Falta liderazgo

A las puertas de la Escuela Judicial de Barcelona deberían haber acudido diputados, senadores y representantes de la sociedad civil para protestar por la ausencia del Rey

Esto hay que pararlo. Lo acontecido el viernes no debía haber sucedido. Si yo eché en falta una reacción política y social, imagino que Felipe VI también lo echaría en falta. A las puertas de la Escuela Judicial de Barcelona deberían haber acudido diputados, senadores, representantes de organizaciones de la sociedad civil favorables a la Monarquía y a la Constitución para dejar patente la disconformidad con la decisión del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez de prohibir la tradicional asistencia del Rey a la entrega de despachos a los jueces.

Esos representantes a quienes les pagamos tren y avión y que la Generalitat de Cataluña no hubiera podido impedir la entrada en la Ciudad Condal, habrían acertado al plasmar –en nombre de millones de españoles y de la Carta Magna– una protesta contra la arbitrariedad monclovita. Si vamos aceptando la dinámica del Ejecutivo socialcomunista, los males se agrandarán hasta derivar en un régimen impuesto por la propaganda y la mentira. Alguien debe liderar en serio la defensa constitucional.

Es verdad que salió elegido en las urnas, pero Pedro Sánchez es presidente porque muchos de sus votantes creyeron la falacia trasmitida con reiteración. «Jamás pactaré con Podemos, independentistas o Bildu» fue la frase más repetida en entrevistas y mítines. Y ya se sabe «la gente rara vez cambia y, cuando lo hace, no te puedes fiar» (Raymond Reddington en Blacklist).

El silencio y la pasividad de una buena parte de nuestros dirigentes está perjudicando gravemente a España. Ni los partidos de la oposición, ni los prebostes del Ibex 35, ni la CEOE no parecen percibir lo que nos viene encima. Lo del Partido Popular de Pablo Casado merece la próxima columna. Así es la vida.