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La obesidad infantil adelanta el comienzo de la pubertad

La aceleración del desarrollo puede tener repercusiones clínicas en la edad adulta, como alteraciones cardio-metabólicas, ginecológicas y ciertos tumores

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22 de octubre de 2018. 19:00h

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Raquel Bonilla Madrid. 22/10/2018

La obesidad no trae nada bueno. Eso está más que confirmado, pero lo último que se ha puesto en evidencia es que un exceso de kilos durante la infancia acelera la edad de la pubertad, principalmente en las niñas. De hecho, por primera vez, un grupo de científicos españoles del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición ha logrado identificar cuáles son los mecanismos responsables de ese adelanto.

En concreto, tal y como confirma el estudio, publicado en el último número de la revista «Nature Communications», existe un nuevo circuito regulador a través del cual las señales metabólicas derivadas de situaciones anormales, como la delgadez o la obesidad tempranas, modifican la actividad de una molécula reguladora, denominada Sirt1, que a su vez controla la expresión de un factor fundamental para la activación de la pubertad, el Kiss1. «En concreto, este gen es el responsable de la producción de las kisspeptinas, unas moléculas cerebrales que activan el sistema reproductor y que son imprescindibles para la correcta maduración puberal y, por tanto, para que este proceso se inicie a una edad adecuada», explica Manuel Tena-Sempere, catedrático de Fisiología de la Universidad de Córdoba y director del estudio, quien detalla que «es como si la molécula Sirt1 actuara como un sensor o chivato que avisa al cerebro. Si detecta que hay un exceso de energía, tal y como ocurre con la obesidad, entonces la pubertad se adelanta, mientras que si hay poca energía derivada de una delgadez extrema, lo más habitual es que se retrase el desarrollo. Y esta evidencia resulta aún más contrastada en niñas que en varones».

El exceso de peso puede ser uno de los factores más decisivos en el desarrollo sexual, aunque, según los expertos, cada vez influyen más los contaminantes ambientales, tanto en la aparición de caracteres sexuales secundarios como, en las mujeres, en la aparición de la primera menstruación. «Ahora existen más estudios muestran la correlación entre el aumento del índice de masa corporal (IMC) y la maduración sexual temprana, lo que se ha convertido en un motivo frecuente de consulta en las adolescentes hoy. Los últimos datos sugieren que la edad de la menarquía se ha adelantado entre tres-cuatro años en los últimos 20 años», confirma Diego Fernández, endocrino del Hospital Vithas Xanit Internacional de Benalmádena, Málaga.

Consecuencias

Desde el punto de vista clínico, tal y como advierte Tena-Sempere, «se considera que hay una pubertad precoz patológica en edades anteriores a los ocho años. En ese caso es necesario diagnosticar más a fondo la enfermedad». En cualquier caso, un adelanto puberal puede tener consecuencias para la salud a largo plazo, «tales como alteraciones cardiometabólicas, ginecológicas y ciertos tipos de tumores», apunta Tena Sempere. Sin olvidar que «estos niños, aunque pueden crecer rápido al principio, sin embargo, como sus huesos maduran más rápido de lo normal, también detienen el crecimiento antes, lo que puede hacer que cuando sean adultos tengan una estatura menor», advierte Fernández.

Para evitar estos desarreglos los expertos recuerdan que resulta esencial equilibrar la ingesta de calorías, fomentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y productos integrales y eliminando los alimentos procesados.

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