Desarrollan un algoritmo de IA para el diagnóstico de la esquizofrenia a partir de las huellas dactilares

Esta herramienta permite determinar con un 70% de fiabilidad el riesgo del individuo a desarrollar la enfermedad a partir del análisis la piel de sus dedos, lo que facilita el poder llevar a cabo un diagnóstico precoz y una intervención temprana, mejorando así el pronóstico del paciente

El algoritmo basado en la Inteligencia Artificial permite detectar las zonas de las huellas dactilares de cada individuo que aportan información acerca del riesgo de padecer esquizofrenia
El algoritmo basado en la Inteligencia Artificial permite detectar las zonas de las huellas dactilares de cada individuo que aportan información acerca del riesgo de padecer esquizofrenia FOTO: FIDMAG

La esquizofrenia es un trastorno mental con una prevalencia del 1%, que suele manifestarse entre los 20 y los 25 años de edad, tiene un origen genético o ambiental y su diagnóstico es complejo, de manera que éste suele demorarse. Y es que, por un lado, tras el primer episodio psicótico, es necesario dejar pasar al menos seis meses para comprobar cómo evoluciona antes de valorar si se trata de esquizofrenia y, por el otro, éste comparte síntomas con otros trastornos, como el bipolar, por lo que suele ser difícil discernir a cuál corresponden esos primeros signos de enfermedad.

Sin embargo, un diagnóstico precoz y una intervención temprana son claves en lo que se refiere a la evolución de la enfermedad y el pronóstico del paciente, de manera que los profesionales, para quienes a día de hoy la fuente principal de información a la hora de diagnosticar es la entrevista psiquiátrica, es necesario poder disponer de pruebas complementarias, otras fuentes de información, que faciliten un diagnóstico precoz e incluso que permitan predecir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

En este sentido, la evidencia científica ha confirmado que durante la gestación, el tejido de la piel y el nervioso comparten un origen común, es decir que provienen del mismo tejido embrionario. Por lo tanto, en el caso de existir una afectación genética o ambiental en el embrión que aumente el riesgo de desarrollar esquizofrenia, esa misma se puede ver reflejada en la piel y traducirse en cambios en los patrones de las huellas dactilares, que son estables durante toda la vida del individuo.

De hecho, desde los años setenta, se han desarrollado estudios dirigidos a demostrar y validar esa asociación entre las huellas dactilares y la enfermedad, sin embargo éstos siempre usaron muestras muy pequeñas de pacientes y se basaron en el análisis de aspectos concretos de las huellas, ignorando una parte importante de la información que éstas contienen.

LA IA para predecir

En este contexto, recientemente, investigadores de FIDMAG Hermanas Hospitalarias y del área de Salud Mental del CIBER han publicado los resultados de un estudio multicéntrico, realizado en la red de hospitales de la Congregación de Hermanas Hospitalarias en España y que han contado con la participación de más de 600 pacientes con esquizofrenia y 850 controles sanos, que demuestra la fiabilidad del uso de las huellas dactilares para predecir el riesgo de sufrir esquizofrenia mediante el uso de la Inteligencia Artificial.

“Los patrones de las huellas dactilares son muy complejos, pero la Inteligencia Artificial permite detectar cosas en ellos que a simple vista no podemos ver”, explicó durante la presentación de los resultados del estudio Raymond Salvador, investigador principal, para a continuación indicar que “a partir de herramientas de la Inteligencia Artificial, hemos desarrollado un algoritmo que permite detectar esas zonas de la huella dactilar que contienen información acerca del riesgo de desarrollar esquizofrenia, que en cada individuo se ubican en un punto concreto”.

“Lo que hemos hecho es tomar las huellas dactilares de los pacientes y de personas sanas. Después, gracias a la IA y a partir de estos datos, se ha creado el algoritmo, que, a posteriori, hemos validado, llegando a alanzar una fiabilidad del 70%”, comentó Salvador. Es decir que en 70 de cada 100 casos determinó acertadamente si el individuo tenía o no esquizofrenia. En este sentido, cabe indicar que, para el estudio, se generaron dos modelos de algoritmo, uno de ellos que solo utilizaba la información de la huella dactilar de un dedo y otro que aprovechaba la información de varios dedos y el que mejor resultado dio, con ese 70% de acierto, fue el que empleó simultáneamente imágenes de los dedos pulgar, índice y corazón de la mano izquierda.

“Es la primera vez que se desarrolla un algoritmo de Inteligencia Artificial para el diagnóstico y predicción del riesgo de padecer esquizofrenia a partir de las huellas dactilar, el cual tiene un 70% de acierto”, destacaba el investigador, quien al respecto recordó que “las huellas dactilares son estables y este trastorno suele manifestarse hacia los 20 años, de manera que gracias a esta herramienta podemos tener información acerca de la posibilidad de que aparezca la enfermedad antes incluso de que ésta se desarrolle”.

Sin embargo, ésta no es un herramienta que pueda o deba utilizarse de forma universal, ya que aún tiene un 30% de error, de manera que su uso está indicado solo para personas con un alto riesgo, es decir aquellas que presentan los primeros síntomas y las que tienen un riesgo genético elevado, quizá porque hay diversos miembros de la familia que padecen esquizofrenia.

Sobre esta nueva herramienta, Edith Pomarol, psiquiatra, directora general del la FIDMAG Hermanas Hospitalarias y coordinadora del estudio, comentó que “es una herramienta de ayuda y apoyo al diagnóstico, que nos ofrece la posibilidad de afinar más e incluso predecir el riesgo de desarrollar la enfermedad antes de su aparición, de manera que podemos diagnosticar antes y, por lo tanto, intervenir de forma temprana, mejorando así el pronóstico de los pacientes”-

En cualquier caso, tal y como avanzaba Raymond, aún son necesarios “más estudios de validación antes de poder llevar esta herramienta a la práctica clínica”. Asimismo, ya han puesto en marcha una segunda investigación, esta vez enfocada en el trastorno bipolar, en el cual no hay evidencias de alteraciones a nivel embrionario que indiquen un riesgo de padecer la enfermedad, “para comprobar si el uso de esta herramienta también permite hacer un diagnóstico diferencial respecto a la esquizofrenia”.