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Entrevista

"La baliza no te protege del todo: hay que salir del coche y de la autopista"

El director del Servei Català de Trànsit (SCT), Ramon Lamiel, alerta del "parque de vehículos envejecido y los nuevos conductores"

El director del SCT, Ramon Lamiel SCT

El director del Servei Català de Trànsit, analiza un año marcado por un repunte de muertes en las carreteras, especialmente en la AP-7, y la obligatoriedad de la nueva baliza V16 a partir de 2026. Reconoce que «vamos en la dirección correcta», aunque advierte del peligro de los conductores vulnerables como las motos o las bicis.

Este año han aumentado las víctimas mortales respecto a 2024, aunque las cifras siguen por debajo de la prepandemia.

Nosotros nunca damos buenas noticias, siempre damos una noticia mala o muy mala, porque siempre hay víctimas mortales. Ahora mismo tenemos 132 víctimas mortales en las carreteras y este hecho no nos puede dejar indiferentes ni podemos estar satisfechos. Nuestro objetivo era reducir respecto a 2019, que es el año de referencia en Europa: reducir un 20% las 175 víctimas mortales de entonces. Ahora estamos en 132, lo que supone una reducción del 20% respecto al mismo mes de 2019, y en cierta manera estamos cumpliendo los objetivos.

Eso indica que vamos en la dirección correcta. Ahora bien, respecto al año pasado hay un repunte del 6,5% y nos preocupan algunos aspectos. Un parque de vehículos envejecido —la media son 15 años, lo que significa que hay coches de 20 años— y averías que acaban en siniestro; y la aparición de nuevos conductores, especialmente profesionales de vehículos pesados y conductores de fines de semana ‘atípicos’, con más salidas de domingo de ida y vuelta. Todo esto puede haber contribuido a un incremento de la siniestralidad.

Casi la mitad de las víctimas mortales son motoristas, peatones o ciclistas. ¿Por qué y qué medidas están tomando?

Nos hemos enfocado mucho en la moto. Con los Mossos llevamos a cabo una campaña prácticamente permanente de control de motoristas, con paradas aleatorias, revisión del estado del conductor y del vehículo y sanción de infracciones. Este plan nos ha llevado a contener la siniestralidad en moto y estamos alrededor de un 10% por debajo del año anterior y de 2019. Aun así, cada año tienes entre 40 y 50 motoristas muertos. En bicicletas hay una ligera reducción de víctimas mortales. La bici ha emergido, hay más siniestros leves que años anteriores, pero en muertos han disminuido. ¿Qué hacemos? Señalizar la presencia de ciclistas en la vía con tecnología fija o móvil y enviar mensajes al conductor de que hay ciclistas y debe reducir la velocidad.

En motos hemos propuesto dos medidas. Una es canalizar a los motoristas en un carril moto aprovechando los carriles bus, algo que debemos acabar de estudiar con los titulares de las vías. La otra es una señalización específica en carreteras de fin de semana que marca las curvas más peligrosas y la trazada del motorista, basada en una experiencia austríaca. Se hace con material rugoso, no resbala, obliga a reducir la velocidad y acerca al motorista a la parte derecha, evitando invasiones del carril contrario y salidas de vía. Esto lo estamos probando en dos carreteras.

Tras la liberación de peajes se ha desplazado el tráfico de secundarias a autopistas. ¿Cómo gestionan esta situación?

Si ponemos el foco en la AP-7, 15 víctimas mortales son muchas, pero hay que analizarla respecto al resto de vías. En las alternativas —N-340, N-II, C-12— seguimos con cifras de reducción de siniestralidad respecto a antes del peaje y respecto al año pasado. Hay un efecto beneficioso de la autopista: ha bajado la siniestralidad fuera de ella. Si consiguiéramos dominar la siniestralidad en la AP-7 como el año pasado, el número global sería mejor. Las estrategias pasan por mantener un nivel de servicio óptimo: balancear tráfico buscando carreteras donde derivarlo, informar mucho por redes de las alternativas cuando hay grandes congestiones y colocar medidas en carretera para orientar al conductor.

Luego está el proyecto de futuro del ‘Besòs digital’: una réplica digital en tiempo real de lo que pasa en la red viaria de la región metropolitana, con simulaciones al instante. Te permitiría decirle a la gente, vía paneles o móviles, «entra por aquí, vete por allá» y ver qué pasaría si cortas un carril o cambias un sentido. Lo hacemos con los departamentos de Territori y Economía, y queremos que también haga predicciones gracias a la IA. El otro gran proyecto es el sistema de velocidad variable en 150 km de la AP-7, con un máximo de 120 km/h, reduciendo la velocidad según densidades de tráfico, sobre todo entre Mollet y la zona central, donde tenemos la mayoría de congestiones. No evitas toda la retención, pero reduces su duración: estarás parado minutos, no horas.

La nueva baliza de emergencia obligatoria ha generado polémica por el coste y por las dudas sobre su eficacia frente al triángulo. ¿Qué opinión tiene?

Es una medida de la Dirección General de Tráfico que nosotros asumimos con deportividad. Si en lugar de un triángulo pones una baliza en el techo del vehículo, avisas de manera más visible. Es una medida de seguridad para el conjunto de coches que circulan y ven el vehículo averiado. Pero que nadie piense que la baliza te acaba protegiendo del todo. Consejo del Servei Català de Trànsit: coloca la baliza desde el interior del coche, pero no te quedes dentro. Si estás en una autopista, sal por el lado seguro y sitúate detrás de la barrera, fuera de la calzada, porque es la zona de máxima seguridad.

Hemos hablado de inteligencia artificial. ¿En qué os está ayudando ya?

Lo primero es preguntarte qué quieres: reducir la siniestralidad, mejorar la seguridad vial y gestionar el tráfico. En todo lo que incorporamos a la vía nos preguntamos si la inteligencia artificial puede ayudar a dar un salto en seguridad. La usamos, por ejemplo, en reconocimiento de patrones, en la predicción de retenciones y accidentes, y para sancionar: ver si usas el móvil o si llevas cinturón.