«Hay que comer menos, pero eso no interesa a la industria alimentaria»

Miguel Ángel Martínez-González tiene un curriculum brillante –catedrático de Salud Pública en la Universidad de Navarra y catedrático visitante de Harvard, además de investigador–, pero su cercanía embauca. En su libro «Salud a ciencia cierta» habla de forma muy divulgativa, y sin tapujos, de obesidad y de la dieta mediterránea que queda diluida por la industria alimentaria.

  • Dr. Martínez-González, Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra / J. Fdez- Largo
    Dr. Martínez-González, Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra / J. Fdez- Largo

Tiempo de lectura 4 min.

01 de octubre de 2018. 20:01h

Comentada
Raquel Bonilla 1/10/2018

- Acaba de publicar el libro «Salud a ciencia cierta» (Planeta), donde habla muy claro y con autoridad científica... Asegura que la salud no debería depender de una pastilla... ¿Debería hacerlo mucho más del plato?

-Sí, de la alimentación y de unos hábitos físicos, como no exponerse al humo del tabaco o del porro, hacer ejercicio regular, tener propósitos en la vida, llevar el control del peso. Son rutinas que están en nuestra mano y salvan vidas.

-¿Qué papel juega la industria farmacéutica en la sociedad del siglo XXI?

-Lógicamente cuando uno está enfermo tiene que hacer caso al tratamiento que le pone el médico. El problema es que se ha transformado la medicina preventiva en fármacos que no curan nada, pero que hacen de oro a la industria farmacéutica. Ahora se abusa de hipertensivos, moléculas para bajar el colesterol, suplementos vitamínicos, la terapia hormonal sustitutiva... Todo eso lo que te convierte en un cliente de por vida.

-Entonces, ¿cuál es la solución?

-El error es que se pone más énfasis en esa falsa prevención que en controlar la alimentación, moderar el consumo de alcohol, fomentar el ejercicio físico, evitar el tabaco, mantenerse delgado... Todo esto junto es más importante que las pastillas.

-¿Esos fármacos preventivos pueden tener un efecto dañino o son inocuos?

-Hay efectos perversos de los suplementos vitamínicos que se llama «compensación de riesgo y certificado de salud», es decir, la gente piensa «como ya he tomado mis vitaminas, me puedo permitir ciertas licencias» y la segunda parte es que «confío mi salud a esas pastillas y no pongo límites en lo que como o en los hábitos que llevo». Es un tremendo error. Seamos homo sapiens y hagamos cosas que van con la naturaleza humana... ¿Por qué seguir comiendo si ya no tengo hambre?

-Asegura que la industria alimentaria es como la nueva tabacalera...

-Sí, porque esa industria confunde a la población con mensajes contradictorios por su propio interés para sacar mucho beneficio económico a base de vender alimentos ultraprocesados hechos con materias primas de muy baja calidad, poco valor nutricional y con un efecto muy dañino sobre la salud, pero sometidos a un poderoso marketing. Y encima se compra a científicos para que digan que no es tan malo.

-¿La investigación tampoco es de fiar?

-Hemos demostrado que es cinco veces más frecuente que los estudios que han sido pagados por la industria de las bebidas azucaradas digan que éstas no provocan obesidad frente a los análisis independientes. Ante esto hay que fomentar la investigación independiente y eso me movió a escribir este libro.

-¿Es difícil decir las cosas claras?

-La independencia nos permite hablar claro, porque otros investigadores están atados a la industria alimentaria. El mensaje que nunca se dice es el de dieta mediterránea, pero en plato de postre, es decir, que hay que comer menos, pero eso no interesa a la industria. En nuestro caso, el extenso trabajo investigador está financiado sólo por el Instituto de Salud Carlos III, lo que nos permite aportar datos fiables sin contaminar.

-Desde luego las cifras de obesidad juegan en nuestra contra. ¿Qué estamos haciendo mal?

-Ha fallado estrepitosamente la prevención. La medicina ha desarrollado cirugías como la bariátrica y un arsenal terapéutico para frenar la obesidad, pero lo inteligente habría sido prevenir el problema. Si no cambiamos el rumbo, se hundirá el sistema sanitario, pero se puede envejecer muy sanamente.

-Cuéntenos la receta...

-Estar delgado. Aumentar mucho los alimentos vegetales, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y reducir los de origen animal, como cárnicos y lácteos. Eliminar las bebidas azucaradas, no fumar y no tomar alcohol antes de los 55 años en el caso de las mujeres y de los 45 en los varones.

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