El bosque de ribera vuelve a los cauces mientras sigue la guerra a las cañas

La «arundo donax» invade siete mil kilómetros de red fluvial, un 56 por ciento del total

La extensión de antiguos cañares sobre la que se ha actuado en el Parque Fluvial es extensa. Actualmente, las lonas negras impiden el rebrote de la planta para matarla de raíz
La extensión de antiguos cañares sobre la que se ha actuado en el Parque Fluvial es extensa. Actualmente, las lonas negras impiden el rebrote de la planta para matarla de raíz FOTO: Arturo Ramos La Razón

Quizá no todo el mundo sepa que las cañas , tan habituales en nuestro ríos y humedales, no son propias de nuestros ecosistemas sino una especie invasora que se ha extendido con una ferocidad implacable desplazando las especies propias que hace siglos poblaban nuestros bosques de ribera.

La caña «arundo donax» invade actualmente siete mil kilómetros de la red fluvial valenciana, lo que supone un 56 por ciento del total.

Las Administraciones han declarado la guerra a esta invasión verde una vez se ha vencido el axioma del fundamentalismo ecologista que durante años impidió arrancar estas cañas y limpiar los cauces. Además, el uso cada vez más escaso de las cañas para vallar campos o para alzar, por ejemplo, las tomateras, ha hecho que el crecimiento de esta planta sea imparable.

Las cañas están incluida en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y también en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto.

Dada su procedencia exótica, las cañas consumen una enorme cantidad de agua de los cauces lo que ayuda también a que la vegetación autóctona sucumba de forma rápida. Además, la abundancia de materia vegetal por sus tallos y sus hojas hace que en caso de crecida del río, las cañas bloqueen el discurrir del agua haciendo más graves las inundaciones. Habituales son las imágenes de los ojos de los puentes sobre los ríos cegados por miles de cañas arrastradas por la corriente. Además, son un combustible excelente para propagar los incendios, paradójicamente, los los cauces húmedos de los ríos.

Por todos estos motivos y alguno más, la Generalitat, en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Júcar ha declarado la guerra a las cañas y ha destinado 1.296.944 euros a actuaciones de restauración del bosque de ribera autóctono en el Parque Natural del Turia.

Estas obras, a la altura de Manises y alrededores, en el Parque Fluvial del Turia, son más que evidentes y avanzan a buen ritmo con un importante despliegue de maquinaria ligera y pesada.

La actuación de restauración comprende la retirada de caña exótica invasora en cuatro tramos de la ribera, que suman una longitud de diez kilómetros y 64,8 hectáreas de superficie.

Concretamente, los trabajos consisten en la eliminación de los cañaverales mediante su desbroce mecánico y posterior cubrimiento con coberturas opacas, un método que tiene muy bajo impacto medioambiental y una alta eficacia ya que permite privar de luz a las cañas que emergen hasta agotar las reservas de su tallo subterráneo.

El proyecto actúa sobre los términos municipales de Paterna, Manises, Vilamarxant, Pedralba y Riba-roja, incluye asimismo la plantación de más de 14.549 ejemplares de especies ribereñas autóctonas entre pastos, matorrales y árboles de 23 variedades diferentes, generando, de esta manera, un hábitat de elevada diversidad estructural.

También se están desarrollando o se han desarrollado actuaciones similares en la desembocadura del río Algar con el objetivo de mejorar la resiliencia del ecosistema fluvial, y otras en el término municipal de Bellús, en la provincia de Valencia.