Florencia, cuando el arte transforma una ciudad

La ciudad italiana invita al viajero a adentrarse en el corazón de un legado artístico y cultural único en el mundo

Cúpula de la catedral de Santa María del Fiore
Cúpula de la catedral de Santa María del Fiore FOTO: Dreamstime

«Pocas veces he visto una ciudad tan hermosa en su primera aparición como Florencia», estas palabras del escritor Percy Bysshe Shelley reflejan la sensación que experimenta el viajero cuando toma contacto con Florencia: su belleza es tal que deja sin palabras a todo aquel que la contempla por primera vez. Ciudad cosmopolita y multicultural, el arte y la cultura van ligadas a la capital de la Toscana, cuyo nombre, Florencia, evoca directamente a una de las épocas artísticas más fascinantes de la historia, el Renacimiento, regalándole a todo aquel que la visita la mágica experiencia de disfrutar de un auténtico museo al aire libre casi infinito.

Un legado artístico y cultural único en el mundo

En un ruta por esta fascinante ciudad italiana, resulta imprescindible conocer su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad y allí donde palpita la esencia misma de Florencia. Empezamos por la Plaza del Duomo, en la que se alza, al lado del Campanario de Giotto, la Catedral de Santa María del Fiore, que, de estilo gótico, es una de las catedrales más grandes de Europa, y en la que el viajero no puede evitar fijarse en su gran cúpula, ya realizada por Brunelleschi en pleno Renacimiento. En la mencionada plaza, y en frente de la majestuosa catedral, se encuentra el Baptisterio de San Juan, de la que destaca su puerta este, la Puerta del Paraíso, obra cumbre del maestro escultor y orfebre Lorenzo Ghiberti, y cuyos relieves conmemoran la salvación de Florencia de la peste.

Tras dar una vuelta por la Plaza del Duomo, en la que, por cierto, también se encuentra el bonito Museo dell’Opera, podemos bajar por Via Roma hasta llegar al Mercato Nuovo o del Porcellino, un mercado cuyos orígenes se remontan al siglo XVI y que debe su peculiar nombre por la escultura del jabalí de bronce situada en uno de los laterales de la plaza; según cuentan los locales y las leyendas, frotar su nariz trae suerte. Sin abandonar el tema de los mercados, una visita muy recomendable si se quiere comprar productos italianos y probar sus especialidades es el Mercado Central. Siguiendo nuestro itinerario, y muy cerca del citado Mercato Nuovo, encontrarás otra plaza igual de célebre que la Plaza del Duomo, la Plaza della Signoria, la cual alberga varios puntos de interés, entre ellos, la Logia dei Langi, que alberga estatuas como la de Perseo con la cabeza de Medusa o la del Rapto de las Sabinas, y, justo en frente, se encuentra el Palacio Vecchio, sede del Ayuntamiento de la ciudad y donde se guarece la auténtica Judith de Donatello.

Otras de las visitas culturales imprescindibles en Florencia son la Galería de los Uffizi; el Palacio Pitti, residencia de los Medici; el Museo de Bargello, uno de los más antiguos y, curiosamente, uno de los menos conocidos; y, por supuesto, la Galería de la Academia, que, dedicado a escultura y pintura, sus muros guardan la famosa escultura de El David de Miguel Ángel.

Una ojeada a otros de sus «esenciales»
El Ponte Vecchio es uno de los puentes más famosos del mundo
El Ponte Vecchio es uno de los puentes más famosos del mundo FOTO: Andrew Medichini AP

Dejamos el lado más cultural y monumental de la ciudad para conocer algunos de los otros lugares que merecen también una visita. Una de las estampas más reconocibles de Florencia por su belleza en los atardeceres es la que tiene como protagonista el Ponte Vecchio, el único original que queda en la ciudad y que está considerado uno de los más antiguos de Europa —los demás son reconstrucciones, ya que fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial—. Florencia es también reconocida por contar con muchos jardines y parques, pero sin duda uno de los imperdibles son los Jardines de Boboli, que con sus 45.000 metros cuadrados conforman la zona verde más grande de esta urbe, y está considerado uno de los más bellos de toda Europa.

Por otro lado, merece mucho la pena recorrer también algunos de sus barrios más emblemáticos, como el de Oltrarno, situado en la ribera izquierda del río Arno y que está repleto de talleres artesanales, mercados y trattorias rústicas; otro de ellos es el Barrio de Dante, un oasis de la Florencia medieval y donde vivió una de las figuras más importantes de la historia florentina, el poeta Dante Alighieri —el Museo Casa di Dante se encuentra donde se cree que estaba su hogar y simula una casa del siglo XIV—; y no podemos olvidarnos del Barrio de San Lorenzo, una de las zonas más especiales de la ciudad, en cuyo espacio se respira arte, vida cotidiana, historia y buena comida.

Quedarían, por supuesto, muchísimas otras cosas por mencionar de esta histórica ciudad europea, en cuyas calles podemos decir que condensa la esencia misma del arte. Pasear por sus calles, contemplar sus monumentos y adentrarse en sus museos son experiencias que todo viajero debería experimentar en algún momento de sus vidas.