El Juli: «Tardes así ni tan siquiera se sueñan»

El torero habla con LA RAZÓN el día después de indultar a «Orgullito» y abrir la Puerta del Príncipe.

El torero habla con LA RAZÓN el día después de indultar a «Orgullito» y abrir la Puerta del Príncipe.

Es el día después. El día después de salir por la Puerta del Príncipe de Sevilla. El día después de indultar a «Orgullito», de la ganadería de Garcigrande, divisa amiga y amigo personal de Justo, el ganadero. Es el día después. A secas. A hombros se lo llevaron de Sevilla. En volandas por otro matador de toros: Víctor Puerto. Era un sueño. O podía serlo. «Estoy como en una nube. De pronto te das cuenta de que los hechos superan a lo soñado, todo lo que ha pasado no lo he podido ni imaginar», dice Julián López «El Juli», que está de cumpleaños. Veinte años de alternativa desde aquella tarde en el bello coliseo de Nimes. Resulta difícil recordar si había caído la noche o no cuando ocurrió todo, porque todo fue un fogonazo que inundó la Maestranza. «Orgullito fue un toro cumbre, tenía una embestida muy buscada, no le puedo poner un defecto y en cambio le encuentro un montón de virtudes excepcionales para hacer el toreo que siempre he sentido y he buscado». Ese toro que volvió a la dehesa salmantina después de ganarse el indulto.

Fue la faena al quinto toro de la tarde. Dos había cortado de su primero. Tan sólo un trofeo le separaba de la ansiada Puerta del Príncipe. «Viví toda la tarde con mucha emoción». Un punto y aparte vino después. Otra historia. Otra película. Otros argumentos. El toreo con los principios de la magia, despojado de la tensión, de la presión, los tiempos y los ritmos de otras épocas. Fuera de ellos. Fuera de sí. Dentro de él. «Ha sido la Puerta del Príncipe más especial, la más bonita, la más rotunda, tocar el cielo con las manos y mucho más. Ni tan siquiera lo había soñado. Sueñas con salir por la Puerta del Príncipe, sueñas con cuajar un toro, pero que se reúna todo de esa manera, disfrutar así, con esa intensidad toda la tarde, tan redonda, poder sacar esa tauromaquia que siento... Es algo que se escapa de las pretensiones», admite El Juli, ya desde su finca de Olivenza de El Freixo, donde fue a buscar cobijo al acabar el festejo en la Maestranza sevillana.

Hubo relajo, despaciosidad y poder en esa faena a «Orgullito», el fiel compañero que logró el indulto. Y la vuelta al campo charro. A la ganadería de Garcigrande, que hace poco tiempo despedía a Domingo Hernández, el alma de la divisa. Le une a Julián una relación especial con Justo, su hijo y ganadero. «Es una ganadería que conozco mucho y sé que llevan mucha lucha detrás para sacar un tipo de toro, que no tenga inercias, que vaya sometido a la muleta y fue la culminación para el ganadero. Además, en un momento duro, sé que Domingo disfrutó todo esto desde el cielo. Viví la faena con mucha intensidad, porque vi las condiciones extraordinarias que tenía el toro para el toreo y sabía que el animal tenía fondo y clase. Le hice primero una lidia normal para que rompiera y luego le apreté y le exigí para que sacara su verdadera bravura. Disfruté del toreo como casi nunca».

Viven los toreros de siempre y por siempre en busca de la faena perfecta. La eterna ansiedad que les mantiene vivos: «Hubo momentos que soñé el toreo despierto. El toro se ralentizaba y eso es de las cosas que más me pueden gustar a la hora de torear». Cumplió la quinta Puerta del Príncipe de su carrera y cerraba un círculo envenenado, que para el torero queda. En esta misma plaza sufrió una de las cornadas más graves y aparatosas de su carrera en 2013. Y quizá la más dolorosa de superar, la que más emociones negativas le ha dejado en el largo camino de las temporadas. Caprichos del destino, antojo de la vida misma, aquí, en Sevilla, en el albero maestrante, El Juli vio cara a cara las garras del dolor hace cinco años y el lunes tocó el cielo sin levantar los pies del suelo. Ni falta que le hizo. «Es la plaza que con más intensidad he vivido en mi carrera. Tanto los triunfos como los percances hacen que le tenga un cariño y un amor especial y se ha convertido en una de las plazas más importante de mi trayectoria».

Mañana con la corrida de la ganadería de Jandilla y Antonio Ferrera y Roca Rey en la terna, Sevilla espera a su «príncipe» de nuevo.

Justo Hernández: «Los toros que han sido indultados se saben héroes»

Hijo de Domingo Hernández, fallecido hace dos meses, en declaraciones a EFE describe la vida de «Orgulllito» como semental: «Todos los toros indultados, una vez que vuelven al campo, tienen una actitud especialmente arrogante. Creo que se saben héroes». El excepcional ejemplar llegó ayer a la finca salmantina para recibir las primeras curas. «A pesar de la fiebre, el animal está tranquilo y se crece al dolor», asegura el mayoral. De él destaca que «su forma de embestir es la más cercana a mi ideal de toro bravo». A pesar de la repercusión que ha tenido este triunfo, Justo recalca que «el aficionado no debe creer que fue un toro fácil. Ese tipo de toros no permiten errores». Además, el heredero de este hierro reconoce que «tuve presente a mi padre todo el tiempo. Él no lo pudo disfrutar».