Marcha por Chile, Siria... y también por el clima

El metro de Atocha se parecía ayer a un gran hormiguero. Del subsuelo salían turistas, compradores adelantados de los regalos navideños y manifestantes. El movimiento Fridays For Future convocó allí, a las seis de la tarde, la gran Marcha por el Clima, aunque cualquier viandante despistado podría haberla confundido con una contra la invasión turca en Siria, el capitalismo o la reforma laboral. Debía ser «la gran manifestación del año», como le comentaba David a un amigo, ambos llegados desde Bilbao. Pero fue utilizada por diferentes colectivos para visibilizar su protesta por encima de la principal. La Federación Democrática del Norte de Siria estuvo presente con una pancarta en la que se leía «no a la invasión turca». También el Bloque Combativo y de Clase de la CNT clamando contra el capitalismo; los de Mas Madrid mostraban el logo del partido; simpatizantes de Podemos portando banderas republicanas y de los sindicatos de CC OO y UGT izando las suyas. Las hubo también de todos los países. Pero sobre todo de Chile. Allí debió celebrarse la COP 25, pero los disturbios contra el Gobierno de Piñera obligaron a cambiar la sede.

Entre los participantes en la protesta –500.000 según la organización y 15.000 según la delegación de Gobierno–, se pudo ver también a familias enteras con niños preguntando cuándo verían a Greta Thunberg. Carla marchó junto a su hija, porque, «es importante incluir a los más pequeños en esta lucha, ellos serán las mayores víctimas de esta crisis climática». Y precisamente para clamar por un mundo limpio para estas nuevas generaciones se echó a la calle Adriana, una mujer de 81 años. Se alegró de ver a tanta gente unida para salvar el planeta, pero «por mucho que protestemos, esto es una cuestión política».