La Palma, astroturismo entre volcanes

Gracias a la virginidad de su firmamento, la isla se ha convertido en un destino de referencia para practicar astro turismo entre bosques de laurisilva y caminos de lava

La ruta de los volcanes permite al viajero pisar por antiguos senderos de lava
La ruta de los volcanes permite al viajero pisar por antiguos senderos de lavaAntonio Prado

Conocida en el mundo como la “isla bonita”, la isla de La Palma se convierte en un destino insular único, gracias a su naturaleza virgen, virginidad que también se deja sentir en sus cielos, asombrosamente claros, lo que hacen de ella un lugar excelente para la observación astronómica. Y es precisamente al norte, concretamente en el Roque de los Muchachos, y en el lugar más alto de la isla, a 2.400 metros, donde nos encontramos con el Observatorio Astrofísico, que reúne unas condiciones admirables para la moderna astronomía, compuesta de grandes telescopios, nocturnos y solares construidos por varios países. Entre ellos destaca el “Gran Telescopio Canarias”, “Grantecan”, el más grande y completo del mundo para estudiar al detalle el cielo nocturno.

Pues bien, dentro de sus actividades, la plataforma Airbnb, ha detectado un aumento del número de viajeros que escogen estos destinos de cielos oscuros y limpios, y se ha asociado con el Instituto de Astrofísica de Canarias, y la Fundación Starlight, cuyo fin primordial es la protección del cielo estrellado, para la difusión de la astronomía y promover el conocido como astroturismo, una nueva tendencia que emerge en las regiones rurales y que se convierte en una nueva manera de practicar viajes sostenibles con el entorno.

La primera impresión que se lleva el visitante al llegar a la isla, y sobre todo en la costa norte y oriental, es la numerosa plantación arbórea, el bosque monteverde, donde reinan los castaños caducifolios y los bosques de laurisilva. Precisamente nuestra primera visita es a Los Tiles, un frondoso bosque tropical donde encontraremos, entre otros tesoros, una bonita cascada. Muy cerca queda el encantador pueblo de San Andrés, que ha sabido conservar su estilo colonial canario. Y estando aquí podemos aprovechar la oportunidad para comprar en la única destilería que queda en la isla, una botella de ron Aldea.

Entre pinos y viñedos

En el norte abunda el pino canario, uno de los símbolos naturales de la isla, gracias a que resiste muy bien a los incendios, debido a la parte gruesa de la corteza que cubre el tronco y lo aísla del fuego. También en la zona vemos gran cantidad de viñedos donde se produce un gran vino que ya se exporta, tanto a la península como al extranjero. Un fantástico lugar para degustarlo y comer bien es en el Restaurante-Bodega: El Níspero, donde tomamos su plato estrella, escaldón de gofio, regado con los vinos de su bodega.

A través de Airbnb elegimos hospedaje en Casa Corona (www.casa-corona.es), un lugar perfecto que comulga con la naturaleza, ya que permite al huésped disfrutar de los mejores paisajes de mar y montaña desde su habitación. Ubicada en la población de Tijarafe, este hogar amplio y acogedor permite sentirlo como un elemento más de la naturaleza. Desde Villa Corona nos acercamos ahora hacia el sur, para hacer alguno de los cientos de senderos que existen en La Palma, uno de los atractivos de esta isla, que hace que todos los años acudan numerosos senderistas de Alemania, sobre todo para realizar este deporte.

Una buena opción para recorrer esta zona es realizar la conocida ruta de los volcanes, donde es posible visitar el volcán de San Antonio, y el de Teneguía, que fue el último que entró en erupción en el año 1971. El sendero nos permite sumergirnos, también, en el tubo volcánico de la Cueva de las Palomas, que resulta impresionante, ya que con nuestro pies pisamos el mismo lugar por el que, no hace mucho tiempo, corría a caudales la lava. Esta zona se caracteriza por poseer una tierra salvaje y agreste, de roca de lava negra con tonos rojizos, lo que nos lleva a tener la sensación de caminar por Marte o por la Luna. Al término del recorrido resulta una delicia poder darse un chapuzón en la recoleta playa de El Faro, donde es posible visitar las Salinas de Fuencaliente, uno de los reclamos turísticos más reconocidos de La Palma.

Aunque La Palma no es un destino de playa, si es posible pegarse algunos bañitos en sus playas pequeñas y coquetas o grandes de arena negra, como la de Tazacorte, considerada como la que más sol recibe de toda España. A un paso, tenemos la segunda ciudad en importancia de la isla. Se trata de Los Llanos de Aridane, donde podremos degustar una gastronomía saludable adaptada para alérgicos e intolerantes alimentarios en el restaurante El Duende del Fuego (www.elduendedelfuego.com).

La fiesta de los indianos

La capital de la isla, Santa Cruz de la Palma, conserva uno de los cascos históricos más bonitos de España, que habrá que descubrir paseando tranquilamente. Pero si hay una fecha en la que se puede disfrutar más de esta ciudad es durante la fiesta del Día de los Indianos, que se celebra el lunes de Carnaval. Toda la isla parece recalar aquí, eso sí, vestidos con fantásticos trajes blancos, rememorando el regreso de los indianos de Cuba a España, y donde el polvo de talco se convierte en el verdadero protagonista, cuando todo el mundo los agite al aire o a las personas, provocando que en poco tiempo ese polvo impregne a toda la ciudad. Muchos de los indianos aparecen con un puro en la boca o en la mano, pero no son cubanos sino de La Palma donde se siguen fabricando con una gran calidad como los que ofrecen en Puros Artesanos Julio.

La aventura puede terminar mientras disfrutamos de los senderos del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Desde el mirador de la Cumbrecita, una senda que llega hasta el mirador Lomo de las Chozas, se observa todo el parque, y arriba, en la cumbre, los telescopios del Roque de los Muchachos, el lugar ideal para ver las estrellas en una isla que es Reserva de la Biosfera y Reserva Starlight.