Sociedad

Richard Branson NO ha viajado en el primer vuelo comercial tripulado al espacio, por mucho que quieran que lo creamos

Los vuelos comerciales tripulados ya no son ninguna novedad, la campaña publicitaria de Branson sí y este es el verdadero motivo por el que este viaje es noticia

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Dicen los medios que Richard Branson ha viajado en el primer vuelo comercial tripulado. Lo repiten por doquier en todos los artículos y boletines informativos. Sin embargo, aquellos que sigan con un mínimo interés las noticias sobre el espacio habrán sufrido un caso grave de déjà vu, y lo cierto es que tienen buenos motivos para ello. A poco que echemos la vista atrás para coleccionar titulares nos encontraremos con un hecho inquietante, y es que, al parecer, ha habido muchos primeros vuelos comerciales tripulados durante los últimos años. La parte fundamental de ser “el primero” es que se vuelve un hito irrepetible, por lo que, claramente, algo está fallando. ¿A qué se debe este inquietante día de la marmota espacial?

Antes de dar respuesta, conviene tal vez recordar un par de versiones previas de este titular. El 31 de mayo de 2020 se anunció el primer vuelo comercial tripulado, lo cual ya inhabilitaría el actual titular, pero es que por si fuera poco hablamos de un vuelo que llegó a la Estación Espacial Internacional, a 418,7 kilómetros, unos cuantos más que los 90 kilómetros alcanzados por Richard Branson. La hazaña de 2020 fue de SpaceX, pero si nos remontamos otros dos años nos encontraremos con una sorpresa mayor. Era diciembre de 2018 y la prensa estaba anunciando un hito histórico, el primer vuelo espacial comercial tripulado (una vez más), un éxito atribuido ni más ni menos que a Virgin Galactic, la empresa de Richard Branson. La nave ascendió tripulada por dos pilotos y rozó los 82,7 kilómetros de altura. No es solo que la noticia ya estuviera dada y el hito adjudicado, sino que pertenecía a la misma empresa (según como se mire, claro). Ya por aquel entonces prometían comenzar a llevar turistas en unos pocos meses al precio de 250.000 dólares el billete. En 2019 volvieron a elevar la VSS Unity un par de veces, en una ocasión con un pasajero que no formaba parte de la tripulación

El multimillonario británico Richard Branson alcanzó este domingo una meta largamente anhelada y finalmente llegó al espacio a bordo de un avión de su propia compañía, Virgin Galactic FOTO: Antoni Belchi EFE

La verdadera noticia

El 11 de julio de 2021, el multimillonario Richard Branson despegó en un VSS Unity de su empresa Virgin Galactic. Branson la había fundado cuando todavía creía imposible que llegara a vivir para ver viajes espaciales comerciales, pero el tiempo le ha llevado la contraria. Al fin ha podido cumplir su sueño. Junto con él han viajado otros tres pasajeros y, por supuesto, dos pilotos en cuyas manos estaba el éxito de la misión. Abandonaron la pista de Spaceport America a las 14:40 españolas (8:40 locales). El despegue no fue como el de un cohete, sino horizontal, estando la nave anclada a una suerte de avión. Una vez hubo sido remolcada hasta 15 kilómetros de altura (más alto que ningún avión comercial), la nave se desprendió y continuó su viaje por sí sola.

Propulsada por sus motores, siguió ascendiendo hasta superar los 80 kilómetros, su meta. Allí permanecieron durante unos minutos, ascendiendo algo más hasta rozar los 90 kilómetros, permitiendo que los viajeros disfrutaran de la microgravedad y de las espectaculares vistas de nuestro planeta. El objetivo estaba marcado por una definición especialmente artificial. No es que a 80 kilómetros haya nada especialmente llamativo que no podamos encontrar a 70 o que no pueda mejorar a 90, sino que esta es la altura a la que Estados Unidos ha establecido que empieza el espacio. Dicho con otras palabras: es lo mínimo que necesitaban conseguir para poder decir que han llegado al espacio. Precisamente por esto hay personalidades que discrepan acerca de que esto pueda considerarse un vuelo espacial. Sabiendo que SpaceX ha puesto vuelos comerciales en la mismísima Estación Espacial Internacional, esta noticia pierde todo el fuelle que pudiera tener, salvo para la propia Virgin Galactic, claro, que han logrado copar los medios en lo que ha sido una inteligentísima campaña publicitaria.

Imagen del motor en funcionamiento de Virgin Galactic AP

El origen del de ja vu

Cierto es que estamos ante un tema espinoso, porque la definición de dónde comienza el espacio es arbitraria. Si lo hacemos depender de dónde termina la atmósfera nos veríamos obligados a decir que la Estación Espacial Internacional tampoco está en el espacio. Así que, si bien 80 kilómetros es una marca aceptada por las fuerzas aéreas de Estados Unidos, esta es una de las definiciones más laxas y, sin duda, mucho menos apoyada que la línea de Karman, que establece la frontera en los 100 kilómetros.

En cualquier caso, la maniobra mediática es compatible con una inyección de visibilidad realmente oportuna. Por un lado, las promesas de Virgin Galactic de enviar viajeros al espacio en 2019 no se han cumplido, y tras algunos retrasos, podría ser muy beneficioso para la empresa poniéndola de nuevo en el candelero. Afirman que ya cuentan con 600 reservas de futuros viajeros que pagarán cerca de 250.000 dólares por billete, pero esta enésima primera vez que envían un vuelo tripulado comercial al espacio podría aumentar notablemente estas cifras.

Por otro lado, esta noticia restará peso a la que Jeff Bezos está a punto de dar cuando, el 20 de este mismo mes viaje en el primer vuelo tripulado suborbital de su empresa Blue Origin. Algo muy conveniente teniendo en cuenta la competencia existente entre Blue Origin, Virgin Galactic y SpaceX de Elon Musk, o al menos competencia en los medios, porque a juzgar por sus éxitos ya cosechados, juegan en ligas completamente distintas.

En cualquier caso, estamos viviendo un momento de esplendor para el sector espacial. La exploración del cosmos comienza a despuntar como nunca lo ha hecho, en parte por la entrada del sector privado y las posibilidades que esto ofrece. Puede que las noticias sean redundantes al omitir los verdaderos detalles que hacen de un hito algo reseñable y no una simple copia del anterior, pero están contribuyendo a despertar un interés que el público general tenía dormido desde tiempos de la carrera espacial.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Estamos viviendo una época de privatización de la exploración espacial y eso es noticia independientemente de quién suba al espacio con cada misión. Las implicaciones pueden ser tremendamente positivas para el sector, pero también pueden ser problemáticas.

REFERENCIA (MLA):

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