Un retiro rural propio del siglo XVIII

La Bodega de Quintín ofrece al visitante la posibilidad de recorrer diferentes siglos mientras se disfruta de una cata de vinos

  • Es un hotel rural que busca recuperar la esencia y la tradición propias de esa época | Archivo
    Es un hotel rural que busca recuperar la esencia y la tradición propias de esa época | Archivo

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22 de mayo de 2019. 13:05h

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Redacción Viajes.  25/5/2019

Construido sobre unos cilleros del siglo XVIII, la Bodega de Quintín es un hotel rural que busca recuperar la esencia y la tradición propias de esa época. Con su nombre, rinde homenaje un carismático y reconocido viticultor afincado en la zona. Actualmente, es su nieta Irene García la propietaria y directora del hotel. Se trata de una joven emprendedora que ha dejado de lado su carrera profesional para continuar este proyecto familiar, artístico y patrimonial. Dado que conserva una parte de la bodega correspondiente al siglo XVIII, otra del siglo XIX y un testimonio de lo que fue la del XX, la de Quintín está protegida por Patrimonio de la Comunidad de Madrid. De este modo, el viaje al pasado consta de dos etapas. La primera es una visita guiada por estas bodegas monumento, y la segunda, una ‘masterclass’ sobre cómo se hacía el vino antiguamente. Para concluir, los huéspedes podrán disfrutar de una cata de vinos y quesos.

La Bodega de Quintín se encuentra en el municipio de Villarejo de Salvanés, a tan sólo 48 kilómetros de Madrid. Esta característica convierte al hotel en un lugar único para escapadas rurales. Ubicada en un complejo con una superficie total de 2.000 metros cuadrados, este destino cuenta con diez habitaciones dobles y una gran suite, ideal para bodas. En él, cada habitación es diferente a las demás. La decoración transmite también la historia familiar. Así, los materiales utilizados combinan tradición y modernidad. En la mayoría de las estancias, predominan maderas recuperadas de la antigua bodega.

Villarejo de Salvanés goza de un alto valor histórico. Desde allí, salían los Tercios de Flandes. Además, en el pueblo destacan varios puntos de interés turístico, como el Castillo de Villarejo, el Convento de Nuestra Señora de la Victoria, la Iglesia y la Casa de la Tercia con su museo. En cuanto a su cultura culinaria, ésta es una región austera, con tradición vinícola y muy rica en agricultura. Su gastronomía es típicamente castellana. Son muy representativos los guisos con productos venidos directamente de la tierra.

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