La filóloga Amparo Alba Cecilia ingresa en la Academia de la Historia con un discurso sobre la tradición hebrea

Su intervención giró en torno a las publicaciones sobre hebraística en los Boletines de la Real Academia de la Historia

Ingreso en la Real Academia de la Historia de Doña Amparo Alba Cecilia.
Ingreso en la Real Academia de la Historia de Doña Amparo Alba Cecilia.Jesus G. FeriaLa razon

La filóloga Amparo Alba Cecilia (Segovia, 1953), especialista en literatura hebrea medieval, ingresó ayer en la Real Academia de Historia para cubrir la vacante de la medalla número 17 producida por el fallecimiento de don José Alcalá-Zamora y Queipo de Llano. La candidatura de la catedrática de Estudios Hebreos y Arameos de la Universidad Complutense de Madrid, fue presentada por los académicos Fernando Díaz Esteban, María Jesús Viguera Molins y Luis A. García Moreno, y elegida el 25 de octubre de 2019. “De hebraísmo y hebraístas en la Real Academia de la Historia: trabajos publicados en su boletín sobre historia, sociedad y cultura judía (1877-2020)” es el título del discurso leído por la nueva académica de número, que ha sido contestado por doña María Jesús Viguera Molins en nombre de la Corporación.

Alba Cecilia comenzó hablando de sus dudas al elegir su discurso para este día, su idea inicial era presentar la historia de los estudios hebraicos en España y con ello cumplir uno de sus mayores deseos, “honrar y mostrar su agradecimiento a sus maestros”. Sin embargo, al final se decantó por, “indagar en los estudios de temática hebraica o judaica realizados por miembros de esta Academia o habituales colaboradores externos, conservados por la RAH, en una de sus principales publicaciones: los Boletines”. Un tema para ella muy atractivo en lo personal, “entre otras razones porque me daría la ocasión de entrar en contacto con documentos poco conocidos y me permitiría descubrir el interés que el mundo del hebraísmo suscitaba entre los académicos de los dos últimos siglos”, señaló. A pesar de ello, la nueva académica retomó su idea primera y dedicó la introducción de su discurso a los orígenes y el desarrollo de los estudios de hebreo en España “desde los antecedentes medievales, caldo de cultivo del que surgieron las primeras universidades y la Escuela de Traductores de Toledo”, apuntó. La filóloga desgranó la evolución de estos estudios y su evolución “desde unos planteamientos metodológicos claramente eclesiásticos y doctrinales, hasta una concepción moderna, filológica y laica de los últimos siglos, en los que el hebraísmo español ha alcanzado un gran prestigio internacional en cualquiera de sus campos: lingüísticos y literarios, históricos y sociales o religiosos y culturales”.

Posteriormente, Alba Cecilia pasó a la parte nuclear de su discurso en torno a las publicaciones sobre hebraística en los Boletines, “una de sus fuentes documentales de mayor relevancia, cuyas páginas guardan, un gran tesoro de estudios, informes y documentos sobre temática judaica o hebraica que he querido rescatar del olvido del tiempo”, afirmó. Su objetivo ha sido “rescatar, de entre los millares de estudios históricos y literarios, todos aquellos que se pudieran encuadrar bajo la denominación general de Hebraística, en cualquiera de sus áreas: historia, lengua, religión y cultura del pueblo judío, e identificar a sus autores con el fin de poner al alcance de los jóvenes investigadores, de manera ordenada y actualizada, todo el trabajo que yace en las páginas del Boletín”.

Desde la aparición del primero en 1877 hasta el último número, en 2020 se han publicado 217 tomos, entre los que una pequeña parte está dedicada a la historia y cultura del pueblo judío en la Península Ibérica. “La revisión de sus índices arroja un total de 66 autores y 154 documentos que, para su mejor consulta, aparecen agrupados temáticamente: arqueología y epigrafía, documentos papales o inquisitoriales, estudios de juderías y sinagogas, conversos y expulsión, artículos, etc. ”Entre todos estos autores, Alba Cecilia quiso destacar a Fidel Fita y Colomer, “el más prolífico de todos, autor de cincuenta y siete trabajos en solitario y de seis en colaboración”. A él y a su legado hebreo dedicó el apartado final.