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Viajes

20 consejos básicos si viajas a África por primera vez

La primera vez que un viajero se lanza a la aventura en el continente del color, suele hacerlo nervioso, ansioso por saber qué encontrará. Tranquilo. Lo vas a disfrutar como nunca imaginaste. Pero quizás sean buenos estos veinte consejos para hacer de tu viaje, si cabe, uno mejor.

1. Busca la información del país que visitas en la página web del MAEC

El Ministerio de Exteriores y Cooperación cuenta con información detallada de todos los países del mundo. Aquí podemos encontrar qué vacunas necesitamos, si es posible sacar el visado en el aeropuerto, la seguridad de cada zona, los números de referencia de las embajadas… Una pequeña guía que nos puede hacer muy fáciles los trabajosos trámites burocráticos de cada país.

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2. Vacúnate de todo lo que puedas

Aunque algunos viajeros prefieren arriesgar y vacunarse solo de las inyecciones obligatorias, también es sano hacerlo con las vacunas recomendadas. Por muy aventureros que seamos, las enfermedades no hacen diferencias con sus víctimas, y una fiebre tifoidea puede hacernos pasar un rato muy malo. El Hospital Carlos III en Madrid es el mejor lugar para vacunarnos.

3. Saca el visado con tiempo

No todos los países africanos precisan de visa para visitarlos, pero si la necesitas no esperes al último momento. Las embajadas africanas suelen pedir numerosos datos (reserva de hotel, billetes de avión, a veces incluso una carta de invitación) y muchos visados tardan una semana larga en tramitarse.

4. Cuidado con el clima

En Europa tendemos a considerar África como un enorme continente que no se diferencia mucho en sus distintas zonas. Nada más lejos de la realidad. Aunque la mayoría de sus países tienen un clima tropical a lo largo de todo el año, es útil saber cuándo toca la época de lluvias. No será los mismos meses en Senegal (de mayo a septiembre) que en Tanzania (de noviembre a febrero). El único denominador común en todo el continente es el abrasante calor, no puede faltar el bote de crema solar.

5. Que sea con ropa ligera

La humedad es uno de los factores que más influyen en el clima africano. Nada más bajar del avión, sentimos su calor agobiante golpearnos como una ola. La ropa de materiales ligeros, colores claros y holgada es la mejor para sentirnos a gusto durante el largo día.

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6. La higiene es importante

Aunque el continente ha mejorado los últimos años sus condiciones sanitarias, nunca está de más ir bien preparado. Como en cualquier otro viaje, un pequeño bote de jabón sin agua puede salvarnos el día si se vuelve pringoso. ¡Pero cuidado! Este jabón no sirve para desinfectar heridas, las abrasa y es muy doloroso.

7. Tápate la cabeza si vas de safari

El sol pega en línea casi recta por los países de safari y el alegre día avistando animalitos puede acabar en insolación profunda. Tápate con un gorro o una gorra, bebe mucha agua y disfruta. No ocupa nada en la maleta y se va a usar todos los días.

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8. Un pequeño botiquín

Fácil de conseguir en farmacias y gasolineras de España, un botiquín portátil contiene vendas, tiritas, agua oxigenada y todos los elementos necesarios para curar pequeñas heridas. El hospital puede estar a kilómetros de donde te encuentras y no siempre es fácil llegar hasta él. Si al botiquín le añadimos un buen spray antimosquitos para el cuerpo, estamos cubiertos.

9. Paciencia en las aduanas

Muchos conocidos han acabado por darse la vuelta a España tras perder los papeles en la frontera, y no me refiero a los del visado. Las preguntas que consideramos innecesarias, los continuos repasos al pasaporte y las miradas de sospecha no deben tratarse como una humillación, sino que debe entenderse como el trabajo de los aduaneros. Si por alguna razón piden un soborno, es importante negarlo, y nada más fácil que enseñarles la página web del MAEC con los datos de visados para cortarlo de raíz.

10. Compra una tarjeta SIM para el teléfono

Son accesibles y baratas, la mayoría se venden en los propios aeropuertos. Una tarjeta SIM con algo de saldo puede sacarnos de apuros cuando menos lo esperamos. Además, si hacemos amigos por la zona será bueno poder contactarlos durante nuestra estancia…

11. Avisa en la embajada de que estás allí

Aterrizamos en la capital y nos lanzamos a la aventura sin pensarlo por un momento. Una visita a la embajada española, una firma en un papel y ya estamos cubiertos en caso de que ocurra cualquier eventualidad. Las embajadas están acostumbradas a estas gestiones y es bueno que nos pongan cara.

