Fundación Mapfre: La fotografía toma el nuevo espacio KBr

Una exposición dedicada a Bill Brandt inaugurará la sede el próximo octubre, en un espacio que también acogerá el trabajo de Paul Strand

Si de algo es capaz la fotógrafía es de deformar el instante, demostrando que la idea de continuidad, de devenir es la máxima ilusión de todas. Capturando el instante, demuestra que éste no existe como tal, sino sólo como entidad completa en si misma. Lo que pase antes y lo que pase después son por completo intrascendentes, pura literatura. Por eso una fotografía siempre es verdad, sea como sea. Y no hay nadie que haya expresado mejor esta verdad que el gran Bill Brandt, el gran fotógrado británico cuyo blanco y negro explicó como nadie una sociedad que se estaba consumiendo poco a poco por dentro y que daría en los 60 al gran estallido de color.

La Fundación Mapfre inaugurará este 7 de octubre su nuevo centro de fotografía, ubicado en el «Edificio Vela» de la Torre Mapfre en Barcelona, con una retrospectiva del fotógrafo Bill Brandt (1904-1983). El centro se llamará KBr, en alusión al símbolo químico del bromuro de potasio, una sal que se utiliza en el proceso de revelado de la fotografía analógica. La voluntad es que el nuevo centro se convierta en poco tiempo en un espacio de referencia a nivel internacional en torno a la fotografía. Por eso, la importancia de encontrar un nombre que diese con la idea de origen, de historia proyectada al futuro, como KBr. «Es un nombre tiene que ver con el origen de la fotografía, con su historia y con la copia», remarcó ayer la directora del área de Cultura de la institución, Nadia Arroyo.

Un espacio multifacético

Brandt es uno de los maestros de la fotografía de denuncia. Después de un corto paso por París, donde quedó enamorado con el surrealismo, se instaló en 1931 y empezó a trabajar junto a las clases sociales más desfavorecidas, retratando sus puestos de trabajo. No hay poesía en su mirada, sólo rechazo y realidad, en composiciones sinceras que parecen exclamaciones, incluso a veces gritos de socorro. «Un fotógrafo debe poseer y conservar las facultades receptivas de un niño que mira el mundo por primera vez», dirá, en el sentido que el nunca juzgará con el objetivo, simplemente se sorprenderá ante los horrores de la vida moderna.

Durante la guerra trabajará para el gobierno fotografiando al Londres oculto castigado por los bombardeos. Será una ciudad fantasma, atacada, escondida ante su propia incapacidad de librarse de los horrores de la guerra. Esto afectará mucho a Bradnt, que en los años 50 querrá olvidar al mundo, siempre a la deriva, y se interesará por los retratos y los desnudos. Esta exposición será la gran oportunidad de ver el trabajo del fotógrafo en toda su dimensión, no sólo como fotógrafo documental. «Creo que un buen retrato debe expresar algo del pasado de la persona y dejar entrever algo de su futuro», dirá BRandt, que logrará fotografiar a gente como Francis Bacon o Pablo Picasso, entre otros.

Grandes maestros

La inauguración también contará con una exposición que exhibirá las 110 fotografías que conforman la colección de la Fundación Mapfre del fotógrafo Paul Strand (1890-1976), «un artista que constituye la imagen y el concepto de la fotografía moderna», aseguró Arroyo. La pandemia obligó a posponer la fecha de la apertura del centro, prevista para este junio, y marcará también su arranque, con las exposiciones de Brandt y Strand, pero aseguran estar preparados para todas las eventualidades ya que «por lo menos, al ser una fundación, tenemos la suerte de no depender de la venta de entradas».

El nuevo centro, diseñado por el arquitecto Jorge Vidal, tendrá un total de unos 1.400 metros cuadrados, casi el doble que su antigua sede en la Casa Garriga Nogués, de los cuales cerca de 800 serán espacios expositivos. El presupuesto de la adecuación del nuevo edificio ha sido de cerca de tres millones de euros. Cuenta con dos niveles: en el piso de abajo, estará la entrada, una sala habilitada para talleres para niños y adultos y una librería. En el piso de arriba, se encontrarán las dos salas de exposición del centro (una de 175 metros cuadrados y otra de algo menos de 700 que ya se están preparando para las exposiciones de otoño), así como un auditorio. En el piso de arriba habrá también un pequeño almacén.

La Fundación Mapfre tiene previstas para febrero del 2021 una exposición de la fotógrafa Claudia Andújar y otra del archivo fotográfico de Girona. Para verano, prevé estrenar una exposición del fotógrafo Garry Winongrand y una colección de las hermanas Brown. Para otoño del año que viene, habrá una de Judith Joy Ross y otra de escuelas de fotografía. La ubicación del nuevo centro supone un reto para la institución, que sale del circuito cultural para ir a una zona que consideran que «se está regenerando mucho».