Zaragoza

Fandiño, Castaño y su cuadrilla reciben sus Alamares de Oro

Morante de la Puebla, también reconocido, por unos premios que aúnan toreo y flamenco

Fernando Sánchez, Javier Castaño, Iván Fandiño, David Adalid y Marco Galán, premiados en el tablao Torres Bermejas
Fernando Sánchez, Javier Castaño, Iván Fandiño, David Adalid y Marco Galán, premiados en el tablao Torres Bermejaslarazon

Los matadores de toros Iván Fandiño, Javier Castaño y los miembros de la cuadrilla de este último han sido los destinatarios de los premios Alamares de Oro que, en su primera edición, quieren premiar a los toreros más destacados de la pasada Feria de San Isidro, uniendo así toreo y flamenco, representado en el escenario de la entrega el tablao Torres Bermejas.

En primer lugar, el jurado -presidido por el ex alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano y en el que también figura la crítica taurina de LA RAZÓN, Patricia Navarro- decidió premiar a Iván Fandiño con el Alamar de Oro a la hondura por su emocionante fanea del pasado 22 de mayo ante un bravo toro de Parladé, que le terminó hiriendo en el muslo cuando entraba a matar. El diestro de Orduña recibió «muy ilusionado» un premio en el que se aúnan sus «dos pasiones, flamenco y toreo», disciplinas artísticas que «no se podrían comprenderse en su máxima esencia si se prescindieran el uno del otro», aseguró.

Acto seguido, Javier Castaño y su cuadrilla -liderada por David Adalid, Fernando Sánchez y Marco Galán- fueron reconocidos con el Alamar de Oro a la emoción por la tarde protagonizada en la corrida de Cuadri que puso fin al ciclo, donde los toreros de plata del torro salmantino y el picador Tito Sandoval dieron una clamorosa vuelta al ruedo tras el tercio de banderillas.

Como jefe de filas, Javier Castaño tomó primero la palabra para destacar que este tipo de acontecimientos «engrandecen al toreo», por este motivo, es imprescindible «dotar de nuevos alicientes al aficionado, pero siempre dando al mismo tiempo la máxima importancia posible a cada uno de los tercios de la lidia», analizó antes de reconocer que se siente «muy orgulloso» de su cuadrilla.

Uno de los hombres fuertes de la misma es David Adalid, que habló en representación de todos sus compañeros para agradecer a su torero «la libertad que da cada tarde para poder expresarse en el ruedo sin tapujos», una potestad que les ha hecho «crecer como profesionales y como seres humanos».

Asimismo, en esta primera edición de los premios Alamares de Oro hubo una tercera categoría, al sentimiento, que fue a parar a Morante de la Puebla. El jurado destacó su toreo de capote, pinceladas de puro duende y su personalidad para realizar varios quites del perdón en su paso por la primera plaza del mundo.

El sevillano, que vela armas de cara a sus compromisos finales de temporada en Zaragoza y Jaén, no pudo acudir al acto ni tuvo representación en él, por lo que el galardón, consistente en un diploma y un reloj «Toro Watch Cossío» como en el resto de los premiados, quedó sin entregar.

Una noche para el recuerdo y llena de arte en el que los triunfadores de San Isidro recibieron con honores sus distinciones. De este modo, dos artes íntimamente ligadas, se fusionan en forma de galardones taurinos en un marco como el del conocido tablao capitalino que en su día sirvió como «casa» a Camarón de la Isla, puesto que fue el único que eligió para actuar en Madrid, y donde conoció a Paco de Lucía.