¿Existe la máquina del tiempo en un cementerio de Londres?

Un mausoleo en Brompton se dice que podría ser un lugar para viajar al pasado y al futuro

El controvertido mausoleo en el cementerio de Brompton
El controvertido mausoleo en el cementerio de BromptonWikipedia

Parece una historia sacada de una novela, pero hay mucho de realidad en este relato. El cementerio de Brompton, uno de los más antiguos de la capital británica, es también uno de los más bellos por el cuidado que se ha dado a este espacio que ocupada unas 16 hectáreas entre Old Brompton y Fulham Roads, en el mismo corazón de Londres. Es allí donde descansan los restos de unas 205.000 personas. Fue en este lugar, jugueteando entre sus tumbas y panteones, donde Beatriz Potter encontró los nombres para algunos de los personajes que protagonizarían sus célebres cuentos. Pero, además de inspiración para relatos infantiles, Brompton cuenta en uno de sus espacios centrales con un gran panteón del que poco se sabe y que es objeto de no poca especulación.

Es la última morada de Hannah Courtoy, una mujer de la que poco se sabe. Su panteón, de seis metros de altura, construido en granito y con una pesada puerta de bronce que permanece sin abrir desde hace 150 años, alberga también los restos de dos de sus tres hijas de las que apenas existe información al igual que sobre su madre. Entre lo que sabemos está que en realidad se llamaba Hannah Peters, nunca se casó y trabajó como ama de llaves para un anciano hombre de negocios llamado John Courtoy. Cuando murió, Hannah heredó su apellido y su importantísima fortuna que la convirtió en una de las mujeres más ricas de Londres. Corren muchas historias que afirman que ella fue amante de alguno de los más poderosos e influyentes hombres de su tiempo, ya fueran reyes o políticos. Nunca se ha podido demostrar esa afirmación. Lo que sí está claro es que tuvo entre sus amistades a dos personajes que tendrían un papel destacadísimo en la la historia que aquí se cuenta.

Uno de ellos se llamaba Joseph Bonomi, célebre por ser un reputado egiptólogo. Él fue uno de los primeros que logró descifrar alguno de los jeroglíficos grabados en el Valle de los Reyes a donde acudió en diversas expediciones entre 1820 y 1830. También artista, Bononi había sido conservador de museos y tenía una especial habilidad para divulgar sus conocimientos, entre ellos estaba lo que había averiguado en Egipto sobre la posibilidad de moverse a través del tiempo. Eso era algo que estaba convencido que le había sido explicado en los jeroglíficos egipcios que había podido descodificar. Hannah fue una de las mejores seguidoras de Bonomi hasta el punto de querer financiar sus investigaciones.

Pero para poder materializar lo estudiado hacía falta un hombre de técnica. Ese fue el capitán Samuel Alfred Warner, al que el British Museum califica hoy como un “charlatán”. Warner decía haber sido el inventor de un “proyectil invisible” y un arma de “largo alcance”, los precedentes del torpedo, con la capacidad de poder destruir naves en alta mar. Las reclamaciones de patente de este material acabaron en la Cámara de los Lores con la intervención del mismísimo duque de Wellington, pero sin llegar a una resolución concreta. Hoy Warner es visto por algunos como un fraude, pero hay quienes lo ven como un genio militar adelantado a su tiempo.

Nuestros tres protagonistas descansan hoy en Brompton y es de aquí de donde han partido todas las teorías sobre la supuesta fabricación de una máquina del tiempo. El mausoleo de Hannah Courtoy, de seis metros de altura y con algunos jeroglíficos egipcios, sin duda por influencia de Bononi. El cementerio conserva los planos de todas las tumbas... menos esta. No hay ninguna constancia del diseño de esta obra en la que sí está confirmada la colaboración de Bonomi y Warner. Tampoco puede accederse a su interior. Desde hace varios años la llave que debería abrir la pesada puerta de bronce está perdida y, pese a las buenas intenciones de los responsables de Brompton, ningún cerrajero ha podido obrar el milagro.

El mausoleo quedó concluido en 1853 cuando ya habían pasado cinco años del fallecimiento de Hannah. Warner no tardó en morir en extrañas circunstancias tras la obra. Existe el rumor que el deceso fue consecuencia de lo descubierto mientras diseñaba el proyecto. Tampoco faltan los que creen que Bonomi lo asesinó para que no hablar con nadie de aquel trabajo. Existen otros mausoleos en siete cementerios londinenses con esta forma de templo y mismo tamaño, así como uno en el parisino cementerio de Montmartre de características parecidas y con jeroglíficos egipcios que simbolizan la creencia en la otra vida.

El misterio se prolonga al saber que la tumba de Bonomi tiene grabado un chacal sobre un templo egipcio. El animal mira hacia el mausoleo de su amiga.

Hay otra hipótesis y que puede ser bastante convincente: que Bonomi y Warner estafaran a la pobre Hannah Courtoy para lograr parte de su fortuna con la supuesta máquina del tiempo. Lo que está claro es que no han vuelto del pasado para contarlo, al igual que su clienta.