La identidad valenciana: unidad y libertad

Artículo de opinión de la diputada en el Congreso por Valencia del Grupo Parlamentario Popular en el Dia de la Comunitat Valenciana

Afrontamos un 9 d’Octubre apagado. España tiene más de 50.000 motivos para no hacer grandes celebraciones. Y, por ello, es momento de mostrar nuestro recuerdo a los españoles que nos han dejado desde el inicio de esta pandemia y ofrecer nuestro cariño a sus familias.

Calles vacías, persianas bajadas y comercios cerrados. Familias rotas, empleos que se han esfumado y amigos con ansias reprimidas de compartir un abrazo desde hace meses. Vivimos momentos socialmente complicados y desde los gobiernos y las instituciones se debe contribuir a que los superemos de la forma más tolerable posible. La improvisación, los vaivenes en las decisiones, la falta de transparencia y la mentira son malos compañeros de viaje en contextos como el actual.

Ningún político debería creerse autorizado para mentir, exista o no causa o razón. La mentira requiere de aprendizaje y perfeccionamiento constante y algunos demuestran que saben de ello en la teoría y en la práctica. Sánchez, por ejemplo, ha aprendido a usar la mentira como modo de contrarrestar el miedo o de fomentarlo –dependiendo de sus objetivos– y la presenta como una herramienta que le ofrece ventajas allí donde la verdad sólo le ofrece fracaso. Cree que su palabra es de hierro por muchas falacias que salgan de su boca y, aunque no valga ya nada, el ahínco que demuestra en sus ansias de manipular hace que, en ocasiones, sus embustes abarroten telediarios, aunque para ello sea necesario tirar de subvención.

Los valencianos somos todo lo contrario: personas honestas, trabajadoras, emprendedoras, inteligentes. Siempre hemos estado orgullosos de nuestra identidad valenciana, hemos respetado nuestras instituciones y el sistema constitucional democrático de 1978. No entendemos Valencia sin España ni vemos una España de la que Valencia o cualquier otro territorio no forme parte. Por desgracia, hay que alertar de que, en el Gobierno de España y en la propia Generalitat, esta cuestión no se percibe así.

El sometimiento del PSOE a los delirios del independentismo catalán, la complicidad manifiesta de Podemos y la tolerancia pasiva de Compromís, son elementos clave en el actual contexto político. No podemos permitir que la compleja situación sanitaria que ha llegado con la pandemia, o la crisis económica aparejada a ella, nos hagan bajar la guardia ante situaciones, manifestaciones y decisiones que siguen los ideales políticos típicos del catalanismo más rancio y totalitario y de sus partidarios.

Es momento de seguir defendiendo nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras lenguas –el valenciano y el castellano-. Es momento de defender nuestras tradiciones, nuestra historia, nuestras fiestas, nuestra forma de vivir la vida. Es momento de defender la fortaleza de nuestra Comunitat dentro de una España moderna y con un futuro prometedor por delante. Y para ello resulta necesaria la unión de todos los que pensamos de este modo y compartimos valores.

Sin unidad, seguiremos viendo cómo se sigue destruyendo empleo, cómo la economía se estanca, cómo se cuestiona la unidad de nuestro país, cómo se pone en entredicho la lengua valenciana o como las instituciones se postran ante actuaciones que van en contra de nuestros intereses como valencianos.

Todo esto va mucho más allá del respeto a nuestra identidad como pueblo. Con ello también quiero hacer referencia al imprescindible cambio que necesita el sistema de financiación autonómica, a la necesidad de mejorar las infraestructuras y comunicaciones en los nodos poblacionales, comerciales e industriales más importantes de nuestra Comunitat, en la necesidad de defender a los agricultores valencianos ante la inacción de los gobiernos central y autonómico, la adaptación de nuestra industria a la IV revolución industrial o la necesidad de impulsar un turismo sostenible y de futuro.

Afrontamos un 9 d’Octubre apagado. No habrá fiesta, no habrá multitudes, no habrá comidas de celebración, ni reuniones en los casales falleros. Pero habrá esperanza, habrá unión y habrá confianza para cambiar esta situación.

En unos años –estoy segura que mucho antes de lo que algunos imaginan-, volverá a sonar el himno nacional durante la bajada de la Real Senyera, una Real Senyera que volverá a entrar al Te Deum de la catedral. Volverá el respeto a nuestra identidad como valencianos y volverán a respetarse nuestras reivindicaciones como pueblo. Volveremos a tener mascletà, a reunirnos en los casales falleros y a comer una buena paella con los amigos para celebrar nuestro 9 d’Octubre.

Nada podrá con el pueblo valenciano ni con España como país. No son pocos los desafíos a los que nos enfrentamos, no son pocos los que pretender poner palos a nuestras ruedas. Pero con unión, concordia, valentía e iniciativa seguiremos adelante. Luchemos juntos y con transparencia contra la pandemia. Unamos fuerzas para relanzar nuestra economía. Trabajemos para crear empleos y bajar impuestos. Defendamos nuestra agricultura y nuestros sectores productivos. Impulsemos nuestra identidad, nuestra cultura y nuestra lengua. Trabajemos por una España unida y en libertad.

Visca la Comunitat Valenciana.