Todo el flamenco que cabe en Carmen Amaya

Olga Pericet recuerda a la mítica artista dentro del festival "Madrid en Danza", el regreso de las tablas del Canal

Rodeada de un equipo de profesionales de primerísimo nivel, se ha embarcado Olga Pericet en esta suerte de aproximación contemporánea –ella insiste en que “no es un homenaje”– a la figura de Carmen Amaya, la bailaora que revolucionó el flamenco y despertó el interés por él en todo el mundo. “Un cuerpo infinito”, que así se llama este espectáculo, contempla a la mítica artista como un ente inabarcable, descorporizado y diseminado en el universo. “Quería traerla al presente, acercarla a las nuevas generaciones, porque Carmen Amaya sigue siendo y será siempre contemporánea. Es mucho más grande como artista que todo lo que pueda rodear su leyenda y su vida”, explica la coreógrafa y bailarina cordobesa.

Asesorada por Roberto Fratini en la dramaturgia, Pericet ha tratado de ensanchar el tiempo y el espacio para buscar así, “alejándonos del pasado y de todo lo que ya sabíamos de ella”, a la humilde artista gitana que salió de una barraca en la playa barcelonesa del Somorrostro para triunfar en todos los tablaos del planeta. “Ahí es donde nos vamos a buscarla, al mundo, a los planetas, al universo, a la luz… –afirma la directora del espectáculo–. Porque nos dimos cuenta, después de hacer muchas entrevistas con gente anónima, que su proyección es infinita; de ahí el título de la pieza. A partir de ahí, hicimos un estudio minucioso de ella, de su musculación, de sus maneras… Fuimos configurando las escenas a base de estudiarla, de observarla, de quererla”. Sin embargo, el objetivo de ese detallado estudio no es tanto emular a la famosa bailaora como “absorber la inagotable energía que ella tenía para luego usarla como motor de nuestro espectáculo”. “No hemos querido en ningún momento imitarla. ¿Cómo se puede imitar a alguien tan grande? No se trataba de eso, así que es mejor dejarlo claro para que nadie se sienta decepcionado –advierte la directora del montaje entre risas–. Aquí quien baila, lógicamente, es Olga Pericet, no Carmen Amaya; lo que sí está es su huella. El espectáculo es muy contemporáneo; pero al mismo tiempo tiene una raíz muy pura, muy flamenca”.

Para dar esa pátina de modernidad al lenguaje más teatral, Pericet ha contado con la colaboración de la directora escénica Carlota Ferrer. “Cuando ya teníamos las escenas más o menos claras, entró Carlota en el proceso –explica la coreógrafa–. Yo ya he trabajado con ella anteriormente y nos entendemos muy bien. Tiene una manera muy viva de mirar el teatro, de mezclar lenguajes, que a mí me interesa mucho”.

El resultado de todo ese trabajo es un intento de mirar a Carmen Amaya “como mujer, como persona; más allá de las trazas que ha dejado su leyenda”. “He intentado describir otro perfil de ella que no se conoce –señala la directora de ‘Un cuerpo infinito'–. Siempre recordamos su fuerza, su fogosidad, su momento glorioso en Hollywood…; pero no conocemos su sensibilidad, su generosidad, su trabajo por dejar un legado artístico al baile y, sobre todo, a las mujeres bailaoras; su interés por formarse… Ni tampoco conocemos su dolor; ese dolor muscular que siempre acompaña al bailarín cuando va cumpliendo años y, además, en su caso, esa enfermedad renal que arrastraba desde pequeña y que finalmente acabó con su vida”.

Tres músicos, una pareja de cantaores y un cuarteto lírico acompañan en el escenario a Pericet para atrapar el alma de una Carmen Amaya que, según la directora, “aparece en muchos momentos de la función; ella está en la música, en las canciones… y en todo el ambiente que se respira”.