Quemaduras de tercer grado por el «Perejil gigante»

El mero hecho de rozarla puede provocar erupciones, quemaduras, sarpullidos y en los casos más extremos incluso ceguera

Un ejemplar  de Hercleum mantegazzianum
Un ejemplar de Hercleum mantegazzianum

Picaduras de insectos y de medusas, quemaduras solares son algunos de los «males» a los que hacer frente en verano. Pero también hay que estar vigilantes frente a una planta común. Se llama Heracleum mantegazzianum, conocida popularmente como «perejil gigante», y el mero hecho de rozarla puede provocar erupciones, quemaduras, sarpullidos y en los casos más extremos incluso ceguera. Es una planta fototóxica de modo que cuando se combina con la luz del sol los daño son más que evidentes y deja unas ampollas muy dolorosas.

Esta planta alcanza unos cinco metros de altura y al ser invasora (es originaria del Caúcaso) se reproduce con mayor rapidez que muchas plantas autóctonas y las desplaza, de modo que merma los ecosistemas. Se introdujo en los jardines europeos como planta ornamental en el siglo XIX, pero en la actualidad está extendida por terrenos baldíos de toda la UE. Para identificar esta planta hay que tener en cuenta que su aspecto es similar al perejil, pero tiene hojas más grandes, así como flores blancas. Sus hábitats más favorables son los terrenos alterados por efecto de actividades humanas, a los que suele restringirse. Es capaz de polinizarse por sí sola. Sus plántulas germinan al principio de la primavera, antes de que aparezcan las especies autóctonas, y aumentan en tamaño y número con rapidez, de manera que ensombrecen al resto de especies y consiguen captar más luz que éstas. En la República Checa y Alemania se llevaron a cabo estudios botánicos que revelaron que esta planta presenta una elevada densidad de plántulas y una baja mortalidad que permite un rápido crecimiento poblacional.