Economía

La responsabilidad de España con la OMT

Es de desear que el Gobierno español se muestre al nivel que exige la coyuntura del turismo mundial y la necesidad de que la OMT recupere el protagonismo

España tiene el compromiso de acondicionar el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, en el Paseo de la Castellana, para albergar la nueva sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT)
España tiene el compromiso de acondicionar el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, en el Paseo de la Castellana, para albergar la nueva sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT)Cristina Bejarano (nombre del dueño)Cristina Bejarano

Aunque hubo que despertarle de su letargo, y gracias a la labor del sector turístico, o al menos de una parte del mismo, el Gobierno español ha sido capaz de reaccionar de forma efectiva y neutralizar el intento de que la Organización Mundial del Turismo (OMT) se fuera de España.

Este éxito es solamente la mitad de la responsabilidad de España respecto de la OMT. El esfuerzo de mantener la sede de la OMT en nuestro país ha supuesto un importante compromiso financiero, que se ha manifestado, en primer término, en el firme compromiso de acondicionar el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, en el Paseo de la Castellana, para albergar la nueva sede de la Organización. En segundo término, el compromiso de albergar la reunión de la Asamblea General de la OMT, ante el desistimiento de Marruecos por razones sanitarias. Es una buena ocasión para demostrar no solo el compromiso de España con la OMT sino para transmitir la envidiable situación sanitaria de nuestro país, debida al éxito de la campaña de vacunación, factor que es fundamental a la hora de recuperar el tráfico turístico hacia nuestros destinos.

España tiene un compromiso fundamental con la OMT, derivado no solamente del esfuerzo financiero realizado para mantener su sede en nuestro país, sino en el hecho de ser su sede desde su creación. En los últimos días y en el marco de la pugna por la sede de la OMT, se ha producido un hecho insólito y sin precedentes en la historia de la OMT y, se podría decir, en la historia de las Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas. Los dos antecesores del actual Secretario General de la Organización se han manifestado profundamente críticos con su labor al frente de la OMT. Su valoración crítica se ha basado, además de la discutible operatividad interna y procesal, puesta también de manifiesto por el informe interno de la Comisión de Ética, en la carencia de una estrategia, carencia especialmente grave en un momento muy delicado para el turismo mundial.

Es difícil no estar de acuerdo con la posición manifestada por los anteriores Secretarios Generales de la Organización. La OMT ha perdido una ocasión única para confirmar su irrenunciable papel de liderazgo del turismo mundial, que exigía una posición resuelta para mantener abierta la circulación de viajeros entre los países. Esta circulación solamente se puede garantizar mediante el llamado pasaporte verde, que permite a los vacunados frente a la Covid Sars-2 desplazarse, abordar un avión, alojarse en un hotel, acudir a un restaurante, a un local de ocio o a un espectáculo cultural o deportivo. Por razones entendibles de defensa de la privacidad, se han manifestado reticencias, incluso entre expertos del turismo, respecto al pasaporte verde. Sin embargo, la demanda de este pasaporte por las organizaciones turísticas de transporte y alojamiento ha sido constante e incluso han puesto en marcha iniciativas en este sentido. Así mismo, y cada vez más, los Gobiernos nacionales y las Administraciones regionales están exigiendo la disponibilidad del certificado sanitario no sólo para viajar sino también para acceder a restaurantes, espectáculos y locales de ocio. La OMT debería, y debe, liderar la generalización del pasaporte sanitario. Ha de coordinarse con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que los intereses son comunes. La exigencia del pasaporte sanitario para viajar es un poderoso estímulo para generalizar la vacunación en toda la población, como alternativa frente a medidas coercitivas sobre la vacunación que ya están adoptando algunos Gobiernos.

¿Cómo articular y hacer efectiva la responsabilidad de España respecto a la OMT? Un camino sería que se propugnara la sustitución del actual Secretario General de la Organización. Los dos antecesores del actual Secretario General, en sus críticas a la presente situación de la Organización, abogan por soluciones diferentes: mientras uno de ellos propone que España presente un candidato a la Secretaría General, el otro no lo considera apropiado. Cabe una tercera vía, menos drástica, consistente en que España propugne una estrategia específica adaptada a los retos de esta nueva etapa del turismo mundial cuya aplicación tendría carácter preceptivo, exigiendo, como garantía de su aplicación efectiva, la presencia en el organigrama de la OMT de un representante con el nivel y la capacidad ejecutiva garantizada para que dicha estrategia sea puesta en marcha, tal como exige la grave situación del turismo mundial. Para ello debería conseguir el apoyo de otros países miembros, objetivo que es factible teniendo en cuenta que la iniciativa es beneficiosa para la Organización y es de interés común para todos los miembros. Ayudaría al cumplimiento efectivo de esta estrategia la colaboración activa de los miembros afiliados ya que para el sector privado es de interés vital la recuperación de la actividad turística.

Es de desear que el Gobierno español se muestre al nivel que exige la coyuntura del turismo mundial y la necesidad de que la OMT recupere el protagonismo de la política turística mundial superando la inoperancia actual. Solamente así se puede justificar el considerable esfuerzo realizado para mantener la sede de la Organización en España y tratar de conseguir que se reintegren a la OMT aquellos países que la han abandonado.