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Camilla Läckberg: «El abuso más ofensivo y peligroso es el mental»

La autora regresa al género negro para denunciar los malos tratos y los abusos a través de tres mujeres que se ponen de acuerdo para ejecutar el crimen perfecto

La escritora sueca Camilla Läckberg publica "Mujeres que no perdonan"
La escritora sueca Camilla Läckberg publica "Mujeres que no perdonan"Toni AlbirEFE

Viene con un libro provocador, «Mujeres que no perdonan» (Planeta), que no es género negro, sino un ajuste de cuentas, pura venganza. Camilla Läckberg publica una historia hecha de historias que se entrecruzan protagonizadas por tres mujeres distintas, Ingrid Steen, Victoria Brunberg y Birgitta Nilsson, pero que comparten un mismo denominador común: las tres están cansadas de soportan los abusos, las traiciones, los engaños cometidos por unos hombres que viven a su lado, pero, probablemente, no con ellas. Una obra dura, que saca el lado más comprometido de la autora, de una honda y clara violencia, y que cuenta las cosas a las claras. Para escapar de sus jaulas, deciden ponerse de acuerdo y elaborar un plan que las saque del callejón en el que se encuentran y plantar cara a Tommy, que trabaja en un periódico; Malte, un hombre inclinado a los malos tratos y la ridiculización, y Jacob, marido de mano dura que suele pegar a su mujer. A través de un relato de capítulos rápidos y cortos y una prosa directa, la autora hace una denuncia de la violencia doméstica y de los machismos que aún no se han desterrado.

–¿Qué debe este libro al movimiento #MeToo?

–Creo que el movimiento #MeToo comenzó un incendio en muchas mujeres. Me hizo examinarme a mí mismo y otras muchas situaciones más de cerca, lo que a su vez despertó bastante mi imaginación. Creo que el libro habría sucedido de cualquier manera, eso es así, pero el movimiento #MeToo fue definitivamente un catalizador para la creatividad en mí.

–¿De dónde le vino entonces la idea para este libro?

–Mi cabeza siempre está llena de historias y realmente quería explorar la idea de la amistad femenina y la hermandad. Simplemente no quería hacerlo de una manera agradable y amenazadora, sino más bien perseguir algo que rompa las normas. También me encanta la idea de un crimen perfecto, por lo que poder casarme con estas dos cosas fue un sueño hecho realidad.

–¿Para qué le gustaría que sirviera este libro tan comprometido?

–Todos mis libros están destinados a ser entretenidos, pero, por supuesto, me encantaría que este libro también resulte estimulante. Si ayuda a las personas a ver las estructuras que hemos construido en la sociedad con mayor claridad, sería genial. Creo que reconocer un problema para que podamos tratarlo es la única forma en que podemos avanzar.

–¿Cree que la sociedad es muy hipócrita sobre los abusos sufridos por las mujeres?

–Muchas personas todavía creen que las mujeres deberían ser pequeñas y buenas chicas tranquilas, mientras que los hombres deben llevar la voz cantante, tienen que tener más espacio y más libertad. En una sociedad como la que vivimos, eso se transforma en culpar a la mujer si rompe la norma para ocupar su lugar. Eso me resulta realmente horrible, porque puede desembocar en culpar a la víctima en lugar de señalar al maltratador. Al voltear los roles de género en mis libros trato de arrojar luz sobre este tipo de injusticias.

–En este libro también se refiere a los abusos en los medios de comunicación...

–Creo que los crímenes deben ser denunciados en los medios de comunicación, pero, al igual que con todas las noticias, es importante tener sus hechos claros y contar la verdad.

–¿Hay algún abuso del que no se habla tanto y que considera muy ofensivo?

–Todo abuso es ofensivo para mí, pero creo que abusar mentalmente de alguien es posiblemente el tipo de abuso más peligroso. Romper la autoestima y el sentido de alguien se puede hacer, además, en las sombras. Es difícil detectar los signos y, sin embargo, puede ser tan destructivo y letal como el físico.

–Este es un libro que apela directamente a las mujeres. ¿Ha visto o ha sufrido algún tipo de injusticia?

–Por supuesto, todas las mujeres vivas hoy han sido víctimas de injusticias. Somos ignoradas en cuanto a oportunidades de trabajo o promociones. Los hombres (y algunas mujeres) nos hablan y nos tratan como niños. Como escritor, mi trabajo a menudo es criticado con más dureza y se considera, también, menos digno que el que hacen, por ejemplo, mis homólogos masculinos.

–¿Considera que los hombres de hoy están en crisis?

–Yo diría que nuestra sociedad está en crisis. Es importante que los hombres dejen de abusar de las mujeres y comiencen a tratarlas como iguales, pero también es importante que las mujeres comiencen a empoderarse. Todos tenemos que aprender que todos son iguales, sin importar su género, raza o sexualidad.