
Toros
Jarocho: "El futuro de la Fiesta Nacional pasa por abrir los carteles a los torereos jóvenes"
LA RAZÓN analiza con el diestro burgalés el final de temporada y los propósitos para el año 2026

Hablar de Roberto Martín (Burgos, 2004) es hablar de Jarocho. Torero de casta. Su abuelo ya fue novillero en los años 60, a quien Domingo Dominguín le puso el apodo de Jarocho. Lo heredó su hijo Roberto y, posteriormente, su nieto. Ahora, Jarocho padre está a las órdenes de Jarocho hijo como banderillero de su cuadrilla.
En septiembre de 2024 tomó la alternativa en Palencia, en un mano a mano con Daniel Luque, del que salieron ambos a hombros. Jarocho triunfó. Aunque ya en mayo descerrajó la Puerta Grande de Las Ventas en la segunda novillada de la Feria de San Isidro. “Madrid te da y te quita todo”, dice Jarocho.
Ahora que ha terminado la temporada, ¿qué destaca de estos meses atrás?
Sobre todo la ilusión con la que he afrontado cada tarde. Ha sido un año complicado debido a la incertidumbre de no saber cuánto vas a torear. Pero la ilusión en cada entrenamiento, en cada tentadero o corrida ha sido fundamental para que hoy pueda quedarme con las sensaciones vividas delante de la cara del toro.
El día del patrón de España, el 25 de julio, toreó en Santander…
Santander es una de las ferias que más ilusión me hacía torear. Son muchos los años que llevo yendo a la feria y su plaza siempre me transmitió un sabor especial. Poder matar una corrida de Victorino con El Cid y Roca Rey me dejó una tarde muy bonita y ha sido de las que más me ha aportado esta temporada.
Sin duda. Aunque también hemos visto esa salida a hombros en Navalcarnero junto a Morante de la Puebla, donde incluso se dieron la mano al dar la vuelta al ruedo. Imagino que también quedará para el recuerdo…
Verme anunciado con el maestro Morante fue un sueño cumplido. Ha sido el torero que más me ha llenado y me llena desde que tengo uso de razón. Me he criado viéndole torear. Seguramente si decidí ser torero fue gracias a emocionarme con su toreo. Fue una tarde plena, donde le agradezco la cercanía y respeto que me mostró en todo momento. Especialmente ese gesto de cogerme de la mano y dar la vuelta al ruedo a hombros.

¿Ha vuelto a hablar con él tras ese día?
Hablé en el patio de cuadrillas antes del paseíllo y durante la lidia. Pero no he tenido la suerte de volver a hablar con él. Pero espero que algún día podamos volver a coincidir.
Estamos acabando el año y siempre, por estas fechas, comienzan los propósitos de año nuevo. ¿Cuáles son los de Jarocho para 2026?
El primero de todos seguir disfrutando. Y no solo de las cosas grandes, sino de los pequeños momentos que regala la profesión: un día de entrenamiento, un tentadero o una tertulia. Esos momentos te hacen valorar lo privilegiados que somos los toreros. En lo profesional quiero seguir ahondando en el toreo que me llena, torear más despacio, pasármelos más cerca… seguir creciendo y conociendo ferias y plazas con las que sueño.
¿Algún compromiso encima de la mesa?
La confección de carteles está empezando a realizarse. Me gustaría ir a Madrid en San Isidro. Es pronto para saberlo… pero me haría ilusión ir a Madrid como matador de toros tras mi confirmación este pasado octubre.
"Sueño con torear en Sevilla"
Dicen que de Madrid al cielo…
Sin duda. Aunque también siempre he soñado con torear en Sevilla. Soy consciente de que es algo muy difícil… También me gustaría pisar plazas de Castilla y León. He tenido la oportunidad de estar como novillero y me gustaría hacerlo como matador, como es el caso de Salamanca y Valladolid.
Con la retirada de Morante, se dejan huecos en los carteles. ¿Cree que por ahí también se puede colar el nombre de Jarocho?
El abrir los carteles es importante de cara al futuro de la Fiesta. La gente tiene ganas de ver a toreros jóvenes y la mejor forma de darnos a conocer es compartir tardes con las figuras del toreo. Creo que el relevo generacional es fundamental para la Fiesta y el público así lo pide en muchos lugares. Hay empresarios que lo están haciendo y es de agradecer.
Hablando de empresarios… Hablaba de torear en Sevilla como un sueño y ahora hay cambios en la gerencia…
José María Garzón es un empresario que está apostando por el relevo y el año pasado abrió ese abanico a toreros jóvenes. Yo tuve la oportunidad de hacerlo en Santander, pero también dio esa oportunidad en Córdoba, Málaga o Torrejón de Ardoz.
¿Qué tres nombres vienen pisando fuerte y merecen su hueco en los carteles del próximo año?
De todos los toreros, el que está un punto por delante es Víctor Hernández por todo lo conseguido en el ruedo. Tarde a tarde se ha ganado el lugar que va a ocupar esta próxima temporada. Otro torero que debería estar presente por todo lo conseguido a raíz de su alternativa es Aarón Palacio, un torero con un gran concepto y con grandes condiciones. Y el otro… me gustaría ser yo (ríe). Somos muchos los toreros jóvenes con esas ganas e ilusión. Espero que pronto este abanico de matadores jóvenes veamos nuestros nombres en muchas ferias.

¿Cómo es que su padre forme parte de su cuadrilla? Que un padre esté a las órdenes de un hijo no es lo normal en el día a día…
Es muy bonito (ríe). Tenemos una relación padre-hijo. Pero también una relación profesional en la que me ayuda a buscar ese torero que quiero ser. Me siento un privilegiado por poder aprender de él y compartir los triunfos juntos. En el momento en el que nos ponemos el traje de torear los dos somos toreros y sabemos a lo que nos exponemos.
Para ir terminando, ¿cuál es el cartel soñado por Jarocho?
Morante de la Puebla, Pablo Aguado y Jarocho con toros de Garcigrande.
Pues ojalá veamos ese cartel.
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