Astronomía

El telescopio espacial James Webb se lleva el premio al avance científico del año 2022

Un año después de su lanzamiento y a pesar de haber estado plenamente operativo durante solo 5 meses y medio, se une a la lista de avances científicos del año de la revista Science.

Imagen del espejo del telescopio James Webb en la sala de montaje.
Imagen del espejo del telescopio James Webb en la sala de montaje.NASA/JWSTCC-BY

Nos ha mostrado imágenes de galaxias que aparecieron pocos millones de años después del principio del universo, nos ha enseñado nubes en la luna Titán, y nos ha presentado todo un catálogo de imágenes que comprenden desde el nacimiento hasta la muerte de las estrellas. Por cumplir con creces su cometido, el telescopio espacial James Webb ha recibido el galardón de avance científico del año 2022 por la revista Science.Los descubrimientos premiados anteriormente fueron Alphafold (2021), un algoritmo que permite determinar la estructura de una proteína únicamente conociendo los aminoácidos que la forman, y la tecnología del ARN mensajero tras las vacunas contra la COVID19 (2020).

10 000 millones de dólares para comprender el universo

La historia del telescopio espacial James Webb ha estado plagada de polémica, problemas y retrasos, pero en diciembre del año pasado por fin despegó en rumbo al punto de Lagrange L2. En esta zona, el telescopio se encuentra sumido en la oscuridad, ya que La Tierra actúa como un gigantesco parasol que bloquea los rayos de nuestra estrella. La oscuridad y el vacío del espacio le permite al James Webb observar el universo con todo lujo de detalles, como nos han revelado los datos que ha obtenido con sus sensores a lo largo de los últimos meses.

Entre los descubrimientos del James Webb encontramos las galaxias más antiguas observadas hasta la fecha donde, como contaban los propios astrónomos, dos de los 4 instrumentos del telescopio tuvieron que observar durante 800 horas obtener las imágenes. Una vez recogidos los datos, se dio a conocer que la luz que emitieron estas galaxias recorrió el espacio durante 13 400 millones de años antes de llegar al telescopio James Webb. Si la edad del universo se estima de 13.770 millones de años, el telescopio ve las galaxias tal y como eran solo entre 350 y 400 millones de años después del Big Bang.

No todo va de galaxias lejanas

Aparte de la observación de estos objetos, el James Webb también nos ha ofrecido las imágenes más nítidas de los anillos de Neptuno en 30 años y nos ha permitido observar nubes en Titán, la luna de Saturno. Además, gracias a sus sensores, los astrónomos han medido la composición de exoplanetas como WASP-96b y han visto a través del polvo de las nebulosas, que ocultan las estrellas y galaxias que se encuentran detrás.

La importancia de estas observaciones tiene que ver con las futuras misiones programadas para visitar dichos cuerpos celestes. Por ejemplo, los datos sobre la atmósfera de Titán serán cruciales para la misión Dragonfly, cuyo lanzamiento está previsto para 2026 y cuyo objetivo es hacer volar un dron en la superficie de esa luna para tratar de encontrar restos de vida anterior o los elementos que serían capaces de formarla en un futuro.

La marca España en el James Webb

Dos de los instrumentos del telescopio cuentan con participación de científicos españoles. El NIRSpec, que es el encargado de detecta la luz infrarroja cercana y el MIRI, que observa el infrarrojo medio en el cosmos. El grupo encargado de poner en marcha el primer instrumento estaba liderado por Santiago Arribas, y Luis Colina lideraba el segundo. Ambos científicos son investigadores del Centro de Astrobiología.

La tecnología desarrollada para el NIRSpec le permite analizar las propiedades físicas y químicas de más de 100 objetos simultáneamente, con ello se puede saber la composición de las primeras galaxias del universo y la masa de objetos extraordinariamente lejanos. En cambio, el MIRI puede detectar el desplazamiento al rojo de galaxias lejanas (es decir, la velocidad a la que se alejan de nosotros), estrellas en formación y objetos del sistema solar que emitan luz muy débil, como cometas lejanos y asteroides de los confines del Sistema Solar.

Sin duda, esta es la punta del iceberg de lo que puede aportar España al desarrollo de las ciencias espaciales. Con los recién elegidos astronautas de la ESA: Pedro Álvarez y Sara García, la creación de la Agencia Espacial Española que comenzará en 2023 y los diferentes proyectos que se encuentran en marcha, se está creando el caldo de cultivo perfecto para que las nuevas generaciones miren al cielo y vean posibilidades de llegar a alcanzar las estrellas. Al menos metafóricamente.

QUE NO TE LA CUELEN

  • De momento no poseemos la tecnología para acceder a dichos planetas, y parece que va a ser así en las próximas generaciones, pero la humanidad se ha enfrentado a retos muy complejos y ha sabido resolverlos. De momento las misiones a Marte y Titán parecen a la vuelta de la esquina y podrán responder a la pregunta de si existe vida ahí fuera o , al menos, los bloques esenciales para crearla.

REFERENCIAS (MLA)