Sociedad

La Venuseta, un helado valenciano que lucha contra el cáncer

“Si la vida nos da palos, ¡haremos polos!”, afirma la creadora de esta Venus mastectomizada

El helado valenciano más solidario del verano se vende en la playa de Puzol y durante Fallas en Valencia
El helado valenciano más solidario del verano se vende en la playa de Puzol y durante Fallas en ValenciaLa Razón

“Me diagnosticaron el cáncer en octubre del año pasado”, declara la creadora y artista plástica de La Venuseta; un helado con forma de la Venus de Milo, a la que le falta un pecho, y cuyos beneficios van destinados íntegramente a diversos proyectos oncológicos del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva.

Bajo el eslogan “Si la vida nos da palos, ¡haremos polos!”, Maria Jesús González Fernández inició este proyecto hace tan solo dos meses “para que cada día más diosas, aún sin teta, recuperen la sonrisa”. “Pensé en hacer una exposición sobre este proceso, pero implicaba más tiempo, una inversión a largo plazo. La repercusión del helado era inmediata”, explica la artista.

Este icono artístico de belleza se ha ido transformando a lo largo de la época clásica a las modas y cánones de belleza del momento, y el helado supone “una adaptación contemporánea”, según ha manifestado Maria Jesús González aLA RAZÓN.

La protagonista del polo ha sufrido una mastectomía, pero mantiene su “mirada de fuerza, esperanzadora”, pese a estar amputada de brazos y mama. De esta manera, la representación de Afrodita busca mandar un mensaje de seguridad a las mujeres que han pasado o pasan por el proceso que implica el cáncer.

La Venuseta es fruto de la pura experiencia personal de su creadora. “Estudié Bellas Artes y me muevo en un ambiente lleno de artistas, mi marido tiene una heladería artesanal en Puçol hace ya 16 años, y mi oncólogo era mi amigo ya antes de ser paciente de cáncer”. Y estos tres factores convergieron en el polo.

Además, la esencia de la Venus es valenciana, como su nombre indica, y sus ingredientes, locales. Los limones del helado proceden de un campo propio, la fresa implica una sella de identidad valenciana, y el jengibre confitado fue imprescindible durante su tratamiento quimioterápico para evitar la angustia que le generaba.

“Somos una heladería artesanal. Teníamos que ser de proximidad y popular en sabor. Así acertamos para muchos públicos”. Y así ya han conseguido vender 2.500 piezas, un muy buen resultado nacido en el paseo de la playa de Puçol.

El polo estará disponible en Puçol hasta octubre y próximamente llegará a la ciudad de València, acompañado de camisetas, para extender el mensaje en la capital y reunir más fondos. A su vez, todos los beneficios obtenidos van dirigidos a Incliva, el Instituto de Investigación del Hospital Clínico y la Universitat de València.