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Opinión | A través del espejo

Esos adorables «ex», la historia de todos los tiempos

El despecho es un arma incontrolable y ejemplos hay tantos como peces en el mar

La jueza ya tiene en su poder las medidas y la fotografía del reservado de El Ventorro EUROPAPRESS

No hay ni una sola frase de la canción que Shakira compuso a Gerard Piqué cuando se enteró de que lo suyo no tenía arreglo a la que no se le pueda sacar punta. Los «ex», esas personas que un día lo fueron todo, a los que se les prometió amor eterno, se convierten en demasiadas ocasiones en el peor enemigo.

Está claro que hay que ser Shakira para cantar con tanta fuerza cuando todo se acaba como acabó lo suyo, cuando una historia de amor, que un día fue un cuento de hadas, se convierte en una telenovela de las cutres.

También habló la ex del ministro ahora en prisión, José Luis Ábalos, para contar esos detalles que solo puede saber quien lo ha compartido todo contigo. El despecho es un arma incontrolable y ejemplos hay tantos como peces en el mar.

Aún así, tengo que reconocer que me tiene perpleja la actitud del «ex» de la protagonista involuntaria de la tarde de la dana.

A lo largo de estos meses ha pasado de estar «felizmente divorciado» a publicar misteriosos mensajes en las redes sociales que se acaban interpretando en el peor de los sentidos.

En las últimas horas, una persona le ha pedido en la red social «X» que piense en sus hijos antes de tuitear, algo que él ha interpretado como una amenaza. Está en su derecho.

Esta semana todo el que ha querido ha podido ver cómo era la sala en la que comieron Maribel Vilaplana y Carlos Mazón, sabemos cuánto costó el almuerzo, incluso la hora exacta en la que el coche con el que la periodista se dirigió a la comida salió del aparcamiento.

Será la jueza de instrucción la que considere si las informaciones que está aportando son relevantes para la causa, pero desde luego, no me parece que sea la mejor manera de ponerlas de manifiesto.

Ni que decir tienen que hay demasiadas cosas que no se entienden, pero estoy segura de que no es necesario recurrir a ese matadero que son las redes sociales. Ya hay demasiadas personas sufriendo.