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"El vídeo del Pacma me causa estupor; es un chiste pero gravísimo, que prueben con la realidad"

Lo dice el ganadero Adolfo Martín, que estuvo a punto de morir por un toro de su ganadería

Adolfo Martín ganadero
Adolfo Martín ganadero

Justo atiende la llamada de LA RAZÓN en la finca de Cáceres donde pastan sus toros, los de Adolfo Martín. Poco tienen que ver con los que se esmeran en mostrar Laura Duarte, candidata de Pacma, o la réplica que circula por las redes en estos días de Santuario Vegan. No deja de ser curioso que lo hagan bien partidos animalistas o entidades que pretender defender los animales y no sean capaces de respetar la idiosincrasia de cada uno de ellos. O a estas alturas del partido confundir o querer engañar con la diferencia entre un toro bravo criado con el instinto de atacar y un buey. Un insulto en toda regla a la inteligencia ajena. Adolfo es un hombre de campo. Lo ha sido de toda la vida. Y acostumbrado a manejar los toros desde que era niño, podríamos decir que se las sabes todas. Y aún con esas, hace siete años un toro de su propia casa estuvo a punto de quitarle la vida. "Si no me mató claramente fue porque no era mi día", recuerda. Estaba pasando los toros en los corrales, uno se quedó rezagado, no calculó bien y estos animales no permiten errores de calculo, "es su instinto, para eso son criados, ni tan siquiera se puede maldecir. El toro ataca porque le sale su instinto. En el campo no ataca de continuo, pero sí cuando le da la gana".

Tres cornadas muy fuertes, dos en la pierna que le seccionó la safena, y una en el costado derecho que le perforó el intestino y le rozó el hígado, el pulmón y la vena cava además de gran parte de las costillas partidas fue el parte de guerra. "Tuve mucha suerte, el toro me dejó inconsciente, pero menos mal que vino rápido el helicóptero y se tomaron una sucesión de buenas decisiones, si no yo no estaría vivo hoy".

Ahora que ha pasado el tiempo y las cosas se ven desde la normalidad, estos vídeos que han revolucionado las redes sociales en los últimos días le producen "estupor. En el campo todos los años muere gente en el manejo de los toros. Me parece tremendo que se vendan estas historias y otras que se están diciendo como que les echamos arena en los ojos para que embistan. Esto es de locos. Es un desconocimiento tan grande de esos animales a los que se suponen que defienden. Si el toro es manso directamente no valdría para la lidia, ni queriendo. Por el camino que llevan, desaparecerían los animales de la faz de la tierra. Lo que han sacado es un chiste, pero gravísimo, que prueben con la realidad. Es curioso y una contradicción que este furor del animalismo coincida con el momento en el que lo rural está despoblado. Hay muchas contradicciones que se caen por su propio peso, pero nos pueden salir muy caras", comenta Adolfo.