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Crítica de “Salvaje”: Un día de furia con Russell Crowe ★★★✰✰

Russell Crowe en un fotograma de "Salvaje"
Russell Crowe en un fotograma de "Salvaje"ImdbImdb

Director: Derrick Borte. Guión: Carl Ellsworth. Intérpretes: Russell Crowe, Caren Pistorius, Jimmi Simpson, Gabriel Bateman. EE.UU, 2020. Duración: 91 minutos. Thriller.

Crispación, rabia, violencia, agresividad. No, no hablamos del asalto al Capitolio hace unos días, o quizá sí, porque los rostros, en su mayoría sin mascarillas (no olviden que muchos de ellos niegan también la epidemia), reflejaban eso y más espoleados por Trump y otros cuantos de la cuerda, mientras unos pocos se limitaban a grabar impasibles con el móvil el bochornoso episodio histórico. Nos referimos a la nueva película dirigida por Derrick Borte, que durante los primeros compases del filme amontona las voces entrecruzadas de varios medios televisivos y radiofónicos que subrayan la difícil situación actual en EE.UU y el colapso inminente que podrían sufrir, o han sufrido ya, sus desquiciados ciudadanos, sobre todo, por las desigualdades sociales. A veces ni con ayuda la ficción puede superar a la realidad.

En ese ambiente, pues, de impasibilidad ante el crimen, de justicieros sin uniforme, de escasez policial porque no dan abasto, de conductores anónimos peores que bestias, Tom (un gordo y temible Russell Crowe) siente que, sin empleo, sin pareja, la vida ha perdido cualquier sentido. Y, tras quitar de en medio a una pareja de manera espantosa, se obsesiona con Rachel (Caren Pistorius), una mujer sin trabajo estable y en trámites de un complejo divorcio que está llevando al colegio a su hijo y que, nerviosa por el tráfico tan brutal, toca el claxon para recriminarle a Tom que arranque.

No resulta difícil ver el thriller «Salvaje» como un cruce apenas encubierto entre la extraordinaria «El diablo sobre ruedas» (Steven Spielberg, 1971) y «Un día de furia» (Joel Schumacher, 1993), aunque con menos interés que ambas. Y no porque la fórmula del psicópata perseguidor inclemente y la víctima en un principio completamente indefensa y convertida, al cabo, en heroína resulte poco original, sino porque su factura parece más adecuada para el formato de la pequeña pantalla. Con todo, Borte tiene razón: estamos frente a un país al borde del precipicio.

Lo mejor

Su orondo protagonista, aunque el personaje es más psicópata de lo que debiera

Lo peor

Que cada vez resulten menos exagerados e irreales filmes así da mucho que pensar...