Laponia: la magia de El Dorado finlandés

La tierra de Papá Noel se ha convertido en uno de los destinos invernales más solicitados. Paseos en trineos tirados por huskies, avistamiento de auroras boreales, encuentros con samis y, por supuesto, una inolvidable visita a la casa de Santa Claus

Uno de los espectaculares alojamientos con techos de cristal, el Santa’s Igloos Arctic Circle, en la villa de Papá Noel, en Rovaniemi
Uno de los espectaculares alojamientos con techos de cristal, el Santa’s Igloos Arctic Circle, en la villa de Papá Noel, en Rovaniemi FOTO: la razon

El bisabuelo de Niiles Jouni se encargaba de alimentar a los «cazadores de oro» que viajaban desde diferentes partes del mundo hasta la Laponia finlandesa en busca de riqueza. Los foráneos acudían tan solo con las herramientas necesarias para cavar y depurar las aguas en busca del preciado metal.

Los samis, entonces, eran quienes les suministraban comida caliente a base de reno y recibían como pago por sus servicios pequeñas pepitas que estos indígenas guardaban bajo la cama porque no tenían en qué gastarlo. Eran ricos y no lo sabían. El ancestro de Niiles comenzó a recopilar aquellos valiosos obsequios en un arcón y antes de fallecer lo escondió bajo una roca cerca del río y dio a su familia las indicaciones para que tras su deceso lo recuperaran.

Nunca nadie consiguió encontrarlo tras su fallecimiento y el oro sigue escondido en alguna coordenada de este mágico paisaje. A día de hoy, sus descendientes prosiguen su búsqueda en el manto dorado sobre el que asienta uno de los territorios más anhelados por los amantes de la nieve y de los paisajes de ensueño.

Avistar auroras boreales es uno de los mayores atractivos del Ártico
Avistar auroras boreales es uno de los mayores atractivos del Ártico FOTO: La Razón

Esta tierra ártica bañada en oro –de hecho, actualmente se extraen 170 kg a la semana con una pureza del 90%–, se ha convertido en los últimos años en un destino imprescindible para los «disfrutones» de la naturaleza. Eso sí, con un objetivo claro: el ecoturismo. Es decir, que la apuesta de los lugareños nunca ha sido masificar la zona, es más, en Finlandia el turismo tan solo supone alrededor del 2% de su producto interior bruto. En 2019 recibieron tres millones de visitantes.

Y aunque por defecto pensemos que es tan solo un lugar apto para los devotos de la nieve, lo cierto es que también se ha convertido en una de las debilidades de los apasionados del senderismo y mountain bike, ya que en verano el paisaje cambia por completo y la lona nevada de las montañas deja paso a una vegetación estival de impresión. Como dicen allí, dos países en uno donde viajamos para sumergirnos en una ruta por los lugares imprescindibles de la región ártica finlandesa.

Nuestra escapada comienza en Levi, a 170 km por encima del círculo polar, un pequeño poblado a los pies de la montaña homónima ubicado en el municipio de Kittila, que cuenta con una de las pistas de esquí de referencia internacional como principal reclamo. De hecho, allí se celebra el campeonato mundial de esquí alpino. Se trata de un enclave en el que residen unas 6.000 personas (de las cuales, la mitad trabajan directa o indirectamente en el sector turístico) y que tiene su mayor apogeo en Navidad.

Del poblado élfico al «mehu»

Lo que antaño era una discreta estación de esquí con tan solo dos telesillas, hoy cuenta con más de 50 elevadores y una inversión millonaria para hacer las delicias de los visitantes, con una temporada de esquí que dura siete meses (de noviembre a mayo). Medio centenar de pistas de esquí alpino y 230 de fondo que hacen de la experiencia de deslizarse sobre una capa de nieve en polvo en plena noche uno de los mayores placeres. Y todo esto a tan solo 530 metros de altitud.

La temporada de esquí en Levi dura siete meses
La temporada de esquí en Levi dura siete meses FOTO: la razon

Con más de medio año de temperaturas invernales y contadas horas de luz, uno de los mayores atractivos de este punto geográfico son las auroras boreales. Abríguense y salgan a la caza de este auténtico espectáculo de la naturaleza que tan solo pueden apreciarse en los polos.

