca España mediante la Tauromaquia». Un proyecto pionero para el mundo de los toros, cuyos respectivos sectores, una vez logrado el respaldo de la Administración, deberán «remar en una sola dirección», tal y como explicó el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, en la rueda de Prensa posterior a la reunión de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos.

«Buscamos que este Plan Nacional sirva para sumar, no para restar, aquí se han querido sentar hoy todos los estamentos taurinos y deberán volver a dar este paso para defender unos objetivos comunes, porque si se comprometen y se superan todas las diferencias que pueda haber entre ellos, el Plan se desarrollará de una forma completa», explicó Wert, acompañado del matador de toros Enrique Ponce y del ganadero Carlos Núñez, presidente de la Mesa del Toro. Y es que la Comisión Nacional reunió a todos los vértices del toreo con representación de los empresarios –Óscar Chopera, Nacho Lloret y Simón Casas–, matadores –Juan Diego, presidente de la Unión de Toreros, El Fundi y César Jiménez– ganaderos –como Borja Domecq– y aficionados Jorge Fajardo o Mariano Aguirre. Junto a ellos, representantes del Ministerio, del Gobierno Central y de las Comunidades Autónomas en «un clima de concordia y buena cooperación», puesto que, como subrayó Wert, «no se pretende abrir una batalla competencial sino de cooperación».

En este sentido, el político señaló directamente «al Tribunal Constitucional» al ser cuestionado por la eficacia que este proyecto podría tener en Cataluña, donde los toros fueron prohibidos por el Parlamento regional: «No se trata de competencias concurrentes, nuestro deseo no es solapar a las autonomías sino contar con ellas y que estén aquí presentes en cada mesa de trabajo de la Comisión».

El ministro aprovechó la ocasión para desterrar una vez más la manida punta de lanza antitaurina de las subvenciones y quiso destacar que este flamante primer Plan Nacional de Tauromaquia «tiene cero euros de coste para el bolsillo de los españoles, puesto que subsiste gracias a la propia e incuestionable contribución de los toros». «Pese a atravesar dificultades como todos los ámbitos del país, en ningún momento, este colectivo ha pedido ayuda económica aprovechando el actual contexto de negociaciones con el Gobierno y esa actitud debe ser conocida y reconocida», aplaudió instantes antes de adentrarse en los cinco pilares que sustentarán este minucioso estudio radiográfico de la Tauromaquia, sobre el que se empezará trabajar «a comienzos del próximo año para identificar las áreas de mejora más urgentes». Se trata, por tanto, de un documento «efectivo, con metas y objetivos».

De este modo, la calidad del producto, la cooperación, el conocimiento, la competitividad y la comunicación serán los cinco ejes de Pentauro, que, a su vez, se desglosará en veinte programas –cuatro por campo– y 46 medidas que llevar a cabo. Entre las mismas, figuran viejas reivindicaciones del sector taurino como la reducción en los costes del espectáculo. Una «petición expresa» para la que se pretende establecer un modelo, ponderado en sus ingresos y beneficios, que garantice su viabilidad económica. Para ello, serán claves los informes oficiales que se realizarán para calibrar con fiabilidad el impacto real de la Tauromaquia desde su aportación al PIB hasta su creación de empleo pasando por el aforo de las plazas, el registro de profesionales o su influencia en los hábitos culturales. De este modo, enjugadas dichas carencias, se deja una puerta abierta «a la revisión de las cuestiones fiscales del toreo en 2014, porque aporta gran cantidad de ingresos y cargas fiscales a la Administración».

Otro de los temas marcados en rojo en el Plan Nacional es el esmero por «cuidar las Escuelas Taurinas, puesto que garantizan la continuidad de esta cultura taurina». «Es un tema de muchísima importancia a nuestro parecer, porque de ahí deben salir los futuros matadores, es el vivero de las generaciones siguientes... Atrás queda ya la época de las capeas y los saltos nocturnos, creemos que todo debe estar regulado y hacerse a través de las escuelas, modelo para el toreo y la ética del individuo», comentó Wert.

Trato equiparado

Asimismo, Pentauro también dará prioridad a las mejoras sanitarias en las enfermerías y unidades móviles médicas, se equiparará el trato al toro bravo de lidia con el que ya reciben el resto de razas bovinas y verá la luz un Plan Estratégico de Comunicación para favorecer la presencia de la Tauromaquia en los medios públicos. Tras las palabras del primer espada del Ministerio de Cultura, Enrique Ponce agradeció que «por primera vez un Gobierno ha tomado en serio y con la trascendencia que merece a una manifestación artística tan importante como la Tauromaquia». «Los toreros nos consideramos, ante todo, artistas, y queremos que se nos reconozca como tal, hoy hemos dado un pasito más para lograrlo», concluyó satisfecho sin dejar escapar la oportunidad de reivindicar «el peso que se asienta sobre las Escuelas taurinas, modelo taurino y educativo, para que el que no sea torero sí aprenda y se forme como persona». Por último, Carlos Núñez quiso advertir de que el universo taurino está ante «una oportunidad y, a la vez, responsabilidad histórica» para gozar dentro de un tiempo de un espectáculo «más moderno, cercano y accesible para todos, ya que la cultura sólo entiende de libertad».

Patrimonio de la UNESCO

El Plan Nacional de Tauromaquia no ha querido dar la espalda al Viejo Arte de Cúchares más allá de nuestras fronteras. Países que como Francia, con una protección modélica al toreo, Colombia, con la reapertura de La Santamaría en Bogotá, o México, con más de 400 festejos programados esta temporada, son ejemplos a los que hay que sumar Portugal, Perú, Ecuador y Venezuela. Por ello, se internacionalizará la Fiesta con la organización de una Conferencia Internacional de países taurinos y se impulsará la inclusión de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO para la que que ya está en marcha una única candidatura conjunta a nivel internacional.

Una ausencia esperada

Para evitar el solapamiento competencial, la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos invitó a las mesas de trabajo desde el primer día a las comunidades autónomas. «Cataluña, como el resto, ha sido invitada, pero no ha enviado a ningún interlocutor», lamentó ayer Wert en rueda de Prensa. Tampoco estuvo presente en las anteriores. Aferrados a la prohibición de su Parlamento regional, han hecho oídos sordos una y otra vez. «Las comunidades tienen la jurisprudencia en esta matería», reconoció Wert antes de sacar su as en la manga: el Tribunal Constitucional. «Estamos pendientes de su fallo por el recurso presentado por el PP y será el que decida», apuntó sobre una decisión que, aprobados ILP taurina y Plan Nacional de Tauromaquia, parece estar a la vuelta de la esquina.

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