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El pin y los amigos

Con la polémica del ‘‘pin parental’’ y la resaca de Fitur hay ruido para que no nos afecte cómo Sánchez derrumba la separación de poderes

Vox pide que RTVA deje de calificarlo de "extrema derecha", porque es un "ataque" a los 800.000 andaluces que lo votaron
El portavoz de Vox, Alejandro Hernández, ha exigido esta semana que se cumpla el acuerdo para el "pin parental" EUROPA PRESS

Vox se pone farruco con el «pin parental» y el «sexo anal» para darle un poco de gracia al pacto de Gobierno en Andalucía. Ellos son los dueños de la pelota, si no quieren no hay partido, y además se ponen del lado de la oposición para llevar al Parlamento a dos consejeros. PSOE-A y Adelante Andalucía se frotan las manos mirando cómo se lanzan los trastos a la cabeza los buenos amigos. Con la polémica del «pin parental» y la resaca de Fitur hay ruido suficiente para que no nos afecte cómo Sánchez derrumba la separación de poderes para que Junqueras salga de la cárcel mientras a los andaluces nos hacen el timo de los presupuestos y el IVA una vez más. La política ficción se apunta un tanto más. Ya existen herramientas suficientes para que los padres controlen las actividades a las que sus hijos asisten en el colegio, pero la polémica, el ruido de los cencerros, viene muy bien durante unos cuantos días. Así las ovejas saben dónde tienen que poner el morro y no perderse en la dehesa. Vox y el PP hablan de la amistad y de la eternidad, dos categorías que solo con excepciones se mantienen en el tiempo si no hay una buena voluntad, y los de Santiago Abascal, con él a la cabeza, se han propuesto fagocitar a la derecha tradicional española con una política marcada por el esteticismo. Banderas, himnos y polémicas estériles no sirven a la hora de gestionar y poner en el siglo XXI a Andalucía.