Hallan el mecanismo por el que las células de tumores sólidos resisten a los linfocitos T

La interrupción de una vía intercelular de señalización que inicia la molécula de interferón gamma explicaría porque algunos tipos de inmunoterapia no funcionan en tumores sólidos, pero sí en líquidos

El doctor Joaquín Arribas junto a su equipo
El doctor Joaquín Arribas junto a su equipoKATHERIN WERMKE

La inmunoterapia se está revelando como una terapia muy prometedora en la lucha contra el cáncer y son muchas las investigaciones que se están desarrollando en este ámbito, la mayoría enfocadas a conseguir garantizar la llegada de células citotóxicas a los tumores para asegurar la eficacia de estos tratamientos, puesto que existía la convicción de que una vez los linfocitos llegan al tumor provocan irremediablemente la muerte de las células malignas.

Sin embargo, un estudio dirigido por el doctor Joaquín Arribas, investigador del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y de CIBERONC, director del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y profesor ICREA, ha puesto de evidencia que, incluso cuando el linfocito logra alcanzar el tumor, en ocasiones esas células malignas cuentan con otra herramienta de resistencia que les permite eludir la muerte y ese mecanismo es el que tendría lugar en los tumores sólidos, en los que terapias con células T que se han mostrado muy efectivas en tumores líquidos, fracasan.

“Se pensaba que el problema con los tumores sólidos era que los linfocitos se encontraban con más dificultades para entrar y en nuestro estudio hemos querido profundizar en ello y comprobar si eso es así y hemos concluido que en los tumores sólidos no es suficiente con asegurarse que los linfocitos llegan a las células malignas para garantizar la eficacia de la inmunoterapia”, explica el doctor Arribas, quien apunta que “en estos casos hemos visto que las células tumorales aprenden a resistir, son capaces de desarrollar resistencia”.

Ese mecanismo por el que el tumor sólido es capaz de sobrevivir al ataque de las células T consiste en la interrupción de una vía intercelular de señalización que inicia la molécula de interferón gamma. Tal y como comenta el doctor Arribas, “el linfocito es capaz de desencadenar el sistema de suicidio de las células malignas mediado por interferón gama -una citocina que estimula y modula el sistema inmune-, que hace que la célula cometa ese suicidio, sin embargo, en los tumores sólidos hemos comprobado que la célula maligna logra desconectar ese mecanismo y, por lo tanto, no comete autosuicidio”.

Existen dos hipótesis acerca de porqué en los tumores sólidos la célula maligna es capaz de resistir el ataque de las células T desconectando la vía de señalización de interferón gamma. Por un lado, “hay tumores en los que la vía es funcional al inicio y, por lo tanto, gracias al tratamiento. se consigue matar células malignas, pero con el paso del tiempo, se seleccionan esas células que tienen la vía desconectada, es decir sobreviven solo aquellas que tienen capacidad para interrumpir la vía de señalización de interferón gamma, y entonces la inmunoterapia deja de ser efectiva, algo que no sucede con los tumores líquidos, ya que no da tiempo a que se seleccionen las células resistentes”, señala Arribas, quien añade que “por otro lado, hay tumores en los que esta vía ya está desconectada de inicio y, por lo tanto, no van a responder a la terapia”.

Por ahora este estudio, que ha contado con la Financiación de la Sociedad Española contra el Cáncer y el Instituto Carlos III, se ha llevado a cabo con tumores de cáncer de mama y faltaría ver si en otros tipos de tumores sólidos también tiene lugar el mismo mecanismo por el que las células se hacen resistentes, pero en cualquier caso, éste hallazgo invita ahora a “buscar una manera para evitar que las células malignas puedan desconectar esta vía, algo en lo que ya estamos trabajando”, comenta Arribas, Además, el estudio supone un paso más en la medicina personalizada, ya que “si sabemos de antemano que un tumor tiene la vía desconectada, conocemos que la inmunoterapia con células T no va a funcionar y, por lo tanto no habría que recurrir a este tratamiento”. El problema, por ahora, es que, “si bien en laboratorio es posible conocer si el tumor tiene o no esa característica, en la práctica clínica aún no existe una herramienta práctica y fácil para obtener esa información, de manera que es necesario desarrollar un test con dicha finalidad”, concluye el doctor