Viajes

El misterio de la habitación 411: una médium localizó a Agatha Christie en ella durante los 11 días que estuvo en paradero desconocido

En esta suite del Hotel Pera Palace de Estambul se alojó la escritora británica entre 1926 y 1932, donde terminó de escribir ‘Asesinato en el Orient Express’

Hay un caso que Hercules Poirot jamás consiguió resolver. Los 11 días que su creadora estuvo en paradero desaparecido siguen siendo, 43 años después de su muerte, todo un misterio. El 3 de diciembre de 1926, Agatha Christie abandonó su casa de Berkshire, tras de indicarle a su secretaria que se dirigía a Yorkshire a pasar la noche. Pocas horas más tarde, su coche fue encontrado abandonado en Newlands Corner, con restos de sangre, el abrigo de piel y el carnet de conducir de la escritora. Sin rastro de ella. Su huida provocó una conmoción generalizada en Reino Unido, lo que dio lugar a una de las búsquedas más grandes del momento. Pese a todos los esfuerzos, los resultados siempre fueron negativos. Como ocurría en muchas de sus famosas historias, el cuerpo de la víctima no aparecía y las pistas no parecían llevar a ninguna parte. Todo era desesperación, hasta que de repente reapareció. El 14 del mismo mes fue identificada como una huésped del Swan Hydropathic Hotel, en Harrogate, donde estaba registrada como Nancy Neele. No sabía quién era ni por qué estaba allí.

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Durante varias semanas recibió un tratamiento psiquiátrico que le ayudó a recuperar la memoria, pero aún así no supo explicar qué sucedió durante esos días. Desde entonces, miles de teorías se han cebado al respecto. Aunque, eso sí, casi ninguna de ellas con la debida certeza de lo que realmente aconteció. De hecho, una de las más controvertidas fue la que tiene a Tamara Rent como protagonista. La Warner Bross Company contrató a una médium que, a través de sus poderes, visualizó la habitación 411 del Hotel Pera Palace de Estambul. En concreto, una llave. Los representantes de la compañía, que tenían en su poder los derechos para hacer una película sobre ella, viajaron hasta la misma. Allí la encontraron, aunque sin saber muy bien qué abría. Muchos de ellos, apostaron por su diario, donde lo más probable es que hubiese dejado constancia de su huida. Nunca lo averiguaron. En este escenario se alojó en más de una ocasión. Mejor dicho, todas las veces que visitó la capital turca. Y se cree que fue su principal fuente de inspiración para terminar ‘Asesinato en el Orient Express’. Suelo de madera, paredes blancas, muebles de anticuario, una máquina de escribir, cortinas burdeos… recrean las estancias que la británica realizó entre 1926 y 1932. Quizá, por ello, siga atrayendo hoy a tantos admiradores y escritores que buscan la misma inspiración o que quieren embeberse de su misterio.

Hasta ella llegó tras romper su matrimonio con Archibald Christie e iniciar una relación con el arqueólogo Max Mallowan. Le acompañó en sus múltiples expediciones, que le llevaron, entre otros destinos, a Egipto, Siria o Turquía. Su rutina en el país era fija: desayuno en el hotel, paseo por las callejuelas, tomar ideas, almorzar y escribir hasta la hora de la cena. Tal fue el impacto que provocó su presencia durante esos días que el restaurante de este mítico establecimiento lleva su nombre. Aunque no es la única referencia. En su interior, predominan las lámparas doradas, las cortinas burdeos y las alfombras locales tan propias de las historias de Poirot y compañía. El hotel, que está diseñado por el arquitecto Alexander Vallaury, se construyó en 1892 por iniciativa de la Compagnie Internationale des Wagons-Lits. La intención era convertir Estambul es el vergel final para los pasajeros que emprendiesen el largo trayecto en tren desde París. Concretamente, haciendo que sus clientes gozaran del mismo nivel de comodidades que se podían encontrar en los grandes establecimientos parisinos de la época. De esta forma, por ejemplo, dormir entre los recuerdos y detalles de Christie cuesta en torno a 205 euros por noche.

Considerado el “hotel europeo más antiguo de Turquía”, Se encuentra estratégicamente situado: sus habitaciones tienen vistas sobre el Cuerno de Oro y se halla a poca distancia a pie de la avenida de Istiklal. En 2006, cerró para acometer obras de rehabilitación y restauración, pero reabrió el 1 de septiembre de 2010. En la actualidad, se ha convertido en una atracción turística más de la capital otomana, dado que puede ser visitado libremente, incluso aunque no se sea huésped del mismo. La suite 101, conocida como 'Habitación Atatürk', es una de las principales atracciones para el público. En ella solía alojarse Mustafa Kemal Atatürk, padre y fundador de la Turquía moderna. Con motivo del primer centenario de su nacimiento se convirtió en un pequeño museo en su honor, en donde se alberga una colección objetos personales del célebre estadista, entre los que se cuentan libros turcos y extranjeros, revistas, medallas… Aunque no es el único personaje ilustre que ha paseado por sus instalaciones. Mata Hari, Greta Garbo, Trotsky, el rey Eduardo VIII de Inglaterra, Alfred Hitchcock, Ernest Hemingway, Pierre Loti, Jaqueline Kennedy y el emperador austrohúngaro Francisco José I también lo hicieron.

Este hotel de cinco estrellas está situado a pocos pasos de Museo Pera y cerca de Torre de Gálata, así como muy cerca de Terminal Internacional Marítima de Pasajeros de Karaköy. Todo un acierto para conocer la urbe. Aunque tan sólo es uno de los 30 tipos de alojamiento que ofrece Booking.com en su web para hacerlo: hoteles, villas, apartamentos y hostales se presentan como diferentes opciones idóneas para disfrutar del país. En el caso del Hotel Pera Palace, para un relax sin igual, no hay nada como visitar su spa, que ofrece masajes, tratamientos corporales y tratamientos faciales. Además, acoge otras instalaciones recreativas como centro de bienestar, piscina cubierta y bañera de hidromasaje. Tendrá conexión a Internet de alta velocidad por cable (gratuita), servicio de limusina o coche con chófer y periódicos gratuitos en el vestíbulo a tu disposición. Podrá usar el servicio de traslado desde la estación de trenes (de pago). Se sentirá como en tu propia casa en una de las 115 habitaciones con decoraciones diferentes, dotadas de estación de conexión para iPod y minibar. Las habitaciones cuentan con balcón. Para los momentos de ocio, cuenta con un televisor LCD de 32 pulgadas con canales por satélite y conexión a Internet por cable y wifi gratis. El baño privado está provisto de cabezal de ducha tipo lluvia y artículos de higiene personal de diseño. Todo, por supuesto, repleto de historia.

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