Guitarrazos en la costa

Robert Plant y Jimmy Page, miembros de la legendaria banda Led Zeppelin
Robert Plant y Jimmy Page, miembros de la legendaria banda Led Zeppelin

Cada vez que me topo con mi amigo Johnny «El Gibraltareño» nos convertimos en un par de incontroladas cotorras. Al Brexit, sus efectos y la madre que parió a la Verja le dedicamos exactamente 10 segundos, tras los cuales hablamos de lo que nos importa: la música. Johnny fue y sigue siendo un fiera como promotor y «road manager». Ha trabajado con muchas de las más rutilantes estrellas de la Gran Bretaña. Gracias a los recuerdos de su familia también sabe lo que significaba estar en esto del «rock & roll» durante los años sesenta. Como ya empezamos a sumar más años que una banda de loros, nuestra conversación empieza con los aniversarios. «Ya mismo hará diez años sin el bandarra de Gary», me dice Johnny. Se refiere al guitarrista irlandés Gary Moore, el más digno continuador de la esencia de Hendrix, quien en febrero de 2001 estaba de descanso en un hotelazo de Estepona, cuando la patata le dijo «hasta aquí has llegado chaval». En el iniciado recuento de bajas me acordé de Rick Parfitt, el que fuera guitarrista y cantante de Status Quo, fallecido la Nochebuena de 2016 en el hospital de Marbella, que ya es triste. Vi a los Quo un verano, a finales de los noventa, en la plaza de toros de Puerto Banús. Me acompañaba Sergio Fernández (El Monaguillo), quien varias veces me preguntó con toda su guasa socarrona: ¿Por qué los artistas se van tantas veces detrás del escenario?… fijo que tienen la botella de oxígeno o (mirada maliciosa) «chuches escondías».

Tras la mención a la reciente leyenda maldita para guitarristas en el litoral malagueño, opto por preguntarle a Johnny sobre los recuerdos de su familia, cuando controlaban a todo famoso que llegaba por el aeropuerto de Gibraltar durante los sesenta y setenta. Entre rostros populares de la TV británica y otras hierbas, solían aparecer músicos como Jimmy Page cuando empezaba a ser conocido gracias a los estratosféricos Led Zeppelin. A Page le encantaba la Costa del Sol y las cuchipandas pseudo hippies de una Marbella en vanguardia. Casi todos tenían como objetivo bajarse al moro y la costa andaluza era parada obligatoria, tanto a la ida como de vuelta, en su búsqueda de inspiración, que solía ser verde y de aroma contundente. Brian Jones, de los Rolling Stones, fue otro de los guitarreros ilustres. Me aseguran que el riff de la mítica «Paint it Black» de 1966 lo compuso en Marbella, combinando el sitar, recién traído de Marruecos, con una guitarra flamenca. Además de aquella ya eterna melodía, con toda la hierba y «caramelitos especiales» del cátering, que Jones y sus colegas se metieron aquellos días, bien podrían haber abierto una segunda pista del aeropuerto de Málaga en la playa del Marbella Club… y no hablamos de aviones.