El alcohol se cobra 3,3 millones de vidas

La edad media de inicio se sitúa en los 13,9 años y dos de cada cinco adolescentes se han emborrachado alguna vez en los últimos 30 días

  • «No hay una dosis segura de alcohol y consumirlo en ningún caso mejorará la esperanza de vida»
    «No hay una dosis segura de alcohol y consumirlo en ningún caso mejorará la esperanza de vida»
Madrid.

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27 de noviembre de 2018. 15:59h

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D. Fuertes.  Madrid. 27/11/2018

El pasado 15 de noviembre se celebró el Día Mundial Sin Alcohol, sustancia adictiva a la que se atribuyen 3,3 millones de muertes al año en el mundo. La bebida alcohólica más consumida en España es la cerveza (50%), mientras que en otros países son preferidas las bebidas espirituosas. «Todavía existe la creencia de que el consumo moderado de alcohol a diario con las comidas (dos copas de vino o dos cervezas) puede proteger el sistema cardiovascular, pero no hay una dosis segura de alcohol y consumirlo en ningún caso mejorará nuestra esperanza de vida», explica el doctor Vicente Gil Valdés, director de Salud y Bienestar de International SOS. Sin embargo, aumenta el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer como el de mama, de colon, de orofaringe y de hígado. Además, «puede ocasionar daños al feto durante el primer trimestre de embarazo, y conducir bajo sus efectos es responsable del 30% al 50% de los accidentes de tráfico», puntualiza Valdés.

Existen variaciones individuales a la hora de metabolizar el alcohol, influyendo factores genéticos y de género. Se transforma –principalmente en el hígado– en acetaldehído, que es un producto tóxico, y cuando se ingieren grandes cantidades de alcohol de una manera ocasional, el acetaldehído se acumula y el organismo no es capaz de eliminarlo, produciéndose daños en el hígado y en otros órganos. Por este motivo, el cambio en el patrón de la bebida de los últimos años –las borracheras del fin de semana frente a la copa de vino con las comidas– «especialmente entre nuestros adolescentes, constituye un verdadero problema de salud pública», apunta el director de Salud y Bienestar de International SOS. La edad media de inicio de consumo se sitúa en los 13,9 años y dos de cada cinco adolescentes declara haberse emborrachado alguna vez en los últimos 30 días. «No somos conscientes de las consecuencias para la salud que pueden derivar de esta costumbre, además de la asociación con accidentes de tráfico y actos violentos. De todas formas, no demonicemos el consumo responsable de alcohol. Aunque lo recomendable es evitar ingerir bebidas alcohólicas, se trata de un elemento cultural y es agradable disfrutar de una copa de vino o de una cerveza con familiares o amigos», explica el doctor Valdés. Pero, «si de verdad queremos prevenir enfermedades cardiovasculares, comamos de una manera sana y equilibrada, practiquemos ejercicio a diario y evitemos el consumo asociado de tabaco. Eduquemos a nuestros hijos en los riesgos asociados al alcohol y otras drogas y mejoraremos la salud de la familia y de toda la sociedad», concluye Gil Valdés.

Además, un estudio apunta que el consumo intensivo de alcohol altera la barrera intestinal y las defensas, permitiendo el paso de bacterias desde el colon al resto del cuerpo, según un equipo de la Universidad Complutense de Madrid, que propone un compuesto farmacológico como nueva terapia contra el abuso de alcohol. La disfunción de la barrera intestinal produce traslocación bacteriana, que está relacionada con conductas de ansiedad, depresión y anhedonia.

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