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Terapia CART: nueva arma frente al cáncer

Esta novedosa técnica estimula el sistema inmunitario contra más tipos de tumores

  • Esta opción terapéutica está en constante evolución, lo que anticipa un futuro muy prometedor / Foto: Dreamstime
    Esta opción terapéutica está en constante evolución, lo que anticipa un futuro muy prometedor / Foto: Dreamstime

Tiempo de lectura 2 min.

25 de junio de 2018. 19:13h

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D. Fuertes.  25/6/2018

Quizás haya oído hablar de ello, o haya leído algo al respecto en las páginas de salud de este mismo suplemento. Nos referimos a la técnica CART (acrónimo de receptor de antígeno quimérico T en inglés), una terapia frente al cáncer de nueva generación, resultado del desarrollo de tratamientos transformadores para ésta y otras enfermedades complejas.

Entre sus ventajas está que permite el tratamiento de una gama más amplia de neoplasias hematológicas y, potencialmente, ofrecer una mejor selectividad y seguridad de los tratamientos futuros, pero ¿qué es? Como decíamos al principio, la terapia con células CART es una nueva estrategia de inmunoterapia específica para las células cancerígenas que ha demostrado eficacia, por el momento, a largo plazo. Se utiliza el propio sistema inmunológico del cuerpo para desarrollar terapias de vida poderosas. Porque eso es lo que hace la inmunoterapia: aprovechar el potencial del propio sistema inmunitario del paciente para combatir su propia enfermedad.

Pero los linfocitos T CAR son mucho más potentes que cualquier otra terapia basada en la inmunología: los CAR son proteínas que permiten que los linfocitos T reconozcan una proteína específica (antígeno) en las células tumorales.

Mecanismo de acción

La terapia CART es un tipo de inmunoterapia antitumoral pasiva en los que los linfocitos T del paciente se manipulan con terapia génica para que expresen un receptor con capacidad de reconocer una molécula en la membrana celular del tumor (y característica del tumor) para que el linfocito T se active, actúe con citotoxicidad, segregue citocinas, prolifere y se perpetúe dentro del paciente.

Se introducen en el paciente donde, si todo va según lo planeado, se multiplican y, bajo la dirección de su receptor diseñado, reconocen y destruyen las células cancerosas que presentan el antígeno en sus superficies.

Estos linfocitos T con el receptor antigénico quimérico (CAR) introducido «ex-vivo» son expandidos para ser reintroducidos en el paciente. Así, una vez dentro de éste, el reconocimiento del tumor lleva a que esos linfocitos actúen contra sus células y se perpetúen dentro del individuo «patrullando» en todo el cuerpo y alerta ante a la posibilidad de que exista otra célula tumoral sobre la cual actuar y eliminar.

Su comprensión de las redes moleculares ha permitido diseñar células con comportamientos novedosos, que incluyen células inmunes terapéuticas programadas para reconocer y tratar el cáncer con precisión. Por tanto, se trata de una opción terapéutica que está en constante evolución, lo que anticipa un futuro muy prometedor.

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