De psicofonías y casas encantadas

Ángel Gómez apuesta por el terror sobrenatural en «Voces», su debut

Rodolfo Sancho en «Voces»
Rodolfo Sancho en «Voces»La Razón

Debuta Ángel Gómez en el largometraje con «Voces», y lo hace en un tiempo de estrenos complicado. Sin embargo, no pierde la esperanza de que «la falta de esa competencia feroz con los grandes estudios, las ganas de volver a la pantalla grande y la posibilidad de alargar su estancia en cartelera» hagan de su salida al mercado algo «que no sea especialmente trágico». Aun así, las entrevistas distanciadas entre mascarillas y geles son su «única realidad. No he experimentado antes la situación», así que engloba todo dentro de su particular normalidad.

Se presenta Gómez en sociedad con «Voces», una película de terror sobrenatural asentada, de partida, sobre conceptos de un cine clásico vinculado a las casas encantadas, «el que más me ha interesado siempre como espectador dentro del género», añade el director. Son los cimientos de una historia que luego «va desarrollándose en unos parámetros mucho más modernos: un horror más electrizante en el que se desarrolla una experiencia bastante acentuada», explica.

Se cuenta, de esta manera, la historia de una familia que vive de aquí a allá. Compran una casa, la rehabilitan, la venden y vuelta a empezar en una nueva zona. Hasta que llegan a un caserón que empieza a meterse por cada poro de Eric (Lucas Blas), el hijo de Daniel (Rodolfo Sancho) y Sara (Belén Fabra) que dice escuchar voces. Para encontrarle una explicación a los fenómenos, el padre recurre a un Ramón Barea (Germán) que interpreta a «un personaje crédulo que vive todo desde un conocimiento en base a la creencia y que es el experto que viene a ofrecer respuestas», comenta un Gómez que ha proyectado su escepticismo real hacia lo paranormal en Ruth (Ana Fernández), hija y colaboradora de Germán.

Sancho será el centro de una trama con un personaje que él llama «normal»: «Cuanto más normal sea, antes conseguiré la empatía del espectador. Si haces un personaje muy estrambótico el asunto se empasta», explica de un hombre que ha trabajado desde la tragedia «porque lo que le ocurre no es una historia de terror, sino una tragedia».