Hot Chip: la mejor política es bailar

Los británicos no hacen discos políticos, pero en «Bath Full Of Ecstasy», que presentan en el BBK Live, hay algo más allá de la fiesta: «No somos escapistas sin cerebro», aseguran

Joe Goddard (segundo por la izquierda) junto al resto de Hot Chip, que actúan en el Vida Festival y el BBK Live de Bilbao
Joe Goddard (segundo por la izquierda) junto al resto de Hot Chip, que actúan en el Vida Festival y el BBK Live de Bilbao

Es difícil pensar en Hot Chip y no imaginarse una discoteca o la pista de un festival bien entrada la noche. Sobre todo con sus anteriores seis discos, un bagaje rompepistas que han dejado, quizá no premeditadamente, en un segundo plano en su nuevo álbum, «Bath Full Of Ecstasy», que presentan próximamente en el BBK Live de Bilbao (11 de julio) y el Vida Festival (mañana). A pesar del título, que sugiere una bañera llena de estupefacientes (o darse un baño muy muy a gusto), el discurso de los británicos trata de huir de la frivolidad. Para Joe Goddard, fundador y compositor junto a Alexis Taylor de las canciones de la banda, «seríamos irresponsables si no nos interesase la política en 2019. Lo que sucede es que nos cuesta tratar de ser explícitos en una canción al respecto».

No a la desunión

Algo ha cambiado en la situación de la banda, ya que en anteriores ocasiones se han manifestado reacios a los asuntos de actualidad. «Lo que ha cambiado es que vivimos un momento especialmente grave, duro y lleno de discordia, división y enfrentamiento», dice Goddard. «Alexis y yo tenemos hijos y vemos lo que sucede a nuestro alrededor, somos conscientes de los problemas de la sociedad. Hay mucha insatisfacción con el capitalismo y eso está llevando a la gente, erróneamente, a culpar a los inmigrantes y, de alguna manera, a acercarse a la extrema derecha. Eso es muy, muy preocupante. Porque la gente debería echar la culpa al colapso de la banca de 2008, que fue un momento capital y es una clave para ver por qué el sistema político está roto. Y desde una perspectiva ecológica es más grave todavía», explica el británico, europeísta convencido. Pero le preguntamos si harían canciones abiertamente políticas. «Es algo que nos planteamos mucho, pensamos en ello, de verdad. Aunque no es un código en el que estemos cómodos y, bueno, hablando en nombre de Alexis, que escribe la mayor parte de las letras, diría que nosotros apoyamos las causas en las que creemos y tratamos de promover la sensación de unidad entre la gente. Hasta cierto punto, creo que la pista de baile, es decir, ese lugar donde la gente comparte espacio sin importar su raza, sexo o religión, es defender la clase de política que nos interesa, que es la que no divide», señala.

La música es política aunque no lo pretenda. «Sí. También le doy vueltas a eso. Creo que mucha gente piensa que, como banda, somos escapistas sin cerebro. Y no me me gusta esa idea, porque estamos en un momento la historia en el que, sencillamente, no puedes ser un escapista, es irresponsable. La gente necesita conectar realmente con los demás, hablar, conversar, conocer al otro, porque hay muchos mensajes políticos de la extrema derecha que sí logran enganchar a las personas y que van en la línea del prejuicio y la división». En todo caso, no es vacío todo lo que hay en sus letras. «Exacto, no pienso que nuestra música sea tan carente de discurso o de mensaje, sino que hay referencias sutiles, hay subtextos. En el grupo somos muy conscientes de los problemas y de la realidad, no vivimos en una burbuja».

Lo que sucede es que el título del disco... «(Ríe) Sí, una vez más, hablando en nombre de Alexis, no diría que esa línea se refiera a las drogas, porque él no las consume. Me parece que se refiere más a ese calor que sientes con la buena música, que invade y te rodea como en un baño en agua caliente», interpreta Goddard. El álbum hace gala de un cambio de sonido, aunque no es que hayan hecho un disco de folk, pero sí que presenta un nuevo sonido que fue diseñado por el productor francés recientemente fallecido Philippe Zdar, quien le dio una potencia y un sonido nuevos. «Todo el disco lo mezcló él y nos hemos dado cuenta, mirando en retrospectiva, que fue quien nos hizo volvernos un poco más valientes, mas energéticos, y fue quien impidió que hiciéramos algo parecido a lo anterior». Zdar falleció al caerse accidentalmente al vacío desde un balcón en París un día antes de la salida de su siguiente trabajo. «Él lo mezcló y, no sé cómo, logró darle un gran sonido, pasional, fuerte, un poco rock aunque en el fondo hagamos música house. No sé, tiene algo de distorsión, tiene un toque... como solo sabía dárselo él. Estamos devastados por su pérdida». Después de unos años separados, en los que tanto Taylor como Goddard lanzaron álbumes en solitario, comprobaron que la química estaba intacta al regresar. «Al final de un ciclo de un disco, la energía decrece siempre. Es verdad que la última vez fue un descanso más largo, pero recargas baterías, pasas tiempo con la familia o lo que sea. El proyecto y la energía y el entusiasmo, son vitales. Te puedes dedicar a tus antojos y volver con tus amigos. Pero lo importante es que seguimos disfrutando mucho haciendo canciones juntos».

Hot Chip vuelven de la mano del BBK Live, uno de los grandes festivales de España y de la nutrida presencia de eventos musicales del País Vasco, que presenta Jazzaldia, Azkena Bime Live, todos, por cierto, patrocinados por Heineken. Siguiendo la fórmula de su éxito, en el cartel de este año del BBK se dan cita Rosalía, The Strokes, Liam Gallagher, Suede, Thom Yorke’s Tomorow’s Modern Boxes, Weezer, The Good The Bad & The Queen, Idles, o Vetusta Morla. Además, en paralelo, se desarrollará Bereziak, un festival en las calles de Bilbao con el que Heineken trata de llevar la música a la ciudad y generar una experiencia especial.