“Devastación apocalíptica” en Venecia: su patrimonio artístico, inundado

Ya son dos personas las que han muerto por una situación que el alcalde ha subrayado como “dramática” y que no llegaba a niveles tan altos desde el desastre ocurrido en 1966

En 1966, Venecia pasó de ser una ciudad de canales a una ciudad sumergida en el agua. La inundación fue tal que alcanzó los 194 centímetros sobre el nivel del mar, desastre que, aliado con el viento y la lluvia, destrozó la ciudad durante 24 horas: las góndolas rozaban los balcones, miles de casas se sumergieron y la monumental plaza San Marcos se vio amenazada. Ahora está ocurriendo algo similar: Venecia está afrontando la segunda marea más alta de su historia desde aquel año, esta vez alcanzando los 187 cm y, por ahora, con dos muertos.

En la isla de Pellestrina, que separa la Laguna de Venecia y el mar Adriático, han muerto dos personas, una de ellas un hombre de 78 años que fue fulminado por una descarga eléctrica que recibió en un intento de salvar su casa, según "Ansa". Se desconoce el número de heridos, pero no de los daños al atractivo turístico de la ciudad. "Nos enfrentamos a una marea más que excepcional", ha explicado Luigi Brugnaro, el alcalde de la ciudad italiana. "Todo está siendo movilizado para manejar la emergencia", a lo que Luca Zaia, presidente de la región de Véneto, subrayó que se trata de "una devastación apocalíptica y total".

Tal es el peligro que las escuelas están cerradas y el agua ya están entrando no solo en las casas, sino también en hoteles lujosos y en algunos museos, cosa que hace peligrar el gran patrimonio histórico del que siempre presume -con razón- esta ciudad. "Venecia está de rodillas. La basílica de San Marcos ha sufrido graves daños, así como la ciudad y sus islas", añadió Brugnaro, y asegura que ha visto a gente "llorar porque había perdido todo" y que ha llegado el momento de dar "una respuesta" para salvaguardar a la que es una de las "tarjetas de visita más importante de Italia". El vestíbulo de la Basílica, inaugurada en el siglo XI, está totalmente lleno de agua salada, siendo la sal aquella que puede hacer sufrir a las obras de arte.

Desde que en 1936 ya hubo una inundación preocupante (147 cm), la ciudad ha sufrido este tipo de problemas casi todos los años. Siendo el máximo repunte el de 1966, no se quedan atrás el vivido en 2008 (156 cm) o, sin ir más lejos, el de octubre del año pasado (156 cm). "La situación es dramática", denunció el alcalde a través de su cuenta de Twitter, "pedimos al Gobierno que nos ayude, los costes serán altos", así como achacó lo que está sucediendo a "los efectos del cambio climático".

Si bien la marea llegó al punto más alto anoche a las 22:50, esta mañana el agua ha disminuido hasta los 144 centímetros. Sin embargo, las autoridades no descartan que dichos valores vuelvan a aumentar en las próximas horas.