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«45 revoluciones»: cuando al pop español se le tomó en serio

Antena 3 estrena hoy, en horario «prime time», una serie que recrea el nacimiento en los años 60 de una discográfica llamada a agitar el panorama musical de nuestro país.

Carlos Cuevas, Rober en la serie, en su primera actuación con público
Carlos Cuevas, Rober en la serie, en su primera actuación con público

Antena 3 estrena hoy, en horario «prime time», una serie que recrea el nacimiento en los años 60 de una discográfica llamada a agitar el panorama musical de nuestro país.

Una matinal del circo Price, –que entonces se llamaban «Festivales de la música moderna»–, en la que actúan los Pekenikes mientras los jóvenes chillan y jalean temas que eran el germen del incipiente rock and roll español. Un productor musical caído en desgracia que observa complaciente la escena y se deleita aún más cuando un melenudo se sube espontáneamente al escenario para cantar en inglés. Instantes después, las fuerzas del orden llegan para desalojarle y, ya en la calle, comienza una carga policial con varios detenidos. Es 1962 y España seguía enrocada en su hermetismo cultural –con la excepción de las películas de los grandes estudios de Hollywood– y el negacionismo de la literatura, el arte y la música que venía del extranjero. En ese contexto se desarrolla «45 revoluciones», la serie de Antena 3, en colaboración con Bambú, que se estrena hoy en horario «prime time».

Durante la presentación de la producción, tanto Sonia Martínez, la directora de ficción de Atresmedia, como Ramón Campos, guionista y productor ejecutivo, afirman que «no es un musical, sino un drama que, a partir de tres personajes –el músico Rober (Carlos Cuevas), el productor Guillermo Rojas (Iván Marcos) y la secretaria y productora Maribel (Guiomar Rojas)–, va a contar cómo surgió el pop español». Y lo hace a partir del nacimiento de una discográfica que se convertirá en el refugio de los artistas que oyen clandestinamente a Johnny Cash y a Chuck Berry, entre otros, al tiempo que están descubriendo a grupos como Los Mustang, Los Relámpagos y Los Brincos. En un momento del primer capítulo de la ficción, Guillermo dice: «Puede que no entendamos su música, pero son el futuro». Esa afirmación resume el espíritu de la serie, en un momento en el que la industria discográfica vivía de Marisol, Rocío Dúrcal, los cantantes melódicos y la copla.

«45 revoluciones» ni apela a la nostalgia ni edulcora aquellos tiempos; al igual que sus protagonistas rezuma pasión, rebeldía e incorformismo. Se nota en los diálogos y en las interpretaciones: los actores sueltan las frases con la misma virulencia y rapidez que una metralleta y están constantemente moviéndose. El reflejo visual de este ritmo frenético está en la dirección, los movimientos de cámara y el montaje. Para empezar, como en aquellas películas de los años 60 que tenían como estrellas a Rock Hudson y Doris Day, se usa el recurso de la pantalla partida, en la que se muestran planos complementarios. «No hemos optado por una dirección estática y ortodoxa. Queremos ofrecer más dinamismo para conectar con los jóvenes de ahora», explica David Pinillos, uno de sus directores. «Es una ficción superexplosiva. Interpretamos a personajes que están entusiasmados y cabreados mientras luchan contra la apatía», afirma Marcos.

Lady Gaga en los 60

Para ello, se han sacado de la manga un triple salto mortal: que Cuevas, como Rober, versione temas actuales pero con el sonido del pop de los 60. «Es una estrategia rompedora, pero hemos querido recrear temas de The Killers, Amy Winehouse, Lady Gaga y Adele y ver cómo se escucharían entonces», apunta Martínez. Para su personaje Cuevas también ha buscado referencias cercanas. Considera que la virtud, «no es tanto que sea un gran cantante como la importancia de su carisma y actitud» y cita como ejemplos a Lou Reed y Joaquín Sabina.

La ficción se inspira en personajes que fueron claves en la música de aquellos años como Luis Sartorius (Guillermo es un reflejo de él), que se alió con la discográfica Zafiro para crear Novola, que lanzaría al mercado los discos de músicos noveles. Por ejemplo, Sartorius estuvo detrás del éxito de Los Brincos. Maribel es un trasunto de Mariní Callejo, una directora artística y arreglista que respaldó al grupo de Fernando Arbex, Manuel González Juan Pardo y Junior, y que también fue determinante en la trayectoria de Fórmula V.