Sociedad

Las imágenes más caras del universo: James Webb nos revela los secretos del cosmos

Muestran objetos espaciales como nebulosas, un exoplaneta y galaxias lejanas con un detalle y una resolución jamás alcanzados anteriormente.

La NASA, en colaboración con la ESA (Agencia Espacial Europea) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense) ha revelado las primeras imágenes observadas por el telescopio espacial James Webb, el más potente hasta la fecha. Este telescopio se encuentra orbitando La Tierra a 1,5 millones de kilómetros en el punto lagragiano Tierra-Sol L2, una zona en perpetua oscuridad que proporciona las condiciones idóneas para tomar datos de los miles de millones de objetos del universo. Este es el culmen de una etapa que comenzó con el despegue del telescopio en la Guyana Francesa el 25 de diciembre de 2021 y el inicio de otra que permitirá generar conocimiento para la humanidad.

“¡Pa-ta-ta!”

La NASA ha revelado las 4 imágenes restantes de las 5 que ha tomado este telescopio. La primera de todas, denominada Webb’s First Deep Field (Primer Campo Profundo del Webb) fue presentada el lunes 11 de julio por el presidente de los Estados Unidos Joe Biden en una rueda de prensa y nos mostraba el cúmulo de galaxias SMACS 0723. La luz del cúmulo que vemos en esas imágenes fue emitida hace unos 4,6 mil millones de años, un tercio de la edad total del universo y llega en forma de infrarrojo medio debido al largo camino que ha tenido que recorrer hasta nosotros. Pero hay más, debido a la inmensa gravedad de estas galaxias, la luz de los objetos que se encuentran detrás de ellas se curva y focaliza, como si se tratase de una inmensa lupa. Este es el denominado “efecto de lente gravitacional” y permite observar estos objetos más lejanos y antiguos que se remontan a las primeras etapas de vida del universo. La más antigua medida tiene 13,1 mil millones de años y en su espectro se han encontrado trazas de hidrógeno, oxígeno y neón.

Primer campo profundo de Webb
Primer campo profundo de Webb FOTO: NASA, ESA, CSA, STScl NASA, ESA, CSA, STScI

Para hacerse una idea de la inmensidad de esa imagen, si tomásemos un grano de arena, lo pusiésemos en la punta de nuestro dedo índice, alargásemos el brazo todo lo posible e intentásemos mirar únicamente el trocito de cielo cubierto por el grano de arena, observaríamos la misma cantidad de cielo donde el James Webb ha descubierto miles de galaxias.

Un Júpiter muy caliente

La segunda imagen del James Webb nos abre los ojos a otros mundos, como WASP-96b, un planeta gigante con la mitad de la masa de Júpiter pero mucho más cerca de la estrella que orbita, lo que lo convierte en un gigante súper-caliente. Los datos muestran que este planeta orbita su estrella en 3,4 días, muy poco tiempo comparado con el año que le cuesta a La Tierra. En este caso, para obtener información, medían los cambios del brillo de la estrella WASP-96, en la que orbita WASP-96b. Estos cambios se producen porque el planeta transita entre la estrella y el telescopio y crea una pequeña sombra. Además, gracias a los instrumentos especializados, los científicos también han podido medir agua en forma de vapor en este planeta.

Espectro que muestra la composición de WASP 96b, destacando el agua
Espectro que muestra la composición de WASP 96b, destacando el agua FOTO: NASA, ESA, CSA, STScl NASA, ESA, CSA, STScI

La muerte de las estrellas

La tercera imagen muestra la Nebulosa del Anillos Sur o “De los Ocho Estallidos”, una de las más cercanas a La Tierra a “solo” 2000 años luz. Las nuevas imágenes muestran con mayor claridad el sistema binario de su interior, es decir, dos estrellas que orbitan en torno a un punto. Uno de estos astros es una enana blanca, el antiguo núcleo de una estrella que ha explotado y expulsado sus capas exteriores, que ahora se encuentran formando parte de la nebulosa de alrededor.

Imagen de la nebulosa de Nebulosa de los Anillos Sur o de Los Ocho Estallidos con el sistema binario en su interior.
Imagen de la nebulosa de Nebulosa de los Anillos Sur o de Los Ocho Estallidos con el sistema binario en su interior. FOTO: NASA, ESA, CSA, STScl NASA, ESA, CSA, STScI

El baile del Quinteto de Stephan

El Quinteto de Stephan se encuentra en la constelación de Pegaso y fue el primero en ser descubierto. Está formado por 5 galaxias, dos de las cuales están chocando entre ellas como sucederá en un futuro con nuestra galaxia y Andrómeda. En este cúmulo, una de las galaxias se encuentra a unos 39 millones de años luz de nosotros y las otras a casi 10 veces más distancia. Se trata de una imagen crucial para entender la evolución de las galaxias y comprender cómo actúa la gravedad en las diferentes superestructuras del universo. Como un pequeño extra, gracias a los instrumentos podemos observar un enorme agujero negro activo 40 mil millones de veces más brillante que el Sol.

Las cinco galaxias que forman el Quinteto de Stephan.
Las cinco galaxias que forman el Quinteto de Stephan. FOTO: NASA, ESA, CSA, STScl NASA, ESA, CSA, STScI

El nacimiento de las estrellas

Por último, gracias al James Webb podemos ver con todo lujo de detalles la Nebulosa de la Quilla o Nebulosa de Carina, que se encuentra a unos 7500 años luz. Los datos muestran una pequeña parte de estos enormes cúmulos de gas y polvo que se arremolinan debido a la gravedad para formar estrellas. En estas fotos vemos como la nebulosa es empujada por la radiación emitida por las estrellas, lo que en un futuro activará las interacciones gravitacionales que crearán sistemas estelares completos, con miles de astros y planetas.

Nebulosa de la Quilla, una región de gas y polvo estelar.
Nebulosa de la Quilla, una región de gas y polvo estelar. FOTO: NASA, ESA, CSA, STScl NASA, ESA, CSA, STScI

QUE NO TE LA CUELEN

  • Este ha sido el comienzo de una de las misiones espaciales más ambiciosas hasta la fecha y que promete seguir dándonos imágenes increíbles durante al menos 25 años.
  • Las imágenes que vemos “no son reales”, pero los datos, sí. Esto quiere decir que si mirásemos con un telescopio normal no observaríamos exactamente estas formas y colores, porque el James Webb ve el cielo en longitudes de onda que nuestro ojo no detecta. Por ello han sido adecuadas al espectro de luz visible.

REFERENCIAS (MLA)