Alternativas al donante compatible

El trasplante de médula está indicado para pacientes con cáncer y en algunas enfermedades congénitas. Los donantes no compatibles. son una opción que cada vez ofrece mejores resultados

El trasplante de médula está indicado para pacientes con cáncer y en algunas enfermedades congénitas. Los donantes no compatibles

son una opción que cada vez ofrece mejores resultados

En 2015, España contaba con más de 175.791 donantes de médula, una cifra que en los dos últimos años ha aumentado en más de un 70 por ciento, según la Organización Nacional de Trasplantes. A ello se suman las 60.000 unidades de sangre de cordón almacenadas en nuestro país. El año pasado, asociaciones de pacientes y sociedades médicas celebraban que en todo el mundo se ha alcanzado la cifra de 25 millones de donantes. No obstante, aún hay pacientes para los que es muy difícil encontrar un donante compatible. La ciencia les ha ido ofreciendo cada vez más alternativas. Para sustituir la médula dañada, pueden emplearse, además de células del propio paciente (autólogo) o de otros (alogénico). Entre estos últimos están los trasplantes en los que el donante es un familiar compatible, o sólo parcialmente compatible (haploidéntico), donantes no compatibles fuera de la familia y células de cordón umbilical.

Recientemente se ha realizado una revisión de los todos los estudios que analizan los trasplantes con donantes no compatibles. Sus resultados se dieron a conocer en el último congreso de la Asociación Americana de Hematología (ASH), celebrada en Orlando (Florida). En ella se señalan las ventajas e inconvenientes de cada técnica para ayudar a los médicos a decidir cuál de ellas es más apropiada en cada caso. Quizá más llamativo en ese trabajo es la valoración que los autores hacen de las técnicas que mejoran las probabilidades de éxito mediante intervenciones antes y después del trasplante.

La elección del donante no compatible, por ejemplo, se ha mejorado identificando marcadores genéticos de que las proteínas no compatibles se producen en pequeñas cantidades. En estas condiciones, se ha visto que los «mejores donantes no compatibles» pueden ser una buena opción. Es una línea de trabajo que Claudio Anasetti, experto en trasplante del Centro Moffitt en Tampa (Florida), y autor de la revisión ha destacado como «una nueva dimensión» a la hora de buscar donantes para trasplantes de médula. Anasetti también considera que las estrategias de mantenimiento y los cuidados post-trasplante han logrado mejorar las tasas de supervivencia en los últimos años. Entre otras, citaba la infusión de linfocitos del donante al receptor después de la operación y el mantenimiento con fármacos que regulan el sistema inmune.

Todas las sesiones con estudios sobre trasplantes de médula celebradas en ASH incluyeron datos sobre los «donantes alternativos», con diversos trabajos que comparaban las posibles diferencias entre donantes compatibles de la familia y donantes compatibles no relacionados con los receptores, así como disparidades entre los donantes no compatibles según fueran parientes o no de los pacientes sometidos al trasplante. También se empieza a analizar la influencia de la edad del donante en la intervención. Son muestras de hasta qué punto se está hilando fino a la hora de definir con qué donantes y en qué condiciones el trasplante de médula va a tener mayores probabilidades de éxito.

Expertos presentes en ASH se han referido a los efectos de todas estas nuevas estrategias como una «nueva era» en cuanto a al número de opciones disponibles a la hora de buscar donantes para trasplantes de médula. «Al final, la decisión de recurrir al trasplante no dependerá de la disponibilidad de un donante, sino que se buscará el mejor modo de abordar la intervención», declaraba Jeanne Palmer, hematóloga de la Clínica Mayo en Arizona (Estados Unidos) en el encuentro científico.