Sanidad

Los médicos jubilados se quejan del trato de sus colegas en activo

Un tercio de los galenos retirados lamenta el trato “poco deferente y fraternal” por parte de sus compañeros que ejercen

Imagen de archivo de un paciente siendo atendido en el Hospital La Fe de Valencia
Imagen de archivo de un paciente siendo atendido en el Hospital La Fe de ValenciaPablo CasaresLa Razón/Hospital La Fe

El tradicional corporativismo asociado a la profesión médica se convierte en mito cuando el galeno cuelga la bata. Llegada la jubilación, la defensa de los intereses comunes se debilita y las relaciones interprofesionales se enfrían. Así al menos se desprende de la encuesta que han llevado a cabo las vocalías de Médicos Jubilados de los colegios de médicos de Alicante, Valencia y Castellón.

Según este sondeo, un tercio de los médicos jubilados de la Comunitat Valenciana no está contento con la atención sanitaria que recibe. El trato poco deferente y fraternal por parte de sus colegas en activo es uno de los varios motivos de esta insatisfacción (aunque más de un tercio no se identifica como médico jubilado cuando acude al hospital o centro de salud). Un trato que puede mejorarse, ya que “no precisa de cambios estructurales y sí de concienciación y de actitud personal”, según el informe.

Así, tres de cada diez considera que el grado de satisfacción global por la atención recibida ha sido “mala” o “muy mala”. Los mayores porcentajes de insatisfacción están provocados por causas inherentes al modelo sanitario como son los tiempos de espera para recibir atención primaria y especializada, para realizarse pruebas diagnósticas, iniciar ciertos tratamientos y las demoras para someterse a una intervención quirúrgica.

El 44 por ciento de los participantes puntúa con “muy mala” o “mala” las demoras que se registran en las pruebas diagnósticas, y otro 13 por ciento con un “regular” frente al 42 por ciento que dice que fue “buena” o “muy buena”.

En el caso de las intervenciones quirúrgicas, el grado de satisfacción por el tiempo de espera se reparte de manera equitativa. Para un 48 por ciento fue “buena” o “muy buena” y para un 46 por ciento, "mala” o “muy mala”.

En cuanto a la iniciación de los tratamientos, para casi la mitad de los encuestados fue “mal” o “muy mal”.

Más respeto y consideración

En el estudio también se planteó a los médicos jubilados que aportasen propuestas de cambios. En general, los encuestados demandan mejoras en el sistema sanitario que redunden en toda la población como la libre elección de facultativo y centro lo que, además, facilitaría poder ser atendidos donde han ejercido toda su vida profesional.

Entre otras sugerencias, los encuestados reivindican la necesidad de un reconocimiento a la figura del médico jubilado como “alguien que ha formado parte del sistema, que ha tenido un papel activo en la mejora del mismo, que es un antiguo compañero y que merece respeto y consideración por parte de quienes desempeñan esas mismas responsabilidades en la actualidad”.

También redundaría en una agilización del sistema que el médico jubilado dispusiese de una mayor autonomía para el autocontrol de sus procesos crónicos.