¿Qué es el método madre canguro?

El contacto con el cuerpo de la madre permite que el bebé prematuro mantenga mucho mejor el calor corporal y respire mejor que si se le deja en la incubadora

Cintia  Borja

El Método Madre canguro (MMC), consiste en tener al bebé, desnudo, únicamente con el pañal, en contacto directo e ininterrumpido sobre el pecho descubierto de su madre o su padre. Se trata de un método eficaz y fácil de aplicar que proporciona una serie de beneficios en el ámbito físico y psicológico tanto para la madre, los recién nacidos prematuros, así como los recién nacidos a término.

Este método, lo empezó a utilizar y lo describió como el contacto madre-bebé, Peter Chateau en Suecia, sin embargo, no fue hasta dos años después, en 1978, cuando el doctor Edgar Rey Sanabria, neonatólogo del Instituto Materno Infantil de Bogotá, lo acuñó con el nombre con el que lo conocemos hoy. En aquel momento, este hospital público se encontraba ante una situación crítica. La gran cantidad de bebés y la poca disponibilidad de incubadoras obligaba a mantener a más de un recién nacido por incubadora, lo cual ocasionaba la propagación de infecciones entre neonatos, generando una alta mortalidad entre los recién nacidos prematuros.

Una necesidad que hizo agudizar el ingenio, del doctor Rey, que tuvo la brillante idea de utilizar a las madres como incubadoras y, sorprendentemente consiguió que los prematuros superaran mucho mejor esta etapa crítica de adaptación a la vida extrauterina, disminuyendo la propagación de infecciones y consiguiendo reducir la mortalidad.

Con esta sencilla estrategia de intervención se inició el desarrollo del MMC. Estrategia muy cuestionada en sus inicios dada la ausencia de evidencia científica objetiva que la respaldara. No fue hasta 1992, cuando un grupo de investigadores liderado por la pediatra y científica colombiana doctora Nathalie Charpak, demostraron que la técnica de los bebés en contacto con la madre canguro, comparado con los que habían permanecido en las incubadoras, no solo tenían una mayor probabilidad de supervivencia, sino que a la vez eran menos hiperactivos, menos agresivos y presentaban un mayor desarrollo neurológico, mejor psicomotricidad y una disminución de los días de hospitalización.

Numerosos estudios han demostrado que  el método madre canguro (MCC) es más beneficioso para el bebé que la incubadora
Numerosos estudios han demostrado que el método madre canguro (MCC) es más beneficioso para el bebé que la incubadora FOTO: La Razón La Razón

Desde hace muchos años la doctora Charpak está dedicada a la investigación, docencia, capacitación y atención directa relacionada con el MMC, para bebés prematuros y de bajo peso al nacer, expandiendo a nivel mundial una forma de humanizar la salud neonatal.

Con los años han surgido otros prestigiosos defensores de este método, de los cuales cabe destacar al doctor Nils Bergman, especialista sueco en neurociencia perinatal, gracias al cual disponemos de numerosos estudios que comparan este MMC con las tradicionales incubadoras. Sus estudios han demostrado, que el contacto piel con piel, es mucho más beneficioso que la incubadora para el recién nacido. Especialmente porque el contacto con el cuerpo de la madre permite que el bebé mantenga mucho mejor el calor corporal, se encuentre más calmado, respire mejor y presente un pulso más estable, que si se le deja en la incubadora.

El doctor Bergman advierte, además, que la separación madre-bebé en los primeros minutos tras el parto interfiere en conexiones neuronales clave en el cerebro emocional del recién nacido, ya que, según sus estudios «se realizan conexiones cerebrales emocionales a partir de los primeros 1.000 segundos de vida, y la separación evita que se hagan tales conexiones, por lo que, cuanto antes permitamos que se realicen, más fuertes y seguras serán».

Se trata de un método que según palabras del doctor Bergman, «también salva vidas en prematuros de hasta 26 semanas», lo que supone una revolución en la atención de estos bebés. Según este experto, muchas de las secuelas asociadas a la prematuridad pueden deberse a la incubadora. Sorprendentemente y contrariamente a lo que creen algunos profesionales, cuanto menor es el peso del bebé (1.200 gramos) más estable se mantiene el neonato en contacto piel con piel y más inestable en la incubadora.

Esta afirmación la hace uno de los mayores expertos en neurología perinatal, que advierte, que la separación del bebé de su madre, es potencialmente dañina, porque el cuerpo de la madre regula la transición de la vida intraútero a la extrauterina. Separar al bebé de su madre dispara los niveles de cortisol en el recién nacido, y el cortisol es extremadamente estresante, lo cual puede disminuir la capacidad de recuperación del bebé. A la vez, el doctor Bergman añade que, «los bebés prematuros no están en las incubadoras porque estén inestables. Los bebés prematuros están inestables porque están en las incubadoras».

Cuestiones avaladas por otras investigaciones que han descubierto que los bebés prematuros en MMC tienen mejores funciones cerebrales y su maduración cerebral en la adolescencia era similar a los pacientes nacidos a término, en comparación con los que recibieron atención en incubadoras. Proporcionando una neuroplasticidad cerebral óptima asociada al MMC, en una etapa crítica del desarrollo que las unidades neonatales de cuidados intensivos tradicionales no pueden simular.

El MMC ofrece al neonato una reproducción similar al entorno intrauterino, el bebé en contacto piel con piel, se siente protegido, abrazado, dispone del contacto visual que le proporciona el estar tan cerca del cuerpo de su madre, olerla, oír el latido de su corazón, en definitiva, experimentar estímulos que se asemeja a los experimentados en el útero, muy importantes para que su sistema nervioso termine de desarrollarse adecuadamente. Algunos estudios ponen de manifiesto que denegar este contacto puede conllevar problemas de sueño, cólicos, incluso déficit de atención en edades posteriores.

Además, el contacto piel con piel es un método eficaz para favorecer la lactancia materna, que contribuye a la nutrición necesaria para mantener el crecimiento apropiado y las tasas de ganancia de peso. En MMC el lactante puede mamar mejor y más a menudo si tiene cerca a su madre. El mantenerlo en MMC, contribuye a que con el olor de la leche su instinto le incite a mamar, reduciendo problemas de establecimiento de la lactancia, y garantizando una adecuada producción láctea para satisfacer sus necesidades.

Sin duda alguna, hay que proteger a un ser tan frágil que ha nacido antes de tiempo. La separación causa mucho más estrés a ambos. Los padres nunca deben ser una visita en las unidades neonatales, sino que deben acompañar en todo momento, día y noche a estos bebés prematuros, pequeños e indefensos. Perpetuando con el calor, la suavidad y el olor de la piel y el ruido del corazón de la madre o del padre, el recuerdo del lugar donde estaba y que abandonó demasiado pronto, siendo esta la mejor forma para que la maduración de todos sus órganos incluido el cerebro siga su curso.

Dedicado a Rafa, cuya presencia se adelantó a las 30 semanas de gestación, con 830 gramos de peso. Y a su gran madre, Blanca que supo entender que las cosas más grandes tienen un comienzo pequeño.

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