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Perera y "Portugués", puro espectáculo

Ureña cortó una oreja y el extremeño dio una vuelta al ruedo con un maratoniano toro de Cuvillo en la tercera de la Feria de Otoño, que colgó el «No hay billetes».

Ureña cortó una oreja y el extremeño dio una vuelta al ruedo con un maratoniano toro de Cuvillo en la tercera de la Feria de Otoño, que colgó el «No hay billetes».

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Puro show, en el único y buen significado de este término. No todo es clasicismo, ortodoxia en el caballo, oficio, estructura o reglamentos. A veces la emoción de ver a un hombre esperando inmóvil la embestida de un animal de más de 500 kilos a gran velocidad y distancia acaba derribando hasta el último canon del purismo. Y así lo entendió la primera plaza de toros del mundo. Porque lo que se vivió en el quinto no fue ni circo ni teatro, ni siquiera en la mejor de sus connotaciones. Fue verdad y vida.

Muy por encima estuvo Perera del noble primero, de Juan Pedro. Se lo pasó muy cerca por el derecho, su pitón bueno, que supo aprovechar bajándole la mano. El toro, que repetía aunque con falta de transmisión, fue a más gracias a la lidia de su matador, que supo dosificarlo. El astado acabó persiguiendo con celo la muleta. Crecido salió Miguel Ángel al tercero después de la oreja de Ureña, doblándose con el capote. Por suavísimas chicuelinas colocó al toro en el caballo, un gesto que el picador no completó, sin poder éste fijarlo frente a su mona. La plaza estalló con un par en la cara de Javier Ambel, que cerró un tercio de banderillas extraordinariamente dirigido por la brega de José Chacón. Un auténtico «Dream Team», completado por Curro Javier y Jesús Arruga, tiene Miguel Ángel por cuadrilla. Pero el diestro no consiguió que el de Victoriano del Río rompiese a embestir.

Casi desde la otra punta de la plaza se arrancaba «Portugués». Perera no tardó en entender su extraordinaria virtud y lo citaba una y otra vez con la derecha desde más de 10 metros. Puro espectáculo concedió este quinto, de Núñez del Cuvillo. Parecía escapado del asfixiante Mundial de Atletismo de Doha. Y a la altura estuvo Perera, mostrando una privilegiada capacidad de improvisación, temple e interpretación de sus oponentes. Después, con la izquierda y ya en distancias cortas, consolidó la faena sobre una base más convencional y sobria. Nadie quería que terminase, y menos Miguel Ángel, que remató por ajustadísimas bernadinas acompañadas por pases de pecho que pusieron en pie a parte de los tendidos. Semejante exhibición tenía que acabar bien. Pero este no es un espectáculo cualquiera y así lo demostró su público, que tras el desafortunado resultado con la espada, le concedió una merecida vuelta al ruedo.

Tras saludar una ovación al romper el paseíllo, Ureña volvía a actuar en Las Ventas donde se proclamó triunfador del pasado San Isidro. Madrid y su lleno de «No hay billetes» le esperaban. Después del quite por gaoneras de Perera y brindar al público, Ureña agarró la izquierda. Se cruzaba el murciano, colocándose allí donde el pase de pecho cobra su sentido más literal. Los tendidos jalearon una gran tanda al natural tras la que Paco se fue a por el estoque. Con la izquierda también remató la faena, abandonándose. Después de una gran estocada Las Ventas se rendía al toreo desmayado de Ureña. Oreja. Revolucionado salía «Indispuesto», jabonero Juan Pedro al que los capotes tardaron en pausar. Pero la euforia inicial se fue apagando con el transcurso de la tarde. El de Juan Pedro estuvo bastante por debajo del juego ofrecido por sus predecesores y Ureña no consiguió que hiciese nada en su muleta. Tardaría en doblar. Trató de poner un gran colofón con el bruto sobrero de José Vázquez, con el que se implicó, esmeró, dobló y hasta persiguió a la carrera, pero el toro solo colaboraría en un par de tandas a pesar del empeño de su matador. Una estocada en la suerte de recibir cerraba el primer fin de semana de la Feria de Otoño. En el segundo y último esperan los toros de Fuente Ymbro y Adolfo Martín y la encerrona de Antonio Ferrera. «The show must go on».

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Ficha:

Las Ventas (Madrid). Tercera de la Feria de Otoño. Toros de Juan Pedro Domecq (1° y 4°), Núñez del Cuvillo (2° y 5°) y Victoriano del Río (3° y 6°), desiguales de presentación. El 1°, con fondo pero le faltó transmisión; el 2°, con codicia; el 3°, andarín y desentendido; el 4°, soso; el 5°, se arrancaba a una distancia descomunal; y el 6° (bis), bruto. Lleno de «No hay billetes».

Miguel Ángel Perera, de malva y oro, trasera y contraria (silencio); pinchazo, entera, aviso, un descabello (silencio); pinchazo y metisaca (vuelta al ruedo).

Paco Ureña, de salmón y oro, buena estocada (oreja); entera (silencio), estocada recibiendo (silencio).