12. Busca un buen vehículo

Las carreteras africanas pasan por todas las formas y colores. Algunas están cuidadosamente asfaltadas y otras consisten en intrincados caminos de barro, plagados de baches y charcos. Un buen vehículo permite al viajero moverse con soltura de destino a destino sin necesidad de parar cada cinco minutos para echarle agua al motor.

13. El tiempo es relativo

Nosotros, los europeos, vivimos con el ansia constante de correr de lado a lado. No ocurre lo mismo en África y es importante respetarlo. Dos o tres horas de espera no se convierten en pesadilla si comprendemos que estamos inmersos en una cultura diferente, y aprovechamos ese tiempo para charlar con cualquiera, o admirar el paisaje. No hay ninguna prisa. Hemos venido de visita para disfrutar.

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14. No juegues a las ONG

Entre el alegre color y la música africana podemos encontrar trazas de miseria. Niños pidiendo dinero, madres con los niños… Perpetuar la leyenda de que el europeo rebosa dinero no hace ningún favor a nadie, y es importante saber cómo, cuándo y a quién ayudar. Existen numerosas ONG en el continente que tratan sus fondos de forma responsable, y es tan sencillo como acudir a ellas para solicitar información.

15. Es África, no el Dorado

Muchos viajeros por el continente, y no necesariamente novatos, gustan de disfrazarse de Indiana Jones cuando lo visitan. No te disfraces. El látigo está pasado de moda y los pantalones de cuero dan un calor horroroso. Si alguno piensa que por viajar a África está visitando una tierra salvaje y falta de toda civilización, se va a llevar una buena decepción. Además, se ve ridículo cuando un europeo achicharrado camina por la capital de un país como si fuese a saquear el templo maldito.

16. El idioma puede suponer un problema

El pasado colonial del continente permite que la mayoría de sus habitantes hablen inglés, francés o portugués, dependiendo de quién les subyugó, pero algunos solo saben defenderse con el idioma de su etnia. Dependiendo del tipo de viaje que vayamos a hacer, habrá que enterarse del idioma más hablado en cada país, y pensar si necesitamos un intérprete que nos acompañe.

17. La fotografías son un arma de doble filo

Es habitual hacer fotografías al parlamento húngaro cuando vistamos Budapest, o del Big Ben en Londres. En África, sin embargo, prolifera la triste costumbre de fotografiar la miseria, o a los niños como si fueran figuras de cera. Las faltas de respeto más habituales son con la cámara en la mano. No hace falta fotografiar la pobreza sino aprender de ella, y si queremos inmortalizar un rostro, nada tan sencillo como preguntar primero si dan su consentimiento.

18. La historia es apasionante

Aprende la historia de tu destino, pregunta a los locales. Cada país africano ha sudado ríos de sangre por su tierra y las civilizaciones precoloniales fueron reinos tan longevos y poderosos como los europeos. Viajar es conocer nuestro destino lo más profundamente que nos permita el tiempo que estemos allí, y conocer la historia de un país africano es una experiencia fascinante.

19. Cada individuo es diferente

En el continente se extienden innumerables culturas, etnias y religiones. Cada país acumula cientos de ellas y forman una parte muy importante de la cultura local. Así, no es habitual que un mandinga de Guinea Bissau sea amigo de un fula, pero sí hay un gran respeto en este país entre cristianos y musulmanes. Sumergirnos en cada una de estas etnias y religiones, aprender de ellas, permitirán hacer de nuestro viaje uno más rico y humano.

20. No tengas miedo

Las guerras, golpes de estado, asesinatos y secuestros en África han sido el pan de cada día en los noticieros desde el final de las independencias, por eso un viajero novato suele cargar consigo un lastre de miedo nada necesario para conocer el continente. Siguiendo las normas básicas de seguridad que especifica el MAEC, comportándose con respeto hacia los demás y sin dar el cante, es seguro viajar por cualquier lugar del mundo. Saltándonos las normas, insultando y tirando billetes de dólar por las aceras, estamos pidiendo a gritos que nos pase algo en cualquier lugar del mundo. Es evidente que existe un riesgo palpitante en determinados países, pero aquí entra nuestra elección al haber viajado a ellos en vez de a Bélgica. Con la gente que conozcas, compórtate como harías en Boston, o en Viena, simplemente. Relájate y disfruta. Vas a pisar una tierra que te va a enamorar.