Aquí, el éxito de ver una está asegurado y la experiencia es única. Para los curiosos que se pregunten sobre el origen de las auroras, el fenómeno se produce cuando el polvo solar entra en contacto con la Tierra y el campo magnético de ésta los expulsa hacia los polos. Entonces comienza el «show». Dicho polvo reacciona con la atmósfera y se da el pistoletazo de salida a un juego de colores verdes y rosados que llenan el cielo de magia. Abríguense bien, miren al cielo y esperen. Llegarán.

El paseo en trineo tirado por huskies es uno de los mayores reclamos
El paseo en trineo tirado por huskies es uno de los mayores reclamos FOTO: Daniel Ernst

Otro de los «must» en Laponia es dedicar una jornada a realizar un «safari» con huskies. Paulina recibe en la que es su casa, All huskies, un negocio familiar que gestiona junto a su marido. Es una de las más populares en la zona. Acoge a unos 4.000 visitantes al año. Por unos 140 euros de media, propone un recorrido de casi una hora entre bosques nevados. Además, ella permite «pilotar» los trineos de los que tiran los animales.

«Hay quien critica que los huskies realicen estas actividades, pero lo necesitan. Este es lugar en el que son felices. Son perros adaptados al frío. Como no están a gusto es en una casa encerrados ni en lugares calurosos», apunta mientras alecciona sobre cómo dirigir a los huskies, que no paran de ladrar ansiosos por tirar del trineo. Ella, una musher profesional, tiene 70 animales, algunos cachorros todavía a los que trata como si fueran sus hijos.

En la tierra de los renos por excelencia, resulta imprescindible acudir a una de las aldeas sami, los indígenas lapones, donde su vida gira en torno a este animal, su cuidado y reproducción. Esta visita es un viaje al pasado, a la tradición.

Vestidos cargados de leyendas, tipis (emblema de su vida nómada) y siempre una apetecible kota (o refugio) donde probar una rica taza de «mehu», una infusión a base de un contenido frutal. De hecho, las kotas son también uno de los puntos de avituallamiento habitual entre esquiadores a pie de pista y el lugar de encuentro al término de las carreras para dar un buen trago.

Y si tras un ajetreado día les apetece relajarse mientras se deleitan con un cielo despejado en busca, quizá, de alguna aurora boreal, no se resistan a reservar alguno de los múltiples hoteles en la zona que ofrecen habitaciones individuales, a modo de bungaló, con el techo de cristal.

Tumbarse en una de esas camas es un lujo (y ojo, los cristales tienen su propio mecanismo de calefacción para evitar que el hielo o la nieve nuble la vista). Los hay para todos los gustos, de los lujosos Golden Crown, donde la clientela es la más exquisita (al igual que sus precios) a la Aldea Elfica Elves Villaje donde se encuentra el solicitado Aurora Pyramids.

En sí, este lugar es una delicia sobre todo si viaja con los pequeños de la familia. Tienen asegurada una visita por los lugares más encantadores de los ayudantes de Papá Noel, que, en esta época ya están muy atareados. Hay una escuela donde enseñan el lenguaje de los elfos, incluso un gran comedor donde cocinar sabrosas gallegas de jengibre. Es más, no descarten una sorpresa detrás de alguna de las puertas mágicas....

Aunque, sin duda, el aliciente navideño de Laponia es Santa Claus Village, la residencia oficial de Papá Noel en Rovaniemi, a un par de horas en coche desde Kittila. De hecho, más de medio millón de personas pasan por esta villa y se entregan otros tantos millones de cartas para Santa. Y sí, Papá Noel recibe cada día durante largas jornadas a todos los niños que junto a sus padres viajaban hasta allí. «Niño es cualquier persona por debajo de los 100 años» sentencia Santa, que nos recibe con su kilométrica barba y sonrisa inconfundible. Una especial guinda para un exótico paseo por el ártico.

En Finlandia hay saunas en los lugares más insospechados
En Finlandia hay saunas en los lugares más insospechados FOTO: la razo

De una sauna subterránea a otra en una noria

La cultura de la sauna en Finlandia es algo que se aprende desde pequeño. Su finalidad no es tan solo entrar en calor tras la exposición a temperaturas bajo cero del exterior, sino que es una forma de socializar. Es común quedar con amigos en la sauna después del trabajo, charlar y tomar incluso una cerveza que guardan en pequeños refrigeradores escondidos tras la pared. Hay ejemplares para todos los gustos: desde las más tradicionales, a otras subterráneas e, incluso, en algunas cabinas de norias recreativas.